El FMI alerta del alto nivel de endeudamiento

La deuda pública en España no se reducirá hasta 2018

La Ley de Estabilidad obliga a rebajar el pasivo al 60% del PIB en 2020, un objetivo inviable

Previsiones del FMI sobre cuentas públicas Ampliar foto

Las previsiones del FMI sobre la evolución de las cuentas públicas son, en términos generales, positivas para España. El informe publicado hoy por el organismo internacional mejora las estimaciones de reducción del déficit. En octubre, el FMI estimaba un desfase del 4,7% del PIB para este año y del 3,8% para el siguiente. Ambas cifras se han reducido en las nuevas previsiones hasta el 4,3% y el 2,9%. Ello supone solo una décima por encima del objetivo marcado.

 Sin embargo, los desequilibrios en el sector público son todavía notables. Según el FMI, la deuda pública cerrará este año en el 99,4% del PIB, la estimación es inferior a la previsión del propio Gobierno de Mariano Rajoy que espera que el pasivo alcance ya el 101,7% en 2015. El organismo dirigido por Christine Lagarde prevé que será el próximo año cuando se rebase ese umbral psicológico. Aun así, el Ministerio de Economía prevé que la deuda pública inicie una senda de reducción a partir de 2016 y, en cambio, el FMI lo pospone hasta 2018. Es decir, el organismo internacional estima que el pasivo se situará en 2016 en el 100,1%, un nivel que mantendrá durante 2017 y se empezará a reducir en 2018.

Para 2020, el nivel de deuda pública prevista por el FMI alcanza el 96,4% del PIB. Se trata de una fecha significativa porque la Ley de Estabilidad Presupuestaria aprobada por el actual Gobierno al inicio de la legislatura contempla la obligación de fijar la deuda pública en el 60% del PIB y, según el FMI, el nivel superará en más de 30 puntos el objetivo. En este sentido, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) lleva meses reclamando que se modifique la Ley de Estabilidad para establecer una senda realista de reducción de la deuda pública. Considera que no tiene sentido mantener una obligación que se conoce de antemano que no se cumplirá.

El que pueda, que eleve la inversión pública
Una de las consecuencias de la crisis económica ha sido el deterioro de las cuentas públicas de los países y, en consecuencia, el incremento de la deuda pública. El FMIalerta el elevado nivel de pasivo y de déficit supone un obstáculo al crecimiento. Sin embargo, señala que los países que tienen margen deberían elevar su nivel de inversión pública para fortalecer el crecimiento. En la Unión Europea, Alemania es el país que cuenta con unas cuentas públicas más saneadas. Cerró con superávit el año anterior y así se mantendrá hasta como mínimo 2020.

Deuda y Déficit público en España

El organismo dirigido por Lagarde también recomienda que los Estados aprovechen el abaratamiento del precio del crudo para poner en marcha una reforma de los impuestos energéticos. El FMI entiende que ello ayudaría a reducir la contaminación y, además, permitiría compensar el aumento fiscal con reducciones en tributos que gravan el trabajo con el objetivo de elevar el empleo. En el caso de España, los impuestos que gravan el combustible se encuentran por debajo de la media europea, sin embargo, Hacienda ya rechazó incrementarlos cuando aprobó la reforma fiscal en diciembre de 2014.

El tercer país con la mayor pérdida de recursos públicos

El informe del FMI ilustra las consecuencias de la crisis económica global sobre las cuentas públicas. España, además de figurar como uno de los países que ha sufrido un mayor incremento del déficit y de la deuda, destaca por la pérdida de recursos. En 2007, la Administración recaudaba el equivalente al 40,9% del PIB y, en 2014, ese nivel se situó el 37,8%. Es decir, a pesar de las continuas subidas fiscales aprobadas por el actual Gobierno y el anterior, España ha perdido 3,1 puntos de PIB en ingresos públicos. Solo Israel y Suecia, entre las 35 economías avanzadas analizadas por el FMI, han registrado un descenso mayor de la recaudación.

¿Y por el lado del gasto? La crisis también ha provocado aumentos presupuestarios para contrarrestar la atonía de la actividad, abonar los intereses de la deuda pública creciente y las prestaciones por desempleo. El gasto público aumentó 4,7 puntos entre 2007 y 2014. Por encima de la media europea, pero por debajo de otros países como Francia, Italia, Japón o Dinamarca.

 

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