Consecuencias del accidente del A400M en Sevilla

El accidente de Sevilla hace peligrar el pedido de 174 aviones a Airbus

El constructor tenía previsto entregar 8 nuevas aeronaves este año

España no recibirá la primera hasta 2016

Bomberos extinguiendo el incendio provocado por el accidente del avión militar en los alrededores de Sevilla.
Bomberos extinguiendo el incendio provocado por el accidente del avión militar en los alrededores de Sevilla.

El accidente del A400M en pruebas en las inmediaciones de Sevilla supone tan solo un nuevo obstáculo dentro del duro proceso iniciado en 1982, cuando cuatro empresas se unieron para tratar de construir un avión militar que sustituyera a los modelos Hércules, fabricados por la americana Lockheed. Entre medias, la compañía americana fue sustituida por la española CASA en 1987 y las cuatro firmas se unieron en el 2000 en el consorcio EADS para desarrollar aparatos para la industria militar. No fue hasta 2007 cuando se inició la fabricación del modelo y hasta 2013 cuando se entregó el primer avión a Francia. Posteriormente se entregaron tres más al vecino galo, dos a Reino Unido y Turquía y uno a Alemania y Malasia.

En 2014 se suministraron ocho unidades y el objetivo de Airbus, tal y como confesó en abril en la última presentación de resultados el presidente del grupo aeronáutico Tom Enders, era “duplicar las entregas” este año para pasar de cuatro a ocho aviones.

Pero el volumen de pedidos a medio y largo plazo es mucho mayor. En concreto, el consorcio aeronáutico tiene en cartera la construcción de otros 174 aviones en los próximos años, de los que 53 tendrán como destino Alemania, 50 a Francia, 27 a España, 22 a Reino Unido (inicialmente había solicitado 25), 10 a Turquía, 7 a Bélgica, 4 a Malasia y 1 a Luxemburgo. Hoy, las acciones del fabricante de aviones europeo cayeron un 2,07% en la primera sesión bursátil tras el accidente.

Las reacciones al accidente de Sevilla fueron inmediatas. La primera fue la del gobierno alemán, que ordenó paralizar los vuelos de su unidad del modelo Airbus A400M tras el accidente de Sevilla. “El jefe del Estado Mayor (de la Fuerza Aérea) ha suspendido las operaciones hasta nueva orden”, explicó un portavoz del Ministerio de Defensa alemán. Pocas horas después fue el Ministerio de Defensa del Reino Unido quién ordenó la paralización de las operaciones de los dos aviones similares al accidentado en Sevilla que ya ha recibido de Airbus. El comunicado, sin embargo, no hacía ninguna mención respecto al futuro de los que se habían comprometido a adquirir. La Real Fuerza Aérea británica cuenta con dos aviones A400M y ha encargado un total de 22 aparatos, que prevé recibir durante los próximos años.

Respaldo parcial de Francia

Francia, sin embargo, optó por no paralizar los vuelos de las unidades operativas del Airbus A400M pese al accidente de Sevilla. “No tenemos motivos para dejar la flota en tierra a la vista de la información que tenemos a nuestra disposición hasta el momento”, señaló una fuente del Ministerio de Defensa en declaraciones a Reuters. Sin embargo matizó a continuación que “esta decisión puede cambiar en cualquier momento, ya que no se hace ninguna concesión cuando se trata de la seguridad”. El titular de Defensa, Jean-Yves Le Drian, compareció a primera hora de la tarde del domingo, junto a sus homólogos alemán, polaco y español, y reiteró que seguirá autorizando los vuelos “extremadamente prioritarios” de los seis Airbus A400M que tiene actualmente, con 1.700 horas de vuelo. “Se trata de un avión de muy buena calidad”, dijo.

Desde el Ejecutivo español admitieron ayer su preocupación por la repercusión económica para la industria aeronáutica europea y española que pueda tener el accidente. Una comisión mixta de los Ministerios de Fomento y Defensa tratará de investigar las causas que propiciaron el accidente. Precisamente ayer por la mañana fueron halladas las dos cajas negras, que registran datos y voces en cabina, que fueron puestas a disposición del juzgado número 13 de Sevilla.

España pasaría de 27 a 14 aeronaves

Los recortes presupuestarios que han tenido que afrontar algunos de los países que comprometieron compras con el consorcio Airbus antes del estallido de la crisis les han obligado a negociar con el consorcio cambios en los pedidos.

Es el caso de España, que inicialmente había solicitado 27 unidades. El incremento del coste por cada avión (inicialmente calculado en 100 millones de euros y que ha ido creciendo hasta los 160 millones) y los recortes presupuestarios han obligado al Ejecutivo a abrir negociaciones con Airbus. Así lo reconoció el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, en una comparencia oficial en octubre, en la que reconoció que España solo necesita 14 aviones. El destino inicial para las restantes 13 sería adquirirlas para posteriormente tratar de venderlas en otros mercados en los que la industria militar española cuenta con clientes, como Oriente Medio o Latinoamérica.

Sin embargo, Argüelles reconoció en esa comparecencia que las cosas habían cambiado y que el objetivo era cambiar esas 13 unidades del A400M por aviones de reabastecimiento en vuelo. El secretario de Estado de Defensa calculó que el ahorro para las arcas públicas sería de 2.360 millones si además se consiguen vender los 13 aviones que se considera que el Ejército no necesita y para los que habría que encontrar compradores.

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