Editorial

Un excelente momento para la renta variable

Las Bolsas europeas han comenzado la semana de Pascua con alzas generalizadas, que se suman a las que han experimentado los parqués prácticamente desde que comenzó el año. El Ibex subía ayer un 0,83% y tocaba niveles no registrados desde 2010 impulsado por valores como ArcelorMittal, Repsol y Ferrovial, que experimentaron las mayores subidas de la sesión. La misma alegría vivieron los parqués de Italia, Alemania y Francia. El Mib italiano alcanzaba un máximo en cinco años mientras el Dax alemán se quedaba a las puertas del registro más alto de su historia y el índice francés tocaba máximos de 2008. Las razones que explican esta excelente racha en los mercados bursátiles son fundamentalmente dos. La primera, la mejora del clima económico que vive la zona euro. Indicadores como el PMI de actividad del sector servicios de la región y del índice compuesto, que agrupa servicios y manufacturas, arrojan un aumento de la confianza empresarial y una mayor fortaleza de estos mercados.

A ello hay que sumar el vigoroso efecto del programa de deuda pública puesto en marcha por el Banco Central Europeo (BCE), que ha cumplido ya su primer mes. El balance de marzo revela que el organismo y los bancos centrales nacionales compraron deuda pública por algo más de 47.000 millones de euros y casi 61.000 millones en titulizaciones y cédulas hipotecarias. España, con un total de 5.444 millones de euros, ocupa el cuarto puesto en las compras del programa de estímulos, por detrás de Italia, Francia y Alemania. El efecto de todo ello ha convertido los parqués europeos en un imán para los inversores, que buscan en la renta variable oportunidades para colocar sus ahorros y maximizar su rentabilidad. La euforia que viven las Bolsas se alimenta de unos tipos de interés extraordinariamente reducidos, los efectos de la depreciación del euro y los beneficios que comienzan a recolectar las empresas, tras años de invierno económico.

El atractivo de los índices bursátiles destaca todavía más frente a una renta fija que ayer, en el caso de España, vivió una jornada histórica. La subasta realizada por el Tesoro colocó letras a seis meses con una rentabilidad del –0,002%, lo que permite a España ingresar por primera vez en el selecto grupo de países que cobran a los inversores por colocarles su deuda. La subasta constituye un notable espaldarazo a la solvencia de España y contrasta vivamente con la precaria situación que, no hace tanto tiempo, vivió nuestro país durante la crisis de deuda soberana. Tanto la buena evolución de las Bolsas como los tipos negativos en la renta soberana se apoyan en una coyuntura y una política monetaria europea que está revitalizando el horizonte de la zona euro. Quedan por delante, sin embargo, riesgos que es necesario neutralizar. El principal, los altibajos de una agenda reformista europea que está lejos de finalizar.

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