Los auditores pretenden aplicar el sistema alternativo de divisas que creó Maduro

Las empresas erradicarán el efecto de Venezuela en su contabilidad

En la imagen, el presidente venezolano, Nicolás Maduro. EFEArchivo
En la imagen, el presidente venezolano, Nicolás Maduro. EFE/Archivo EFE

Las empresas con presencia en Venezuela quieren eliminar de un plumazo una de las mayores incertidumbres que tienen en sus cuentas de resultados y en la que insisten continuamente los analistas, las fluctuaciones del bolívar y la amenaza de nacionalización. Los auditores de estas firmas ultiman las negociaciones para reducir a la mínima expresión la influencia en sus cuentas de este país y aplicar un tipo de cambio que elimine la volatilidad, a través del sistema Simadi.

Las firmas españolas con presencia en Venezuela como Telefónica, BBVA, Repsol, Inditex o Meliá Hotels, Mapfre y Técnicas Reunidas parece que han encontrado una solución para hacer frente a la devaluación del bolívar y a la incertidumbre que amenaza continuamente a las firmas con presencia en este país, su nacionalización. Para ello, planean aplicar un tipo de cambio más estable y ventajoso, el llamado Sistema Marginal de Divisas (Simadi), lo que llevará consigo, previsiblemente una devaluación de las participaciones venezolanas en las cuentas de resultados de las empresas.

De momento, los auditores de las empresas españolas negocian poder incluir este novedoso tipo de cambio en las cuentas de resultados del presente ejercicio, y si es posible contabilizarlo ya en el primer trimestre, lo que podría ocurrir si las negociaciones avanzan rápido. El objetivo es que todas las empresas, no solo las españolas, apliquen el mismo sistema de cambio con el que se pretende evitar las fuertes fluctuaciones por las que atraviesa la divisa venezolana. Fuentes solventes reconocen que las negociaciones con los auditores avanzan a buen ritmo, “por lo que no descartamos que las principales sociedades españolas las puedan incluir ya en las cuentas de resultados del primer trimestre”. No hay respuesta oficial definitiva, pero fuentes financieras afirman que en los primeros días de la próxima semana esperan un acuerdo.

La idea sería llevar las cuentas de estas empresas “a la mínima expresión. Reducirlas a la mitad para descomprimir la cuenta global del grupo e intentar así rebajar también a la mínima expresión la influencia de Venezuela no solo en las cuentas sino también ante los analistas, que siempre preguntan por la incertidumbre de este país en el conjunto de la firma”, señala un destacado ejecutivo de una empresa con presencia en Venezuela.

Ya hay empresas del propio país que aplican el nuevo tipo de cambio creado el pasado mes de febrero. Una de ellas es la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y sus empresas filiales, que están vendiendo hasta 75 millones de dólares mensuales con este nuevo mecanismo Simadi, según declaró recientemente el presidente de la firma, Eulogio del Pino.

El Gobierno de Nicolás Maduro creó el Simadi como una tercera alternativa sobre el volátil tipo cambiario, donde vende divisas para la importación de bienes a 6,3 y 12 bolívares por dólar, y en cerca de 197 bolívares para el resto de las compras con el nuevo sistema.

Este tipo de cambio debería estar recogido en las auditorías de las empresas españolas como una salvedad, de ahí que los auditores negocien su inclusión en las auditorias de las empresas.

Los empresarios locales a menudo se quejan de que la oferta es insuficiente para satisfacer la alta demanda de divisas del país, que está sumido en una recesión económica y se enfrenta una acuciante escasez de divisas y a unas altas tasas de inflación, que se agravan con el abaratamiento del precio del pretóleo.

Otra de las cosas que negocian es el nivel de provisiones que tendrían que hacer las empresas al reducir a más de la mitad el peso de sus filiales en este país latinoamericano.

Telefónica ha sido la primera empresa española en cambiar de forma voluntaria el tipo de cambio que aplica en Venezuela, lo que le ha supuesto un impacto negativo en sus activos netos de 2.840 millones de euros, con una reducción de los activos financieros denominados en bolívares fuertes de 1.231 millones. De esta forma, este país suramericano desaparece de las cuentas de la operadora al suponer apenas un 1% de sus ingresos globales.

Eso sí, las empresas españolas mantienen su apuesta por seguir en Venezuela. Fuentes del mercado aseguran que el riesgo de las firmas españolas en este país supera los 9.000 millones de euros.

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