Emprendedores

Papillas como las de antes para padres de hoy

Con ingredientes biológicos, sin conservantes, azúcares o espesantes. Así son los potitos de los ecopapás.

Javier Quintana, Rocío de la Iglesia y Alberto Jiménez, fundadores de Smileat.
Javier Quintana, Rocío de la Iglesia y Alberto Jiménez, fundadores de Smileat.

Pero ¿a quién se le ocurre utilizar el mejor pollo de corral para hacer una papilla? Pues a tres jóvenes que rondan los 30 años y han decidido crear Smileat para apostar por la alimentación sana y los productos ecológicos de la sierra de Cazorla, en Jaén.

“Nuestras abuelas estarían orgullosas”, reza su eslogan. Por lo pronto, ya han ganado el primer premio de Ecoemprendedores España 2014 BioCultura. Así que seguro que lo están.

Una visita a un mercado ecológico del centro de Dublín (Irlanda) y la llamada de su hermano anunciando la llegada de un bebé encendieron la bombilla de Alberto Jiménez: “Empecé a preocuparme y a investigar y no encontré ninguna marca de alimentación infantil que utilizara solamente materia prima biológica española, además de fruta y verdura de temporada para elaborar potitos”, recuerda.

El mercado mundial de productos biológicos crece a un ritmo anual del 8%

A Jiménez le sorprende que “con las buenas materias primas que hay en España, no hubiera elaboraciones infantiles sin espesantes ni edulcorantes”. Además, “por otros casos cercanos, de intolerancias alimentarias y enfermedades más complejas, me doy cuenta de la influencia de la alimentación en la salud”, afirma.

La idea era comercializar un producto cuidado que fuera incluso mejor que cualquier preparado casero, con los mejores ingredientes del mercado. Casi un manjar gourmet para niños desde los cuatro meses.

A pesar de que Alberto Jiménez y Javier Quintana, dos de los fundadores de Smileat, no tenían experiencia previa en alimentación, sí tenían claro lo que querían conseguir. Además, contaban con la doctora en nutrición Rocío de la Iglesia, la tercera en discordia, para poner en marcha su proyecto. “En España hay mucho potencial en este mercado. El consumo de productos ecológicos está creciendo a un ritmo del 8% anual en todo el mundo”, explica Jiménez.

“Arrancar fue complicado, como cualquier proyecto nuevo; la información entre instituciones es difusa y difícil de conseguir”. Así rememoran sus inicios hace dos años. Pasaban horas y horas informándose sobre productos orgánicos hasta que alcanzaron la certificación del Servicio de Certificación CAAE de la Junta de Andalucía.

En la huerta de donde provienen las verduras para sus recetas no se usan pesticidas, no hay modificaciones genéticas y los animales de los que se extrae la carne están bajo estrecho cuidado veterinario, lo que incluye el control en el uso de antibióticos.

Papillas Smileat
Frutas y verduras de la sierra de Cazorla con las que se elaboran las papillas de Smileat.

“Como utilizamos solamente fruta y verdura de temporada, contamos con diferentes proveedores dependiendo de la época del año. Ya tenemos más de 20 agricultores y ganaderos que colaboran con nosotros”, indica Jiménez.

Pero más que productos procedentes de agricultura y ganadería biológica, lo importante para ellos era su elaboración. “Nuestros tarritos se hacen exactamente igual que cualquiera lo haría en su casa, pero, obviamente, en más cantidad”. Los pasos son pelar, hervir y triturar. Después, envasar al vacío en tarros de vidrio reciclado que preservan todas sus propiedades, sin trampa ni cartón.

A pesar del esfuerzo de las marcas tradicionales por elaborar y comercializar productos 100% naturales para niños, aún hay lagunas. Smileat ha conseguido posicionarse en este mercado copado de gigantes de la alimentación y laboratorios farmacéuticos.

De momento, los tarritos se pueden encontrar en algunas tiendas especializadas en productos orgánicos, en centros Hipercor y, principalmente, en su tienda online, que realiza la entrega en bicicleta.

Fueron necesarios 30.000 euros de inversión inicial para arrancar con el proyecto a comienzos de este año. El empresario tenía claro que “las expectativas eran altas, pero están batiendo todas nuestras previsiones. El producto está teniendo buena acogida”.

Han comenzado con su expansión nacional antes de lo esperado y prevén aumentar el catálogo de productos antes de que finalice 2015 para atender la demanda de los padres. Además, “esperamos alcanzar los 100.000 tarritos vendidos al terminar este primer año de vida”.

Diferencias entre alimento bío, ecológico y orgánico

Papillas Smileat
Cuatro de las variedades de papillas que elabora Smileat.

Con la fiebre por lo natural proliferan los alimentos bío u orgánicos, pero los términos pueden llevar a confusión. En España, legalmente, los tres calificativos (ecológico, biológico y orgánico) se han igualado y todos se refieren a productos libres de pesticidas, abonos químicos, manipulaciones genéticas o cualquier otro tratamiento que no respete el crecimiento o cría (en el caso de animales) natural y cuide de la salud de los consumidores.

Sin embargo, en origen, los tres términos tienen algunas diferencias. Ecológicos son aquellos productos que provienen de un sistema respetuoso con el medio ambiente. Los biológicos no han sido modificados genéticamente y las materias primas orgánicas no contienen pesticidas o abonos dañinos.

Para poder denominarse de alguna de estas formas, la certificación es obligatoria, ya que el mal uso de estas palabras está penalizado.

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