España alcanza el liderato mundial en exportación de vino por volumen

El volumen de ingresos, sin embargo, no se ha mantenido en alza, debido a la falta de experiencia y a los altos costes de comercialización del vino en el extranjero, entre otras razones. Las pequeñas empresas españolas terminan vendiendo al por mayor a otras compañías europeas que lo embotellan y le ponen marca.

España líder mundial en exportación de vino

En los últimos años, las exportaciones españolas de vino han visto dispararse sus cifras, sobre todo desde 2008, cuando se desató la crisis financiera en el país. Además, y como señala Ian Monte en el Financial Times, el volumen de dichas exportaciones se ha triplicado desde 1995, experimentado un incremento del 22 % y alcanzando los 2,3 mil millones de litros, lo cual ha situado a España, por delante de Italia, como el país que mayor volumen de vino exporta del mundo.

Sin embargo, al mismo tiempo, no se ha mantenido ese incremento en los ingresos, y en 2014 sufrieron una caída de casi un 3 %, hasta los 2.6 billones de euros. La causa reside en que un 55 % de las exportaciones españolas se hacían al por mayor, un vino sin marca que frecuentemente embotellaban y comercializaban - e incluso volvían a exportar - empresas francesas y de otros países europeos.

"Estamos vendiendo nuestro excedente a otros países con mayor experiencia", afirma Rafael del Rey, director general del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV). "La calidad no es la cuestión: la calidad es alta, pero son otros los países que están distribuyendo los vinos".

El problema radica en gran medida en la falta de experiencia para hacer llegar el vino fuera de nuestras fronteras y en la falta de marca. No ha sido hasta hace muy poco que los vinos españoles han empezado a calar en el mercado extranjero.

En los últimos años, han confluido una serie de circunstancias que han dado lugar a la acumulación de volúmenes muy grandes de vino producido en España. Las cosechas han sido enormes, impulsadas en parte por la modernización de los viñedos; el consumo local ha decrecido; la crisis financiera de 2008 ha sacudido el mercado local de calidad; y la UE retiró las subvenciones a la destilación, que tenían como objetivo sacar del mercado los excedentes.

Esta superproducción ha dejado a muchos enólogos del país con pocas opciones, viéndose forzados a recurrir a la exportación a cualquier precio.

Las exportaciones de vino español al por mayor se incrementaron en un 35 % en 2014, pero el precio medio por litro fue de 0,40 €, por debajo de otros grandes países productores de vino.

Cómo exportar sin que quiebre el negocio

Rafael Torres es el presidente de la Bodega y Almazara Virgen de las Viñas, una cooperativa de unos 3.000 productores de uva y aceite de oliva en Castilla-La Mancha, y que exporta alrededor del 75 % de su producción anual: 160 millones de litros, casi todos al por mayor. Rafael afirma que sus productores están sufriendo las consecuencias del actual índice de precios, que oscila entre 0.16 - 0.35 € el litro. "Con estos precios de hoy en día, por debajo de lo que cuesta producirlo, la situación resulta complicada", señala.

Es evidente que el objetivo es exportar vinos embotellados con márgenes más altos, pero con solo las 20.000 marcas que hay en España, elevar su categoría y hacerlo llegar a comercios en el extranjero requiere un gran esfuerzo. Santiago Vivanco y su hermano Rafael, propietarios de la empresa familiar de vinos de Rioja Vivanco, pudieron comprobarlo cuando, tras una caída de la demanda interna debido a la crisis, dirigieron sus esfuerzos a los mercados extranjeros.

En la actualidad, han logrado aumentar el personal de su departamento de exportación de una a cuatro personas; han contratado embajadores de la marca en EE.UU., Reino Unido y Alemania; y personalmente suelen realizar entre tres y cinco visitas al año a EE.UU. y dos a China para tratar con los importadores y vendedores.

Las exportaciones de la compañía Vivanco han crecido de un 20 a un 65 % de los ingresos totales, llegando a los 40 millones €.

El problema que surge con la comercialización intensiva es el coste que conlleva. España cuenta con cerca de 4.000 bodegas, muchas de las cuales se trata de pequeños negocios con nombres que solo se conocen en los pueblos de alrededor. Los fondos de la UE, administrados localmente a través del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), cubren hasta el 50 % de las inversiones destinadas a la promoción de los vinos españoles fuera de la UE, pero los costes siguen siendo prohibitivos para muchas pequeñas empresas.

"Las pequeñas empresas deberían asociarse para ser más competitivas y buscar mercados extranjeros", declara Jaume Llopis, profesor en la Escuela de Negocios IESE de Barcelona, y que trabaja en agrupaciones de exportación de alimentos y bebidas en las regiones de Cataluña y Galicia.

Incluso las grandes bodegas españolas han secundado la idea, uniendo sus marcas para hacerlas destacar. J García Carrión, la compañía de vino y zumos de 850 millones € en ingresos anuales, ha lanzado recientemente una marca paraguas que vende vinos embotellados de 10 regiones diferentes bajo el nombre Pata Negra.

"Esto hace que sea más fácil para los consumidores", dice Antonio Pinilla, director de exportación.

Rafael del Rey del OEMV señala que el vino español no puede ser relegado a una categoría inferior. En los últimos cinco años, el sector ha invertido 80 m € anuales en promociones fuera de la UE, afirma, y los precios deberían mejorar.

"La venta de un vino de gama alta y a precio alto requiere un tiempo de comercialización, promoción, imagen, contactos entre los importadores", comenta. "No es algo que pueda hacerse de un año para otro".

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