Editorial

El ejemplo del sector del motor

La industria del motor en España está viviendo un momento óptimo. Todas las instalaciones productivas situadas en nuestro país han recibido inversiones nuevas y adjudicaciones de modelos a lo largo del último trienio, lo que garantiza una sustanciosa carga de trabajo a futuro. El sector ha concentrado entre 2012 y 2014 inversiones por valor de 5.400 millones de euros, a los que hay que unir otros 4.200 millones hasta 2019. Ello acerca la suma a los 10.000 millones de euros. Además de los 14 modelos de vehículos adjudicados en estos últimos años, la patronal espera en breve tener otros 45 modelos en producción en las plantas. El objetivo es ambicioso: alcanzar los tres millones de vehículos fabricados en 2017.

La buena racha que vive la industria del motor no es una casualidad. El sector constituye un ejemplo de cómo una inteligente y severa estrategia de ajuste de costes puede traducirse en un sólido aumento de la competitividad. La prueba del atractivo que España ha cobrado para las grandes marcas del motor está en cifras como la que revela que las inversiones crecieron un 15% en 2014. Todo ello conforma un panorama optimista para la industria, que no solo ha superado la crisis, sino que lo ha hecho con nota.

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