El acuerdo suaviza los recortes en energía o I+D

La UE desbloquea el plan Juncker de inversión tras meses de conflicto

La Comisión Europea aportará 16.000 millones de su presupuesto

El Banco Europeo de Inversiones desembolsará otros 5.000 millone

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Los representantes del Parlamento Europeo y del Consejo Europeo pusieron fin a las ocho de la mañana del jueves a varios meses de conflicto sobre el modelo de financiación planteado por la Comisión Europea para su plan de inversiones.

Tras toda una noche de negociaciones, el Parlamento Europeo logró suavizar ligeramente el recorte planteado por la Comisión en otras partidas presupuestarias tan sensibles para la inversión y el crecimiento como las de interconexiones (en transporte, energía y telecomunicaciones) y las de investigación y desarrollo (I+D).

El acuerdo, que debe ser ratificado por el Consejo de ministros de la UE y por el pleno del Parlamento Europeo, desbloquea el llamado plan Juncker, la propuesta planteada en julio del año pasado por el entonces aspirante a presidir la Comisión Europea como fórmula para recuperar la inversión en la UE.

“Estoy muy satisfecho por el acuerdo y espero que este otoño pueda estar en marcha el fondo”, señaló el vicepresidente de la CE, Jirky Katainen, tras concluir la maratoniana ronda de negociación nocturna. El fondo contará con una garantía de 16.000 millones de euros procedente del presupuesto de la UE y de 5.000 millones aportados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

La CE prevé que ese capital de base se multiplique por 15, gracias a la movilización de la inversión privada. Si el plan se cumple, la garantía europea captará 240.000 millones de euros para inversiones a largo plazo y la del BEI, 75.000 millones de euros para inversiones a través de pequeñas y medianas empresas.

Evitar el fracaso

Tras asumir de la presidencia de la CE, en noviembre de 2014, Jean-Claude Juncker concretó el plan y presentó las propuestas legislativas para desarrollarlo en tiempo récord. Pero las instituciones europeas se enzarzaron en una pelea sobre la gobernanza del nuevo fondo y sobre el desvío de partidas del presupuesto de la UE para avalarlo.

El propio Juncker llegó a temer que su plan capotara, lo que hubiera dañado peligrosamente su credibilidad como presiente de la CE, ya puesta en entredicho por el escándalo de Luxleaks (los acuerdos fiscales ventajosos firmados por Luxemburgo con centenares de multinacionales cuando Juncker era primer ministro de ese país).

El acuerdo de ayer evita ese fracaso y la Comisión sólo se ha visto obligada a modificar ligeramente su propuesta inicial, que preveía cubrir parte de los 16.000 millones del aval con recortes de 3.300 millones de euros de los fondos de interconexión y de 2.700 millones de los de I+D para avalar los préstamos avalar los préstamos del BEI.

El Parlamento ha logrado salvar 1.000 millones de esas partidas (500 millones de cada una), que se cubrirán con cargo a los remanentes anuales del presupuesto comunitario. La estructura definitiva del aval europeo queda, por tanto, así: 8.000 millones con cargo al presupuesto, 3.000 procedentes de los remanentes anuales, 2.800 de los recortes a la interconexión y 2.200 de los recortes al I+D.

España aspira a 53.000 millones de inversión

El fondo de inversión que canalizará el llamado plan Juncker estará regido por una doble estructura, según el acuerdo alcanzado ayer entre los representantes del Consejo de la UE y los del Parlamento Europeo.

Por un lado, un comité de dirección, compuesto por representantes de la Comisión Europea y del Banco Europeo de Inversiones (BEI), encargado de fijar la estrategia y política de inversión del fondo. Por otro, un comité encargado de seleccionar los proyectos que podrán aspirar a la financiación del fondo. Ese comité estará compuesto por ocho expertos y un director gerente.

La estructura pretende evitar la “politización” del fondo y garantizar que los recursos se destinan a los mejores proyectos. Pero la carrera de los países por atraer inversión ya comenzó a principios de año, con un primer listado de aspirantes. El gobierno español, que no ha acogido el plan Juncker con demasiado entusiasmo, se limitó a presentar un estadillo de una hoja, en el que señala inversiones posibles de hasta 52.972 millones de euros, casi la mitad de ellos en el sector energético. Fuentes del Gobierno aseguran que, a pesar de esa sucinta presentación, España se convertirá en uno de los principales destinos del nuevo fondo. Y señalan como precedente, la actividad del BEI, que tiene en España uno de sus principales mercados de actuación.

De hecho, entre los proyectos preseleccionados para el plan Juncker, a la espera del acuerdo de ayer, ya figuran varios españoles. En abril, el BEI preseleccionó un proyecto español en el sector farmacéutico, y en mayo, otro para extender la red de distribución de gas natural. Por ahora, España ya copa dos de los ocho proyectos seleccionados.

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