Editorial

Más autonomía para la CNMV

La Ley de Fomento de la Financiación Empresarial que entró en vigor el pasado abril incluye en su letra y en su espíritu un neto reforzamiento de los poderes de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La capacidad para imponer directamente sanciones por infracciones muy graves y el notable aumento de las capacidades de supervisión del organismo van en la buena dirección, así como otras medidas entre las que se incluye el mistery shopping para comprobar la calidad de los productos financieros a la venta. Sin embargo, la CNMV está aún varios escalones por debajo del deseable grado de autonomía que, como recuerdan los organismos internacionales, es necesaria para cumplir su función de manera óptima. La presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, destacó ayer en sede parlamentaria una de esas carencias, que se refiere a algo tan sensible como la contratación de personal, es decir, a poder contar con el mejor talento posible para combatir los delitos en los mercados. A diferencia del Banco de España, la CNMV no puede contratar personal si no es en la oferta de empleo público, salvo que se trate de cubrir vacantes. Una rigidez evitable para un organismo que, como ha quedado de manifiesto en el reciente caso de Banco Madrid, requiere del mejor talento y la mayor flexibilidad para defender a todos los inversores.

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