Editorial

Antolín se suma a la fiesta de compras

El proceso de consolidación de las empresas se ha convertido en una ola imparable en todo el mundo, con operaciones que ya superan en volumen las cifras de precrisis hasta bordear el billón de euros en los escasos tres meses y medio que van de 2015. Un día si y otro también se anuncian compras y fusiones sin distinción de sectores ni tamaños. Bien impulsadas por los buenos precios a que ha puesto muchos activos la larga crisis, por la bajada del petróleo o por simple oportunidad estratégica, el mapa mundial de las empresas se está redibujando a velocidad de vértigo. La expansiva política monetaria de los bancos centrales y el apoyo de los mercados a la deuda corporativa, además del buen desempeño de las Bolsas, son el acelerador imprescindible para financiar este comportamiento. Todo se ha sumado y es como si la elevada presión acumulada en los siete años largos de crisis hubiese encontrado la vía de escape. Lo importante es que las empresas españolas están en esa carrera global desde el primer momento. Ayer fue el Grupo Antolin de componentes de automoción el que anunció la compra de la división de interiores de la canadiense Magda. Un salto con el que la multinacional burgalesa duplicará tamaño, incorporará más tecnología y aumentará carteras de productos y clientes, y dado en el mismo país en el que Repsol acaba de adquirir la petrolera Talisman Energy.

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