Editorial

El contrapunto de Cifuentes

Las propuestas de Cristina Cifuentes, virtual presidenta de la Comunidad de Madrid en nombre del PP con el apoyo de Ciudadanos, y al tiempo contrapeso a la alcaldía de una Manuela Carmena sustentada por las neoexperiencias de Podemos, merecen una atención sosegada. Cifuentes habla de “tiempo nuevo” y defiende un proyecto basado en el “diálogo”. Son dos posiciones aceptables. La primera, porque urge cambiar para sacar la corrupción del sistema sanguíneo de la política, una infección en la que los partidos que han gobernado en las distintas Administraciones tienen mucha responsabilidad. En cuanto al diálogo, está claro que es el único camino hacia el futuro, como se ha demandado reiteradamente desde estas páginas. Cifuentes presenta una personalidad que ha generado positivas controversias dentro del mismo PP. Su actitud abierta, que marca distancias con los predecesores de su propio partido al frente de la Comunidad de Madrid, es un punto a favor. Propuestas como incentivar la actividad económica vía fiscal, las políticas sociales orientadas a la familia, el talante dialogante y en principio carente de prejuicios ideológicos, o el cambio en las formas que en general propone de la mano de Ciudadanos sugieren un campo nuevo de posibilidades sin necesidad de artificiales politologías de campus y poco más.

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