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España reclama su hueco en la cúpula de la zona euro

España se siente infrarrepresentada en la zona euro y reclama un hueco en la cúpula de la Unión. Como primera batalla, ha elegido la presidencia del Eurogrupo, puesto que desea Luis de Guindos pero que está ocupado ahora por Jeroen Dijsselbloem, ministro holandés de Finanzas. El próximo 13 de julio, uno de los dos tal vez tenga que entonar el himno de la derrota de Les Luthiers: "Perdimos, perdimos otra vez".

España y Holanda se disputan a presidencia del Eurogrupo (consejo de ministros de Economía de la zona euro) en un choque mucho menos espectacular que la final del Mundial de fútbol de 2010, pero también llamado a mantener la tensión de casi hasta el último minuto.

El ministro español, Luis de Guindos intenta hacerse con un cargo ocupado desde 2013 por el socialista holandés Jeroen Dijsselbloem, cuyo mandato expira el 21 de julio. Los 19 ministros de la zona euro deberán elegir ahora a uno de ellos por mayoría simple, en una votación en la que el voto de cada uno de país vale exactamente igual.

El desenlace se espera para la reunión del Eurogrupo del 13 de julio, pero Dijsselbloem intentará adelantar el voto a este 18 de junio para evitar que España maniobre en la cumbre europea de finales de mes.

Pase lo que pase, la candidatura de De Guindos marca la voluntad de Madrid de recuperar peso en el seno de la Unión Europea. Un primer asalto de una batalla que se librará como mínimo hasta 2018, cuando quedará vacante una plaza en el BCE.

España considera que en estos momentos está infrarrepresentada en la cúpula de la zona euro, una carencia que reconocen el resto de capitales pero que se resisten a corregir.

Alemania, además, de haberse apropiado tácitamente de un puesto en el BCE, dirige el fondo de rescate (MEDE) y el Mecanismo de resolución bancaria (MUR). Francia se ha hecho con el Mecanismo único de supervisión (MUS) nada más dejar la presidencia del BCE y sigue al frente del FMI (con respaldo europeo) a pesar del fiasco de Dominique Strauss-Kahn. Italia preside el BCE y dirige la política exterior.

España en cambio, ha desaparecido del organigrama europeo. La caída más dolorosa fue en 2012 cuando se quedó fuera por primera vez del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, el órgano de seis personas que dirige la institución más poderosa de la zona euro.

De las grandes capitales, sólo Londres está peor representado. Pero Reino Unido no pertenece al euro y su primer ministro, David Cameron, ha degradado de manera voluntaria la implicación en el club hasta dejarla en un segundo orden. No es el caso de España que, desde su ingreso en 1986, ha querido siempre estar a la vanguardia de la integración.

A pesar de ese compromiso europeo España ha desaparecido de la cúpula de la UE. Algunos análisis atribuyen esa dilución a la crisis económica, que castigó la imagen internacional del país y puso en entredicho la solvencia de parte de su sector financiero y la integridad de algunas de sus instituciones públicas.

Pero no todos comparten ese diagnóstico. “El argumento de la crisis en un mito”, señala un ex alto cargo europeo. “Italia y Portugal no estaban mejor que España cuando se hicieron con puestos tan importantes como la presidencia del BCE [2012] o la vicepresidencia [2008]”.

Fuentes diplomáticas españolas reivindican, además, que “con o sin crisis, España es la cuarta economía de la zona euro y no ha dejado de contribuir en ningún momento ni al presupuesto ni a los rescates”.

¿Qué ha fallado entonces? Algunas fuentes consideran que España ha pagado la división entre las principales formaciones políticas. “A veces se ha preferido perder un puesto para que uno de los partidos no pudiera anotarse un tanto”, señalan fuentes europeas. “El resto de capitales perciben es y no dudan en aprovecharla para repartirse los cargos”.

Fuentes españolas del sector privado recomiendan que los partidos políticos “sellen un pacto de Estado para fijar los criterios en la selección de aspirantes a cargos internacionales que, una vez designados, contarían con el total apoyo del conjunto del país”.

El próximo hueco de gran importancia se abrirá en 2018, con la vicepresidencia del BCE, ocupada ahora por el portugués Victor Constancio. Aunque parezca distante, fuentes europeas recuerdan que las maniobras para hacerse ese tipo de cargos se ponen en marcha con años de antelación. Y probablemente ya han empezado.

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