Editorial

La experiencia y la calidad frente al precio

La licitación del nuevo aeropuerto de México DF, con un presupuesto de casi 11.000 millones, puede convertirse en un pulso de músculo empresarial entre España y China. Ferrovial y Santander, que podría financiar hasta un 25% del total de la obra, ya han reconocido su interés por la licitación, cuyo fin es construir la infraestructura más importante anunciada en América Latina. Del otro lado está China, que en los últimos años se ha volcado con fuerza hacia el floreciente mercado latinoamericano, y cuyo interés se ha visto reforzado todavía más tras la congelación de la línea ferroviaria de alta velocidad entre México DF y Querétaro, adjudicada en su momento al conglomerado China Railway Construction y que fue revocada semanas después. La inversión del gigante asiático en el país americano ha ido ganando peso e interés, especialmente porque sus empresas cuentan entre sus grandes bazas con el apoyo financiero de la banca pública del país a un precio imbatible en el mercado.

Las compañías chinas son nuevos jugadores en una región en la que están plenamente asentadas numerosas empresas españolas y, muy concretamente, las grandes constructoras de nuestro país. Junto a la previsible batalla por adjudicar el aeropuerto de México DF, otra constructora china (China Harbour Engineering y China Railway First Group) compite en este momento junto a la española Isolux por la ampliación del metro de Ciudad de Panamá. La solvencia, calidad y experiencia de las compañías españolas es la principal baza competitiva frente a esa creciente pujanza de China. Como en muchos otros mercados, la ventaja de los conglomerados asiáticos es su capacidad de ajustar los precios al máximo en aquellos concursos que exigen la financiación del proyecto.

Las empresas chinas han ido también adaptando su estrategia a las reglas de juego de la economía de mercado a medida que han ido operando en el mercado internacional. En el caso del negocio de las grandes infraestructuras, las compañías del gigante asiático han creado consorcios con otras empresas, incluidas españolas. Frente a esa versatilidad y esa mayor flexibilidad en materia de precio, las compañías españolas deben seguir apostando por mantener su gran ventaja competitiva: la seriedad, la calidad y una indiscutible y probada experiencia internacional. Nombres como Ferrovial, ACS, FCC, Abertis, OHL, Acciona o Sacyr cuentan con un prestigio que se ha forjado no solo en América Latina, sino en la construcción y gestión de infraestructuras en países de todo el mundo. Esa es la garantía que debería servir de elemento diferenciador a la hora de adjudicar grandes proyectos cuyo coste hay que poner en relación con la calidad de la ejecución y con su mantenimiento en el futuro.

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