El fundador David Álvarez recupera el control del holding familiar

El Supremo decanta la propiedad de Vega Sicilia

David Álvarez, presidente del grupo Eulen.
David Álvarez, presidente del grupo Eulen.

El presidente y máximo accionista de Eulen, David Álvarez, dice haber recibido notificación del Tribunal Supremo de una sentencia en la que se ratifica su recuperación del control de El Enebro, la sociedad patrimonial de la familia Álvarez y titular de Bodegas Vega Sicilia y la empresa cárnica Valles de Esla.

Con esta sentencia, el Supremo confirma una resolución de la Audiencia Nacional de junio de 2013 en la que se desestimaba el recurso presentado por los cinco hijos 'díscolos' de Álvarez. Tras el fallo de la Audiencia, los hijos habían decidido recurrir a su vez al Supremo.

En una nota  el propio David Álvarez asegura que la Sala de lo Civil de Supremo le notificó el miércoles su decisión, de modo que el presidente y principal accionista de Eulen podrá recuperar los derechos políticos y económicos en El Enebro, de los que fue desposeído por cinco de sus siete hijos en 2010.

Álvarez, de 88 años, recuerda que él fundó Eulen y El Enebro, y destaca que la sentencia ya no admite recurso, de modo que pone fin al “largo y doloroso litigio” que “se ha visto obligado a hacer frente”.

El control sobre la sociedad regresa a Álvarez a pesar de que sus hijos Marta, Elvira, Juan Carlos, Emilio y Pablo cuentan con el 67% de la empresa. La recuperación de estos derechos políticos había quedado paralizada hasta que no se pronunciase el Supremo.El Supremo también condena a los cinco hijos díscolos al pago de las costas del procedimiento.

Por el contrario, también en una nota sus cinco hijos demandantes  aseguran que la sentencia del Tribunal Supremo "reconoce a David Álvarez aquello que sus cinco hijos, accionistas mayoritarios de El Enebro, le ofrecieron al inicio del litigio, el derecho de usufructo y el derecho al dividendo, pero en ningún caso el tribunal le concede el control político de la sociedad que permanece en manos de ellos. Por tanto la sentencia no altera el control de El Enebro.

El litigio familiar por hacerse con el control de la bodeguera empezó en enero de 2010, después de que el patriarca familiar destituyera como consejero delegado a su hijo Pablo, lo que motivó que éste, con el apoyo de cuatro de sus hermanos, desalojara posteriormente a su padre y a dos de sus hermanos (David y María José) del consejo de administración.

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