Son compradores meticulosos

Los chinos vienen a España a comprar bolsos de lujo

Los chinos han convertido las compras en las auténticas protagonistas de sus viajes

El 56% vuelve para gastar más dinero

Los chinos vienen a España a comprar bolsos de lujo
Thinkstock

Los chinos viajan para comprar. Y España se perfila como uno de los destinos elegidos por los turistas del gigante asiático. Sobre todo en lo referente al mercado premium, en el que nuestro país juega un importante papel por ser el quinto más glamuroso de Europa, continente que sigue siendo el epicentro del lujo mundial. Más de 300.000 chinos visitaron España en 2014, y se prevé que la cifra llegue al millón este año. Así se desprende de un estudio realizado por la consultora Nielsen sobre el turismo chino de lujo en España.

La cotización del euro respecto al yuan chino es un factor determinante para que el número de visitantes se haya disparado, según el citado informe. En opinión de Susana Campuzano, directora del Programa Superior del Lujo de IE Business School, “la diferencia de precio en algunos de este tipo de productos ha sido incluso de un 60%”.

Pero también hay otros factores importantes para que este turismo esté creciendo. El informe señala que los chinos han convertido las compras en las auténticas protagonistas de sus viajes, por delante de otras actividades generalmente más tradicionales durante el periodo de vacaciones, como las visitas turísticas y culturales. “Ahora, estas experiencias han de adaptarse al turismo de compras, que es el que marca los ritmos del viaje”, afirma Campuzano.

La adquisición de estos productos de lujo se realiza en España, pero el proceso de compra comienza en China. Según los datos de Nielsen, el 90% de los chinos planifica las compras en su país y llegan aquí sabiendo qué es lo que quieren. Además, el 38% llega a España con el producto y la marca ya escogida. “Únicamente tienen que entrar en el establecimiento y decir qué artículo es el que quieren comprar, porque ya lo saben”, añade Campuzano. “El cliente chino es muy meticuloso, estudia el producto, lo compara con otros y lo elige de forma concienzuda. Es muy complicado que cambie de opinión”, añade.

¿Y cuáles son esos productos? Los bolsos, los zapatos y los accesorios de lujo ocupan el primer puesto de la lista de la compra, en tanto que siete de cada diez consumidores chinos tienen previsto adquirir alguno de estos productos cuando viaja, según el informe. Les siguen muy de cerca los artículos de moda y tratamientos de belleza con un 64%, y las joyas y los relojes, con un 54%.

El mercado de lujo en España se mueve en torno a cinco grandes núcleos –Madrid, Barcelona, Mallora, Ibiza y Marbella– y maneja anualmente 5.400 millones de euros, según Nielsen. “Los turistas chinos son responsables en gran parte de esta cifra. Es muy complicado establecer una cantidad exacta de cuánto se gasta cada visitante, pero podríamos decir que está en torno a los 1.200 euros en cada viaje”, afirma Campuzano, que el próximo lunes impartirá un programa intensivo sobre este sector en el IE.

El turista chino es repetidor, muy proclive a regresar a destinos en los que ya ha estado comprando. Y esta vuela está marcada por un mayor afán de gasto, ya que el 56% de ellos tiene previsto desembolsar más dinero en la siguiente visita frente a un 41% que prevé gastar lo mismo, y tan solo un 3% que pronostica gastar menos cantidad de dinero.

Antes buscaban reconocimiento social, ahora quieren diferenciarse

El reconocimiento y prestigio social eran prioritarios para los compradores chinos, que consumían en función de su estatus y de la imagen que querían transmitir. “Hay que tener en cuenta que las sociedades orientales están más marcadas por el grupo y lo colectivo. Es muy importante la imagen que se emite”, recuerda Susana Campuzano, directora del Programa Superior del Lujo del IE Business School. Esta tendencia ha cambiado, según el informe de la consultora Nielsen sobre el turismo chino de lujo en España.

Ahora prima la satisfacción personal. El 42% de ellos compra productos para expresar su gusto y sentirse diferente, frente al 17%, que lo hace para mostrar a la gente que puede permitirse un alto nivel de calidad y de estilo, señala el citado estudio.

Campuzano explica que esta tendencia solo se constata en ciertos lugares del gigante asiático. “En Pekín o Shangahi, por ejemplo. Pero no en todo el país. No podemos hablar de China como algo homogéneo”, aclara. Es por esto que el perfil del consumidor es muy variado. “Destacan las mujeres con verdadera pasión por marcas como la española Loewe, Chanel, Dior o Cartier y los hombres que han masculinizado el mercado, con marcas como Burberry o Rolex”. Además, ya no se busca lo ostentoso y llamativo, sino lo sutil y lo discreto.

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