Tras la compra de un 42,5% de Occidental

El son caribeño vuelve a unir a Barceló y BBVA

Occidental Grand Aruba, en Aruba.
Occidental Grand Aruba, en Aruba.

La decisión de Amancio Ortega y BBVA de poner punto y final a su alianza en Occidental Hoteles ha provocado que la entidad financiera y el grupo Barceló recuperen una relación que viene de lejos, cuando en 1998 crearon junto FCC la joint venture Grubarges. El fundador de Inditex y el resto de accionistas minoritarios de la cadena hotelera cerraron el lunes la venta de sus participaciones, un 42,5% del capital, al grupo mallorquín después de un periodo de búsqueda de comprador. Periodo no infructuoso, pues se presentaron varias ofertas, entre ellas una de Barceló en alianza con el fondo Caribbean Property Group (CPG), pero que resultaron económicamente insuficientes para el accionista mayoritario, BBVA, según se apunta desde la industria.

Barceló se convierte así en accionista minoritario de Occidental, cadena hotelera con presencia en América Latina y Caribe a través de 11 hoteles, un mercado en el que el grupo mallorquín quiere afianzarse. Pese a que ninguna de las partes ha dado cifras del importe de la transacción, desde el mercado apunta a una fuerte rebaja frente a los 706 millones de euros pagados por BBVA y Ortega en 2006 a Mercapital para entrar en la hotelera, incluida una deuda de 276 millones. Un descuento que tendría en cuenta las importantes inversiones en capex necesarias para actualizar y reposicionar los establecimientos de Occidental Hoteles y que habría sido la causante de la decisión de la compañía en diciembre de dar marcha atrás en la búsqueda de compradores. “Una rebaja superior al 40% sería abusiva”, asegura Javier de Villanueva, consultor senior de inversión hotelera de JLL.

La entrada de este nuevo accionista en Occidental no supondrá, en un primer momento, cambios en la gestión de la cadena hotelera ni en la comercialización de sus establecimientos. Si bien, fuentes del mercado reconocen que ese sería el siguiente paso y Barceló reconoce que la “operación producirá sinergias importantes” para ambas empresas. Además, el grupo mallorquín no es un desconocido para la gestión de Occidental Hoteles. Jaime Buxó, director general de la cadena hotelera, fue director general de marketing y ventas de Barceló hasta 2012.

Salen del accionariado de la hotelera el inversor Amancio Ortega, que controlaba un 23,63%, a través de la sociedad Patler 2006; el expresidente de la cadena Gregorio de Diego, que ostentaba un 13,58% a través de Tamar International, y la familia Miarnau, con un 5,26% a través de Iosa Inmuebles.

Bruno Hallé, socio-director de Magma Hospitality, destaca que “la operación de Barceló tiene mucho sentido y que es el socio perfecto para BBVA”, al suponer la entrada de un socio industrial. Por su parte, Villanueva considera que esta adquisición “es un primer paso a la adquisición de la totalidad de Occidental en un futuro”, dado que para BBVA no es una inversión estratégica.

Barceló logra con esta operación reforzarse en mercados en los que ya está presente, como México, República Dominicana y Costa Rica, y que le permite la entrada en Aruba, donde Occidental cuenta con un hotel con 368 habitaciones. El grupo turístico Barceló tiene 30 hoteles en América Latina y Caribe, con cerca de 13.000 habitaciones, de los que un 80% son vacacionales. Es decir, en caso de que el grupo turístico se hiciera en un futuro con la totalidad de Occidental ampliaría en un 30% sus camas en la región. Si bien, aún estaría lejos del tamaño de grandes cadenas estadounidenses como Marriott, Starwood o Hilton, que prevé abrir al menos 40 hoteles hasta 2016 en América Latina.

Además, permite a Barceló afianzarse como enseña para el turista de Estados Unidos y Canadá, principales emisores de clientes de Occidental Hoteles. Unos mercados que no son ajenos para el grupo mallorquín, puesto que mantiene el 40% del accionariado de Barceló Crestline, una compañía gestora de EE UU con una cartera de 74 hoteles, que no operan bajo la marca Barceló.

La compra se produce poco después de que Barceló cerrara con Hispania la constitución de Bay, su vehículo de inversión en el sector hotelero vacacional español, que supone la adquisición por parte de Hispania de hasta 16 establecimientos de la cadena hotelera y dos centros comerciales cuya valoración asciende a 421 millones de euros. Una operación con la que Barceló logra desprenderse de activos en propiedad, que sigue gestionando en régimen de alquiler, y tener liquidez para potenciar su crecimiento en el Caribe.

Barceló logra con la compra del 42,5% de Occidental entrar en una compañía saneada que refinanció deuda en 2013 y que el ejercicio pasado, por segundo año consecutivo, registró un beneficio operativo de 61,9 millones de dólares (46,4 millones de euros), un 4% más que en 2013, gracias al incremento del 4,9% de las ventas.

Tampoco es esta la primera vez que colaboran BBVA y Barceló. La entidad financiera ofrece los paquetes vacacionales de la división de viajes del grupo turístico a través de su plataforma BBVA Servicios. Además, el banco –entonces Argentaria– participó junto a Barceló y FCC en Grubarges, una joint venture formada en 1998 para desarrollar sus negocios turísticos. Alianza a la que pusieron fin en 2003, tras crear una cartera de 29 establecimientos hoteleros con presencia en Estados Unidos, España y México que chocó con la crisis turística provocada por los atentados del 11-S en 2001.

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