Antolin cierra financiación por 600 millones para la compra de Magna

La compañía firma un crédito de 200 millones de euros con 10 bancos a cinco años.

Emitirá bonos por otros 400 millones de euros aunque no precisa cuándo.

Sede del grupo Antolin
Sede del grupo Antolin

El grupo Antolin ha sacado toda su artillería financiera para adquirir la división de interiores de automóviles de Magna, valorada en 525 millones de dólares (484 millones de euros). La empresa burgalesa ha firmado un crédito sindicado de 200 millones de euros a cinco años y planea una emisión de bonos de 400 millones más para financiar esta adquisición que les coloca como “la tercera mayor empresa del mundo” en el segmento, con un 12% de la cuota de mercado global.

La compañía se coloca, con esta emisión, en un ratio de deuda “de 2,8 veces” sobre beneficio bruto o ebitda, según detalló Jesús Pascual, director de operaciones de Antolin y próximo consejero delegado en un encuentro con prensa. Sin embargo, tanto Pascual como el presidente de la compañía, Ernesto Antolín, señalaron que la compañía se siente “más cómoda” en un ratio de “alrededor de dos veces” deuda sobre ebitda, tasa a la que quieren volver “en unos tres años”, plazo que se han dado “para digerir correctamente” la compra.

Razones clave para la compra han sido ganar presencia en Estados Unidos y en clientes de alta gama

La adquisición supone que la española duplica su tamaño en términos de facturación, tras anunciar unos ingresos en 2014 de 2.225 millones de euros. Conjuntamente, la empresa hubiera presentado unas ventas globales para 2014 de 4.062 millones de euros y una plantilla de más de 27.000 empleados.

Esta compra ha traído como consecuencia la rebaja de la perspectiva del rating de la compañía por la agencia Standard & Poor’s (S&P) de estable a negativa. La agencia entiende que la copra “debilitará el perfil financiero de la empresa española, al tiempo que conllevará algunos riesgos de ejecución, incluso cuando reforzará el perfil de negocio de la corporación”. Confirma además la rebaja del rating crediticio a largo plazo a BB-, lo que supone “calidad cuestionable, con capacidad incierta a largo plazo y gran sensibilidad a entornos adversos”.

También Moody’s estudia una posible rebaja del rating a la misma categoría elegida por S&P. Moody’s considera que la operación de compra “tiene que estar equilibrada”, mientras que la operación provoca una “debilidad del balance” con motivo de la financiación de la deuda y de los retos de la integración de la nueva división en la empresa, a raíz de la “débil rentabilidad operativa” de Magna Interiors en comparación con la de la empresa española.

Ernesto Antolín, sin embargo, descarta que esta rebaja pueda tener un impacto negativo respecto de su futura emisión de bonos, a la que aún no han puesto fecha. La compañía tiene emitidos 400 millones de euros en bonos que cotizan en la Bolsa de Luxemburgo y que “no se han visto afectados a la baja por esta bajada de la calificación”, señala. “Entendemos que puedan bajarnos un escalón ahora pero esperamos que, en un año, nos vuelvan a subir una categoría o incluso dos”, explicó Pascual, que añadió que “si el bono sale en fechas no muy lejanas, podremos mantener el tipo actual (4,75%) o mejorarlo”.

La intención de la compañía, tal y como detalló Pascual, es llevar a cabo la integración “de forma suave” y reducir su apalancamiento en tres años. En cuanto a la facturación, esperan mantener un ritmo de crecimiento del 4% durante los próximos cinco años.

La operación es un “salto muy importante en la historia del grupo”, aseguró José Manuel Temiño, actual consejero delegado de la empresa. “Hasta ahora hemos mantenido un crecimiento orgánico sostenido y esta operación supone un crecimiento más acelerado”.

Temiño explicó que reforzar la presencia del grupo en EEUU y México fue la espoleta que desembocó en la compra del grupo. “Para ganar el peso que necesitábamos en México, teníamos que construir una fábrica de cierta envergadura. Sin embargo, Magna tenía una instalación infrautilizada en el territorio y comenzamos con conversaciones para colaborar. Pero en el curso de la negociación, salió a la luz que Magna estaba en proceso de reflexión sobre su división de interiores. O se reforzaban o salían y han decidido salir con la venta a Antolin”, contó.

Evalúan ampliar su capacidad de I+D y producción en España

El mercado americano, la especialización en el segmento de interiores de vehículos e incrementar su cartera de clientes de alta gama son las claves que resumen una operación que va a obligar a Antolin a duplicar su plantilla, no sólo general sino también en cuanto a ingenieros. La compañía hará crecer sus centros técnicos de investigación de Munich, que de 40 ingenieros pasará a tener 250 y de Detroit, donde tendrá 180 especialistas frente a los 90 que tenía hasta ahora. El centro técnico de Burgos se mantendrá con 300 ingenieros. “Mantenemos todo el conocimiento de Magna”, señalan.
La compra otorga a Antolin entrada en una parte del interior de los vehículos que no fabricaba hasta ahora y que se refiere al panel de instrumentos delantero de los vehículos y el acceso a nuevas tecnologías para la producción de puertas, en concreto, a un tipo de acabado muy apreciado por las marcas de alta gama. “Tenemos clientes muy complementarios. Con la compra, reforzamos la presencia en nuestra cartera de marcas como Jaguar Land Rover, BMW, Porsche o General Motors, entre otros”, afirmó Temiño.
El acceso a estos clientes más la capacidad de ofrecer los nuevos productos a sus clientes tradicionales, como son Volkswagen, Ford, Renault-Nissan o PSAPeugeot Citroën, abre la posibilidad de incrementar su producción en España. “Tendremos que ampliar nuestra ingeniería y nuestra fabricación en el país en cuanto empiecen a llegar pedidos de estos productos nuevos”, señaló Ernesto Antolín, que descartó precisar hasta qué punto será necesario “porque se trata de una previsión a medio plazo y hay que esperar a digerir la compra”.
El mercado español, sin embargo, pierde peso en el conjunto de la facturación de Antolin, pasando a representar el 10% de los ingresos del grupo, frente al 16% que suponía antes de la adquisición. “Si el equilibrio en la cartera de clientes es bueno, el equilibrio en los mercados es aún mejor”, señaló Temiño.
El consejero delegado resaltó que uno de los objetivos de Antolin es el crecimiento en EEUU y México, “reto que hemos conseguido más rápido de lo previsto”, y mejorar su presencia en China, “estableciéndonos en lugares que no teníamos”. La empresa pasa de tener 125 fábricas a 161 con la compra y 27 oficinas técnico-comerciales en 27 países de todo el mundo.

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