Llegan nuevos directivos a la cúpula patronal

Una mujer con mano dura y otros cambios en CEOE

Ana Plaza, nueva secretaria general de CEOE.
Ana Plaza, nueva secretaria general de CEOE.

La gran patronal española ha abierto finalmente las puertas de su cúpula más visible a una mujer. Y a una mujer joven. Ana Plaza, la nueva secretaria general de CEOE, número dos de la organización patronal y mano derecha del presidente Juan Rosell, tiene 47 años.

Pero no es, ni mucho menos, una mujer desconocida en CEOE, más bien todo lo contrario. Desde noviembre de 2012 es la directora gerente de la patronal. Desde ese puesto ha manejado las cuentas de esta organización y lo ha hecho, según distintas fuentes patronales, “con mano dura”.

Plaza se ha encargado de reestructurar financieramente la organización y, como parte de este proceso, ha pilotado muchos de los recortes sufridos en los últimos años.

Desde que Rosell llegó a la presidencia patronal en diciembre de 2010 la plantilla de la organización se ha reducido en un tercio, pasando de aproximadamente 160 personas a un staff de 100 trabajadores. “No ha dudado en apretar las tuercas a las organizaciones para intentar conseguir todo el dinero posible”, asegura un directivo patronal.

Es más, hay quien la ha visto como parte de un tándem con su predecesor en el cargo, José María Lacasa: “ella cerraba férreamente el grifo y él decidía donde se aplicaba el recorte o el despido”, apuntan.

No en vano, antes de llegar a CEOE, Plaza llevaba ya 20 años en primera línea de la dirección financiera de importantes compañías como Abengoa o Microsoft. Pero ahora el puesto de secretaria general requerirá otras habilidades, como la diplomacia que, según algunos que la conocen, también tiene.

“El secretario general es el poli bueno y el gerente el poli malo”, explican muy gráficamente desde la organización. Por eso la nueva secretaria general deberá pasar de ajustar cuentas a coordinar las organizaciones patronales. “Y tenerlas lo más contentas posible”, añaden estas fuentes. Además, si Plaza actúa como hasta ahora han hecho los anteriores secretarios generales, deberá tener un papel más ejecutivo, tomando las riendas de algunas de las futuras negociaciones de los empresarios con el Gobierno o los sindicatos.

Pero este no ha sido el único cambio operado en CEOE en las últimas semanas. También ha llegado un nuevo director de comunicación, Javier García de la Vega, un experto en información económica –preside desde hace tres años la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE)– “que deberá lidiar con los de dentro y con los de fuera”, asegura un trabajador de la casa.

Rosell ha confiado en García de la Vega para lavar la dañada imagen patronal, sobre todo después del encarcelamiento de su expresidente, Gerardo Díaz Ferrán, por la comisión de varios delitos económicos. Así como tras la debacle empresarial y de imagen pública del presidente de la patronal madrileña Arturo Fernández, salpicado también por el escándalo de las tarjetas black de Bankia.

Durante su primer mandato (2010-2014), Rosell no ha tenido un papel demasiado protagonista en los medios de comunicación, ni siquiera cuándo CEOE ha firmado grandes pactos, como el acuerdo de convenios de 2012-2014, con los sindicatos.

Esta falta de presencia e influencia, que se pretende ahora solucionar fue uno de los reproches que hicieron sus detractores a Rosell ante las últimas elecciones de CEOE, donde salió reelegido. El nuevo director de comunicación sustituye a Mónica Cliville, que no sale de la organización sino que pasa a ocupar un nuevo departamento de Relaciones Corporativas, que pretende reforzar las relaciones de CEOE con las organizaciones miembro, las empresas y mejorar la comunicación interna.

Y es que los resultados de las últimas elecciones de febrero pasado dejaron a la patronal fracturada en dos, entre los partidarios de Rosell y su adversario y actual presidente de la organización de las pequeñas y medianas empresas de la patronal (Cepyme), Antonio Garamendi.

Recomponer la organización

Bien es verdad que desde el día después de estas elecciones, el líder de Cepyme ha cumplido su promesa de apartar las diferencias con Rosell y trabajar en equipo con él. "Pero no estará de más que los nuevos directivos que han llegado a CEOE trabajen por el entendimiento de las organizaciones”, opina un directivo de una organización empresarial sectorial. Máxime después del fracaso de los empresarios en las negociaciones con el Gobierno para reformar el modelo de formación. El sistema aprobado por el Gobierno ha levantado ampollas en el seno de muchas organizaciones con un importante peso de los fondos de formación en su financiación.

En este escenario, Rosell tampoco ha abandonado su idea inicial de modernización de la patronal, no solo en términos estructurales sino funcionales, potenciando su labor como lobby económico. Es más, aseguró que necesitaba este segundo mandato para completar su proyecto de convertir a CEOE en un eficiente grupo de presión, “sin que esto se entienda como algo negativo”, dice un directivo cercano a Rosell.

Tras las elecciones que han traído una nueva Junta Directiva y nuevos presidentes de Comisiones y estos últimos cambios, no se esperan grandes tsunamis en la organización patronal. Si bien a Rosell aún queda por nombrar el sustituto de Ana Plaza y al presidente de la comisión de asuntos internacionales. Este cargo tendrá su importancia tras la desaparición, por quiebra, de CEOE Internacional.

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