Editorial

Podemos vuelve a sus orígenes

Tras los vaivenes que ha experimentado el discurso de la formación política Podemos desde que saltara a la arena hace ahora un año, en las elecciones europeas, ayer sedimentó buena parte de sus propósitos en materia de política económica. Y contra la sospecha fundada en el debate interno de la formación de que giraría sus propuestas hacia posiciones más moderadas, sigue anclada en el radicalismo de izquierda, propio en muchos casos de partidos antisistema y extraparlamentarios. Aliado natural de los colectivos más castigados por la crisis, ha construido un programa que se basa en subidas de todos los impuestos que están en manos de las comunidades y los ayuntamientos, sobre todo a las rentas y patrimonios medios y altos, así como a infinidad de actividades económicas como la distribución comercial a gran escala.

Además de reclamar de nuevo la dación en pago y el fin de los desahucios, con carácter retroactivo incluso, quiere reconstruir la banca a nivel autonómico, algo así como volver a poner en marcha la desgraciada experiencia de las cajas de ahorros, cuyo salvamento tan caro ha salido y tanto han criticado desde Podemos. Parece que ante la dura competencia por el voto en determinadas franjas ideológicas, Pablo Iglesias prefiere mantener el paradigma de la radicalidad y la socialización.

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