La leyenda de Riga

La leyenda de Riga

El Eurogrupo de mañana en Riga, capital de Letonia, se anunciaba como el desenlace de la crisis griega. Pero el pulso entre Atenas y la zona euro continúa, con Grecia aparentemente condenada a una suspensión de pagos dentro de la zona euro, salvo que algún héroe de la mitología griega o letona convierta la deuda en oro.

"Érase una vez, antes de la fundación de Riga, un hombre muy alto, llamado Lielais Kristaps (Gran Christofer, en letón), llevaba a la gente de un lado al otro del río Daugava.

Kristaps vivía en una cabaña en la orilla derecha del río. Una noche, mientras dormía, oyó que un bebé lloraba al otro lado del río. De inmediato, se levantó para ir a por el niño y, una vez que lo tuvo en sus brazos, empezó a cruzar el río de vuelta.

A mitad de camino, el bebé empezó a pesar tanto que Kristaps apenas podía alcanzar su orilla. Agotado, llegó hasta la cabaña, dejó al niño en su cama y cayó profundamente dormido.

A la mañana siguiente, Kristaps se despertó y encontró un saco de monedas de oro en el lugar donde había dejado al bebé. A la muerte del gigante, ese dinero se utilizó para fundar Riga y el primer edificio de la ciudad se construyó donde había estado su cabaña".

La talla en madera de Kristaps (foto) se encuentra enfrente del lugar de reuniones del Eurogrupo, que se ha dado cita en la descomunal biblioteca nacional construida por el arquitecto de origen letón Gunars Bikerts.

La talla original es de 1683, pero la que está junto al río Daugava es de 1997. Al pie del monumento aparece el texto (en inglés y letón) de la leyenda reproducido en este post. A algún miembro del Eurogrupo se le ha visto hoy pasar cerca del monumento antes de cruzar el río hacia el hotel o hacia la biblioteca. A la espera quizá de un milagro que no parece que vaya a producirse.

Foto: B. dM. (23 de abril de 2015).

Comentarios

En la catedral de Frankfurt vi un cuadro -no se la leyenda a que se refiere- en el que llovían monedas de oro del cielo. Un atraso, es más fácil darle a la máquina de billetes, o a los apuntes de ordenador ahora.
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