Entrevista con Rodrigo Martín, presidente ejecutivo de Randstad España

El riesgo de criminalizar el empleo temporal o parcial

Rodrigo Martín, presidente ejecutivo de Randstad España.
Rodrigo Martín, presidente ejecutivo de Randstad España.

A Rodrigo Martín, presidente ejecutivo de Randstad en España, le exasperan los lugares comunes que surgen en el debate público cada vez que se publica trimestralmente la Encuesta de Población Activa (EPA) o mensualmente los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social. Entre los que menos le gustan se encuentran frases como “el trabajo temporal o a tiempo parcial es malo” o que “solo conduce a la precariedad”. Su idea es radicalmente diferente. “Lo que verdaderamente es precario es el desempleo y la economía sumergida”, advierte en una entrevista con CincoDías minutos después de presentar un informe sobre los factores que más influyen en los trabajadores para decantarse por trabajar o abandonar las compañías donde están empleados.

Desde su cargo como directivo de una de las agencias de colocación privadas más importantes de España, Martín considera que las propuestas lanzadas por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para rebajar diez puntos la tasa de temporalidad y a la mitad los contratos temporales, pueden ser contraproducentes con el objetivo que persiguen. “Bajar la temporalidad que no sea temporalidad hay que hacerlo. Ahora, cuidado con eliminar la temporalidad de la que necesitan sectores porque el vaso comunicante es subir el desempleo o que el trabajador acabe yendo a la economía sumergida. Como se legisle más allá, las consecuencias pueden ser muy dañinas”, advierte.

Frente a aquellos, como los sindicatos, que critican con fiereza el tiempo parcial porque está mal remunerado y muchas veces sirve para dar empleo a personas que estarían dispuestas a trabajar voluntariamente a tiempo completo, Martín recalca que “el contrato a tiempo parcial puede ser una de las grandes soluciones de la conciliación de la vida laboral y familiar que tanto demandan algunos sectores y trabajadores, como mujeres y estudiantes. No podemos demonizar el trabajo a tiempo parcial. Otra cosa es que lo utilicemos para lo que no es”, remarca. Y recurre a la analogía del hambriento y el bocadillo de chorizo para equiparla con el mercado laboral. “No se puede despreciar un bocadillo de chorizo cuando se trata de darle de comer a un hambriento”, recalca.

“El ajuste de salarios ya está hecho. Ahora hay que dejar al mercado que actúe”

Martín también critica el exceso de celo de los agentes sociales (patronal y sindicatos) para llevar hasta las últimas consecuencias las negociaciones para tratar de pactar las subidas salariales. “Para mí no tiene sentido que los agentes sociales estén hablando de esto ahora. El ajuste de salarios ya está hecho. Si miramos la evolución de salarios y costes laborales, el proceso de devaluación ha propiciado que hayamos pasado de ser el país en el que los costes laborales unitarios (CLU) más crecían antes de la crisis a ser donde menos aumentan en los seis años siguientes. A cierre de 2014, tenemos los CLU más bajos entre los grandes de la zona euro”, señala el presidente de Randstad. Martín cree que una buena prueba de ello es el hecho de que fabricantes de automóviles de Francia o Alemania hayan optado por trasladar su producción a España. “Ahora hay que dejar al mercado que actúe para que las empresas y los trabajadores acuerden sus pactos salariales. Habrá empresas que seguirán conteniendo costes y otras que si quieren a los mejores trabajadores los tendrán que pagar. Dejemos al mercado actuar y de hecho va a actuar en breve”, insiste en alusión a lo que considera un inminente cambio de tendencia en los salarios. “España tiene que vivir un proceso de elevado crecimiento por la devaluación interna vía salarios y externa por el abaratamiento del euro. La tendencia marca que en el segundo o tercer trimestre van a subir los salarios, con independencia de lo que hagan los agentes sociales”, apunta. Y aporta un argumento adicional. “Si la tasa de paro baja del 20% y empieza a acercarse a los niveles previos a la crisis, los salarios subirán por sí solos”, remarca.

Reclama más colaboración público-privada

Martín cree que el frustrado plan para que las agencias de colocación privadas y el servicio público de empleo colaboren para mejorar el índice de inserción de parados en el mercado laboral puede retomarse, aunque hace falta, a su juicio, voluntad política. “Tenemos que tener claro si esa inserción se le encarga a las agencias privadas o si ampliamos los servicios públicos, como se está insinuando en las últimas semanas. A mí me parece que es contraproducente gastar más recursos públicos, cuando hay operadores privados interesadísimos en hacer esa función y que han demostrado tener una mayor eficiencia”.

“Mejorar la formación debe ser prioritario”

Las perspectivas que maneja Randstad para los próximos cinco años encierran una paradoja. En 2020 seguirá habiendo 3,5 millones de desempleados en España y al mismo tiempo habrá 1,9 millones de puestos de trabajo que no se podrán cubrir porque la oferta no se corresponderá con lo que demanda el mercado.

Martín apunta que la estrategia para combatir esta paradoja se está centrando en tratar de combatir la dualidad entre contratos temporales e indefinidos. “Y el problema no está ahí. Hemos pasado por un período de seis años de crisis en el que tener uno u otro contrato no te daba más seguridad, solo un poquito más de indemnización”.

“La dualidad más potente que existe en la actualidad es entre las personas que tienen empleo y las que no lo tienen. Y para romperla es necesario mejorar la formación. Debe ser la primera prioridad. Lo que debería ocupar los titulares es la tasa de abandono escolar, ahí hay que trabajar mucho y hay que legislar mucho. Es necesario conectar educación y empleo”, subraya.

Martín considera que dos de los ejes de esa revolución pasarían por potenciar y mejorar la regulación de la figura de los becarios y depurar algunos fallos relacionados con el sistema de la Formación Profesional dual. “La figura del becario es muy interesante si se utiliza para lo que está diseñada, que es para favorecer una transición de la formación al empleo. En cuanto a la formación dual, el problema es que las empresas se implican poco en la transformación del sistema educativo”, apunta.

En el engranaje de ese sistema, Martín considera que es vital que haya cambios culturales para que las entidades financieras no demonicen a aquellos trabajadores que no cuentan con un contrato de trabajo indefinido. “Hay que poner la guinda al pastel y eso pasa porque no haya mecanismos en la sociedad, como pueda ser la banca, que no concedan financiación por el simple hecho de que no tengas un contrato indefinido. Hay que transformar ese modelo de tal modo que el trabajador pueda tener un contrato flexible y a la vez sentirse seguro”, señala.

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