Blogs por Alexis Ortega

Estar a la altura

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"Di rigori armato il seno"

Acto I - "Der Rosenkavalier" (El caballero de la rosa) de Richard Strauss

“Di rigori armato il seno” es una serenata para tenor en la que Strauss imita el estilo tradicional italiano. De hecho se canta en italiano y no en alemán, como el resto de la ópera.

La mariscala, después de levantarse con su amante adolescente Octavian (interpretado por una mezzo como el Cherubino de “Las bodas de Fígaro”) recibe en su dormitorio a toda una fauna de personajes que van desde los cocineros (para organizar el menú del día) unas huérfanas (en búsqueda de una ayuda económica) unos vendedores de pájaros y animales, hasta un cantante italiano (con la posible intención de ser contratado para amenizar alguna velada de la mariscala).

Tras una exposición en la que el tenor canta en solitario (lo que hay en el video), el tema se vuelve a cantar más tarde pero esta vez en medio de los comentarios del barón Ochs y el notario quienes, ajenos a la música, discuten el contrato matrimonial del primero, el verdadero tema de la ópera. Los gritos del barón (al que no hace más que fastidiar la serenata) interrumpen abruptamente la pieza y el cantante italiano se retira del escenario para no volver a aparecer más en toda la obra.

La serenata no es fácil, de hecho suele ser contada por tenores de gran solvencia técnica, a pesar de que va a ser su única intervención en toda la ópera. En ocasiones especiales o en grabaciones de estudio en DVD suelen ser primeras figuras las que la interpretan.

Muchos cantantes ajenos al repertorio de Richard Strauss la han cantado, bien en representaciones, recitales o como pieza de concierto. Puede que alguno de estos cantantes solo hayan interpretado esta pieza de Strauss y no vuelvan a interpretar ninguna otra en su carrera.

Lo que quizás pocos saben es que esta pieza está escrita con la intención de burlarse de la ópera italiana del momento. En aquellos años se hablaba de la posible sobrevaloración de la música de Richard Strauss por parte de muchos aficionados y por ello a modo de broma Strauss escribió una serenata a la manera en la que se escribía en Italia (la patria de la ópera) con todos los “ticks” habituales del estilo de ópera que más gustaba al público.

Sin embargo Strauss, imitando burlonamente de sus competidores, había llegado cotas más altas que éstos mismos, hasta convertirse en una las piezas individuales más famosas de toda la producción de Richard Strauss.

Da que pensar que muchos aficionados prefieren esta pieza, aun con su tono irónico, a otras muchas del mismo autor que el aficionado straussiano canónico seguramente situará muy por encima.

No obstante la obra trata de la decadencia ¿de Viena? (por sus valses y localización) ¿de los Habsburgo? (por la casa reinante en la época) y que estaría representada por la mariscala que vive una relación extramatrimonial con un adolescente (la corrupción de la época) y que acaba con un acto de saludable renuncia a favor de lo nuevo (renuncia al amor por la mariscala de su amor con el adolescente a favor del amor entre los dos jóvenes).

ARGUMENTO DE LA OBRA.

La mariscala, una mujer madura, tiene un joven amante llamado Octavian. El primo de la mariscala, el barón Ochs , que por problemas económicos quiere pedir la nombre la mano de la joven y bella Sophie, hija del nuevo rico Faninal que, a su vez, quiere acceder a la nobleza a través de una boda con un noble. La mariscala envía a Octavian a tan importante misión, pero éste se enamora locamente de Sophie y le tiende una trampa al barón quien termina renunciando a sus pretensiones matrimoniales. La mariscala, reconoce que no puede retener al joven Octavian y que el lugar de éste es estar con Sophie. La mariscala renuncia a su amante en nombre del amor y deja que los jóvenes sean felices. Luego abandona el lugar junto al padre de Sophie, quién se siente feliz por haber cumplido su deseo de ingresar en la nobleza. Octavian y Sophie quedan solos, y llenos de dicha repiten su declaración de amor.

Los bancos centrales han cantado a lo largo de toda la semana han interpretado sus propias versiones del "Di rigori armato il seno”: Coeure (descubriendo el verano), actas del FOMC de abril (acobardándose a dos meses de la esperada subida de tipos de junio), dejando el plato fuerte para el viernes para los tenores estrella: Dragui (recordando que hay que hacer reformas, sin darse cuenta que el €-QE es la causa de la falta de reformas) y Yellen (para la que una tasa de paro del 5,5%, y cayendo, tiene al virtud mágica de ser un síntoma de mercado laboral fuerte y débil al mismo tiempo).

Sus intervenciones estarna plagadas de todos los “ticks” sobre la recuperación, la necesidad de subida de tipos (pero no ahora), la bondad de sus políticas. Todo ello trufado con sus melodías ampulosas, sus agudos omnipresentes y brillantes (todos ellos en A, o E, las vocales más abierta, para así proyectar más y mejor la voz) sus textos ridículos cuando no contradictorios, pero todo ello muy atrayente. Al final no han dicho anda y la vida real continua tras sus declaraciones absurdas.

¿Tendrán ellos la valentía de la mariscala de reconocer que su tiempo ha pasado?

Porque el problema radica en los bancos centrales reconozcan su incapacidad para resolver, de manera duradera, el problema de sobredimensionamiento de la deuda (ellos mismos la han creado) y de las estructuras económicas diseñadas en otro tiempo y con otra finalidad.

Por no contribuir a hacer lo correcto a su tiempo, los bancos centrales están enredados en su propia trampa. Viven ahora el tiempo fácil de la expansión, pero el verdadero dilema: como recomponer la situación una vez se considere adecuado, surgirá en algún momento. De hecho en ese momento se encuentran los más avanzados en este experimento.

Solo hay que poner en perspectiva como una leve subida de tipos (¡¡¡ algo irrisorio desde el 0,00-0,25% actual!!!) y sin que puede ser interpretado como el inicio de un proceso (1) esta creando todo un problema de gestión que amenaza con hacer caer todo el tinglado actual al que se han atrevido a llamar "recuperación".

Solo han comprado tiempo, y les ha salido muy caro. Algo que la mariscala podría haberle dicho como resolver: no se puede volver a ser joven.

Trio - Escena final de la ópera (La renuncia)

Descargar Texto bilingüe de la escena final de la ópera

En 1945, al final de la segunda guerra mundial, el teniente americano Milton Weiss recibió la orden de sus superiores de proceder a la detención de un famosos colaborador nazi (2) en su casa de Garmisch. pero a quien se encontró descendiendo las escaleras de su casa fue a un anciano que le decía “Soy Richard Strauss, el compositor de El caballero de la rosa”. El teniente Weiss, que era también músico, como señal de respeto asintió con la cabeza y colocó en el jardín de la casa una marca para proteger al compositor de las tropas americanas.

Strauss compuso su Concierto para oboe (1945) para John de Lancie un soldado estadounidense de la tropa de Weiss que antes de la guerra fue el primer oboísta de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh. Cuando fue destinado a Alemania en la Segunda Guerra Mundial, visitaba habitualmente la casa de Strauss. John de Lancie más tarde sería el primer oboe de la Orquesta de Filadelfia durante 30 años.

Los nuevo y lo viejo supieron nuevamente darse el paso de manera elegante.

Concierto para oboe y pequeña orquesta en re mayor, Op. 144

NOTAS:

  1. La subida sería progresiva afirmó Yellen el viernes: "No tenemos ninguna intención de embarcarnos en un curso de aumentos de las tasas después del aumento inicial".
  2. Strauss es nombrado en 1933 presidente de la Cámara Musical del III Reich responsable, entre otras cosas, de poner en práctica la prohibición de la música de compositores judíos. Sin embargo la relación de Strauss con el partido fue, cuanto menos tensa. Strauss había empezado a trabajar con el escritor judío Stefan Zweig (provocando así su dimisión como presidente de la Cámara de Música del III Reich) y su nuera era judía. Por el contrario, compone y dirige el "Himno olímpico" para las Olimpiadas de Berlín de 1936 y Hitler asiste al estreno de sus obras y Strauss aparece en actos oficiales junto a miembros del partido.

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