El grupo nació en 1946 en una pequeña pastelería del Piamonte

Ferrero, golosos instantes de cacao llegados desde Italia

La compañía ha logrado convertirse en el cuarto productor mundial de alimentación dulce

En 2014 facturó 8.412 millones en todo el mundo

Su plantilla está compuesta por 34.235 trabajadores repartidos en 51 países

Camión de reparto de Ferrero en los años cincuenta.
Camión de reparto de Ferrero en los años cincuenta.

Hay una familia italiana que lleva casi 70 años endulzándonos la vida. Provienen de Alba, una aldea de origen medieval en el Piamonte. Allí, en una confitería de la via Rattazzi, los abuelos de esta saga, Pietro y Piera Ferrero tuvieron una idea a mediados de los años cuarenta: transformar su pastelería en una fábrica de chocolates y otras golosinas.

Acababa de finalizar la Segunda Guerra Mundial. El cacao y el azúcar escaseaban. Había que tirar de otras materias primas. La solución, las avellanas. Así nace la crema Giandujot, cuyo nombre de pila homenajea a un famoso carnaval local. Será el antepasado de la Nutella, uno de los productos más conocidos de Ferrero. El grupo que ha logrado convertirse en el cuarto productor mundial de alimentación dulce.

Cronología

Pietro Ferrero, fundador de la compañía.
Pietro Ferrero, fundador de la compañía.

1946. El 14 de mayo de este año el fundador Pietro Ferrero constituye oficialmente ante la Cámara de Comercio, la industria Ferrero. Meses antes sale del laboratorio familiar en Alba (Italia) el primer producto: la pasta Gianduja o Giandujot.

1957. El hijo de Pietro, Michele Ferrero, se pone al frente de la compañía.

1964. Nace la crema de avellanas y cacao Nutella.

1968. Ferrero lanza al mercado la tableta de chocolate rellena de leche Kinder.

1969. La empresa abre su primera oficina en Estados Unidos, en Nueva York. Ya contaba con sedes en varios países europeos.

1974. Se inicia la venta del huevo de chocolate con sorpresa en su interior Kinder Sorpresa.

1982. Se crea el bombón de chocolate con leche y avellanas Ferrero Rocher.

1983. Entra en funcionamiento la Fundación Ferrero en Alba.

1988. Apertura de Ferrero Ibérica S.A.

1997. Se incorporan a la dirección Pietro y Giovanni, hijos de Michele.

2014. Fallece el 14 de febrero Michele Ferrero.

Una barra de chocolate, a la que se añadió más avellanas para poder reducir el cacao y el azúcar. Eso era el Giandujot. Una pasta envuelta en papel de aluminio que se podía cortar en rodajas con las que acompañar las rebanadas de pan. Se conviertió en un éxito.

La producción hubo de trasladarse a una sede más amplia en la via Vivaro. Tocó también convertirse en una empresa. El 14 de mayo de 1946 Ferrero se constituyó oficialmente en la Cámara de Comercio. Eso sí, nunca perderá su impronta familiar. Hasta el momento al frente de la compañía, cuyos productos están presentes en más de 160 países y que cuenta con 34.235 trabajadores, siempre ha estado un Ferrero.

A Pietro Ferrero le sustituyó su hijo Michele en 1957. Este fue quien, prueba tras prueba, creó en 1964 el primer frasco de la crema Nutella. El nombre nació de la combinación de la palabra avellana en inglés, nut, y del sufijo dulce ella, de origen latino. Ya antes padre e hijo habían inventado el bombón Mon Chéri, otro éxito.

Hubo además otro hermano en la dirección de la empresa, Giovanni, el que ideó y organizó la red de ventas. Falleció prematuramente en 1949. Había dejado tras de sí el germen de una flota de 200 furgonetas que en los años cincuenta recorrerían todas las regiones de Italia. En pocos años alcanzarían el millar.

Su muerte no ha sido la única desgracia familiar de este dulce clan. En abril de 2011, uno de los nietos, Pietro, se topó con la muerte en Sudáfrica mientras realizaba una misión humanitaria, inspirada y dirigida por él mismo.

Alegrías y tristezas de una empresa que hoy dirige otro nieto, Giovanni, bajo cuyo mandato el grupo ha cerrado 2014 con una cifra de negocios consolidada de 8.412 millones de euros, lo que ha supuesto un aumento del 3,9% respecto al periodo anterior, que cerró con un total de 8.100 millones de euros.

Además de la Nutella de la merienda y los Mon Chéri de las ocasiones especiales, Ferrero ha ido creando a lo largo de los años otros dulces manjares para niños y adultos. En 1968 comercializaron Kinder, una tableta de chocolate rellena de leche. En 1974 sorprendieron a la infancia con Kinder Sorpresa, un huevo de chocolate en cuyo interior siempre había una sorpresa.

Un juguete pequeñito que tocaba construir antes de divertirse con él. Y en 1982 crearon Ferrero Rocher, un bombón de chocolate con leche y avellanas. Un lujo con el que siempre se triunfa con los invitados. Los sirva o no un mayordomo llamado Ambrosio.

Hubo una Navidad, la de 1994, en la que algunos de estos productos estuvieron a punto de no llegar a las engalanadas mesas de esas fiestas. Ese noviembre, la región italiana del Piamonte se vio afectada por unas fortísimas lluvias. El agua entró a raudales en Alba. Se inundaron numerosos hogares y la principal fábrica de Ferrero. Los destrozos obligaron a tomar una dramática decisión. Había que paralizar la producción.

Agradecidos por los miles de empleo que la empresa había creado en la localidad desde sus inicios, los vecinos decidieron echar una mano a los Ferrero. Gracias a su ayuda, la planta pudo volver a ponerse en marcha. Los productos llegaron a los consumidores en las fechas previstas. Dulce solidaridad para una familia que lleva casi 70 años acaramelándonos la vida.

Una apuesta por la responsabilidad social

Primera pastelería de los Ferrero en Alba en 1942.
Primera pastelería de los Ferrero en Alba en 1942.

El Grupo Ferrero se ha marcado dos objetivos para el futuro. Y no están relacionados con el incremento de la cuenta de resultados, sino con otra faceta de la que se siente especialmente orgullosos, la responsabilidad social corporativa.

Para 2018 más de cinco millones de niños participarán en Kinder + Sport, un programa que busca prevenir y combatir el sedentarismo y la obesidad infantil. Esa es la apuesta. Doblar el envite en cinco años. En 2013 esta iniciativa ya logró movilizar a 2,5 millones de niños mediante 18 deportes diferentes.

Para ello, invierte anualmente cerca de ocho millones en los 20 países en los que Kinder + Sport está presente.

El otro objetivo ha de ser conseguido en 2020. El 100% de las materias primas utilizadas por Ferrero en la elaboración de sus productos estarán certificadas como sostenibles.

Se han marcado las siguientes metas: el abastecimiento al 100% de cacao, aceite de palma de uso alimentario y café sostenible; la compra de huevos de gallinas criadas en el suelo y la trazabilidad al 100% de las avellanas utilizadas.

Además de estos dos retos, el grupo demuestra su compromiso con la sociedad mediante la Fundación Ferrero Alba y el proyecto de empresas sociales.

La fundación, que nació en 1983 como una pequeña estructura en Alba dedicada a los empleados jubilados, ha ampliado su labor hasta convertirse en un centro social, educativo y cultural.

Existen además tres empresas sociales activas en Camerún, Sudáfrica e India.

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