En 2015 prevé llevar su segundo fármaco a ensayos con pacientes

Oryzon baraja ampliar capital antes de salir al Nasdaq

La ‘biotech’ catalana recibe una subvención en EE UU para investigar sobre el alzhéimer

Lleva a cabo un ‘road show’ en EE UU entre inversores y analistas

Carlos Buesa, consejero delegado de Oryzon Genomics, en sus laboratorios de Cornellà (Barcelona).
Carlos Buesa, consejero delegado de Oryzon Genomics, en sus laboratorios de Cornellà (Barcelona).

El afianzamiento americano de Oryzon Genomics va consolidándose. Ayer, la compañía biotecnológica anunció que recibirá 236.000 euros de subvención para seguir con la investigación de la molécula ORY 2001 en su lucha contra el alzhéimer. Pero no es el único paso dado al otro lado del Atlántico, ya que se encuentra en exigente fase de road show que a medio plazo puede acabar en una ampliación de capital previa a una salida a Bolsa en el Nasdaq.

Cerca del final de la primera fase de ensayos clínicos

Oryzon Genomics se creó como una spin-off de la Universidad de Barcelona y del CSIC para desarrollar fármacos basados en la epigenética (factores ambientales que afectan a la expresión genética) con las que tratar el cáncer o patologías neurodegenerativas.

La compañía cuenta con 18 familias de patentes y busca nuevas moléculas que desarrollar. La más avanzada es la que licenció el pasado año a Roche (llamada ORY 1001), que la compañía espera que llegue a la fase II de ensayos clínicos en dos o tres meses. En esa etapa, tras probar la seguridad del medicamento, ya se trata a pacientes para conocer su efectividad.

Para su segunda terapia más avanzada, ORY 2001, está previsto que finalice los ensayos preclínicos a finales de 2015. Igual que en la anterior, está previsto que la compañía ceda los derechos comerciales a una gran farma que pueda llevar el fármaco hasta el mercado.

La compañía barcelonesa, creada en el año 2000, consiguió el pasado año un importante hito en la biotecnología en España, un sector con poco más de una década de experiencia. Oryzon vendió a Roche los derechos de su molécula ORY 1001, por el que recibió un primer pago de 21 millones de dólares (18,5 millones de euros al cambio actual). Este fármaco ya en investigación clínica (en ensayos con pacientes) está enfocado a hematología y diversos tipos de cáncer. Si se consiguen ciertos hitos, como la superación de los ensayos clínicos y la llegada al mercado, la multinacional suiza pagaría hasta 500 millones de dólares, un récord en este tipo de acuerdos para una biotech española.

El siguiente paso que ha dado Oryzon, fundada y controlada por los investigadores Carlos Buesa y Tamara Maes, ha sido dar el salto a Boston (EEUU), capital mundial de la biotecnología y de las empresas del sector salud. Allí se ha establecido el fichaje de Gregory L. Weaber como director financiero. Su papel está siendo el de dar a conocer la empresa a futuros inversores. Este directivo ya tiene experiencia en llevar compañías biotech hasta la Bolsa en EE UU. “Estamos en un road show continuo con inversores, analistas y bancos de inversión”, explica Buesa. “Hasta hace nada, estos inversores superespecializados no nos conocían. Pero ahora ya saben lo que hacemos y nos colocan junto a grandes laboratorios”, añade. Es el proceso necesario de “evangelización” previo a la captación de capital, según este doctor en Química.

El camino final de esa gira financiera es la salida al Nasdaq a medio plazo, como ya adelantó Cinco Días. Aunque la senda puede llevarles por distintas opciones previas. Una que están valorando es una ampliación de capital. “No necesitamos recursos ahora mismo, porque tenemos un pulmón financiero gracias al acuerdo con Roche. Pero sí hemos visto que en el 50% de los casos de biotecnológicas que salen a Bolsa, previamente hacen una ampliación de capital”, aclara.

Búsqueda de socios

La razón fundamental para ese paso intermedio (ya que en este caso no necesitan de recursos inminentes) es buscar previamente socios financieros e industriales, que posteriormente les acompañen en el proceso de comenzar a cotizar. Pero la decisión no está tomada, ya que también depende del éxito de sus investigaciones.

Tampoco se conoce el valor con el que Oryzon aparecería en el parqué. Hay ejemplos recientes de compras en el sector, como la de Quanticel por parte de Celgene (por 430 millones de euros). La adquirida, en este caso, ni siquiera cuenta con fármacos en investigación avanzada y aun así tiene una valoración multimillonaria. Otra compañía similar, Epizyme, cotiza en el Nasdaq con una capitalización bursátil de 740 millones de euros.

El valor de Oryzon dependerá de cómo de avanzadas estén las moléculas en las que actualmente investiga, centradas en oncología y enfermedades neurodegenerativas. La subvención lograda ayer por parte de la fundación estadounidense ADDF está enfocada a financiar las últimas fases de ensayos con animales en la cura contra el alzhéimer.

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