Las plantillas totales del sector cayeron en 1.116 personas

El empleo en las telecos cae en 2014 a mínimos de la serie histórica

La industria cuenta con 60.224 empleos

Usuario hablando por móvil.
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La evolución del empleo en la industria española de las telecomunicaciones mantiene la tendencia negativa. Así, el sector cerró el pasado año con unas plantillas conjuntas de 60.224 empleados, 1.116 trabajadores menos que a la conclusión de 2013, cuando sumaban 61.340 personas, según las estimaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

De hecho, es la menor cifra de toda la serie histórica realizada por las autoridades reguladoras (la CMT primero y la CNMC después), iniciada en el año 2005. Desde finales de 2007, antes del agravamiento de la crisis en España, el empleo se ha reducido en casi un 17%. En ese año, las plantillas sumaban 72.383 trabajadores. En este periodo, por ejemplo, grandes compañías como Telefónica y Vodafone han llevado a cabo sendos expedientes de regulación de empleo (ERE).

La reducción en el conjunto del sector ha venido acompañada del progresivo deterioro de los resultados de las operadoras, como consecuencia de la crisis, y del endurecimiento de la competencia generado por las guerras de tarifas. Así, desde 2007, los ingresos del sector han caído en torno a un 30%.

Por empresas, la mayor reducción de plantilla en 2014 tuvo lugar entre las compañías más pequeñas. De hecho, según el informe de la CNMC, el apartado de resto de empresas registró un descenso de 1.611 empleos. Entre las empresas grandes, el mayor descenso fue el registrado por Ono, con una reducción de 118 empleos durante 2014, año en el que la compañía fue adquirida por Vodafone.

Por el contrario, Telefónica amplió su plantilla en más de 200 personas durante 2014, primer año en el que elevó su fuerza laboral desde 2010. También Orange y Vodafone elevaron sus plantillas levemente: Orange, en 21 personas, hasta 4.009, y Vodafone, en 20 empleos, hasta 3.634 (sin incluir Ono).

La cuestión es que todavía hay distintas sombras que se ciernen sobre el empleo en el sector de las telecomunicaciones. Entre ellas figuran los posibles ajustes que puedan llevar a cabo Vodafone y Orange, una vez cerradas las adquisiciones de Ono y Jazztel, respectivamente.

En el caso de Vodafone España, su consejero delegado, Antonio Coimbra, señaló en diciembre pasado que en este tipo de fusiones, las redundancias pueden afectar a entre el 10% y el 30% de la plantilla, aunque en este caso indicó que la empresa espera que esté más cerca del 10%. En cualquier caso, hasta el momento, la empresa no ha cerrado ningún tipo de movimiento en este sentido, y todavía está analizando las posibles redundancias tras la integración con Ono. La nueva compañía tiene cerca de 6.000 trabajadores.

A su vez, Orange se comprometió a que la reducción de plantilla que pueda tener lugar tras la adquisición de Jazztel, todavía en proceso a la espera de la aprobación por parte de las autoridades de la competencia, no afecte a más de 400 personas. La nueva empresa contará con cerca de 8.500 empleados.

Otra incertidumbre pendiente de resolución es el expediente de regulación de empleo puesto en marcha por Ericsson. El grupo sueco anunció a finales de marzo su intención de reducir la plantilla en España en cerca de 250 empleados, en torno a un 8% del total, que ronda los 2.900 trabajadores.

Según señalan fuentes sindicales, esta evolución refleja la contradicción existente en la actualidad, puesto que por un lado se señala al sector de las telecomunicaciones como uno de los motores del crecimiento y del nuevo modelo económico y, sin embargo, sigue destruyendo empleo. En este sentido, los sindicatos han criticado el modelo regulatorio que se ha implantado en España, basado solo en los precios, lo que ha provocado el avance de grupos pequeños que emplean las redes de las grandes telecos y que apenas generan empleo.

Fuera del ámbito puro de las telecomunicaciones, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia también desagrega el empleo de algunas de las principales cadenas públicas de televisión. Así, el regulador destaca que RTVE cerró 2014 con 6.302 trabajadores, 23 personas menos que en 2013. A su vez, Televisió de Catalunya concluyó el cuarto trimestre de 2014 con 2.331 trabajadores, 301 empleados más que en el año anterior.

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