Antonio Esteban, presidente de Soria Natural

"Hay que compartir los beneficios con los empleados"

"Hay que compartir los beneficios con los empleados"

Tiene 72 años y sigue al pie del cañón en Soria Natural, la empresa de medicina natural que fundó en 1982, abriendo un nicho de mercado en este sector. Antonio Esteban, natural de Talavera la Real (Badajoz) y perito industrial de formación, confiesa ser ciudadano del mundo, a pesar de su cuartel general está ubicado en el complejo industrial de Garray, a las afueras de Soria. Su fascinante trayectoria empresarial es la historia de una reconversión. “En esta nave anteriormente fabricábamos cajas de cambios de vehículos, pero con la crisis del petróleo esto se cerró”, cuenta Esteban en su despacho, atiborrado de papeles, libros medicinales y muestras de productos. Porque la tradición en su familia, asentada desde hacía años en tierras sorianas, siempre había sido la de hacer uso de las plantas como remedio curativo.

“Mi padre era secretario de juzgado y mi abuelo también era funcionario, eran muy conocidos, y recuerdo siempre que había gente en mi casa pidiendo plantas”. Recuerda que ya desde niño se ocupaba de recoger en el campo las plantas que abastecían la botica familiar. Y así, cuando el negocio del automóvil padeció la crisis de los ochenta, la familia Esteban decidió abrir un nuevo camino y empezar a comercializar las plantas.

Comenzaron, poco a poco, segando ellos las plantas, tratándolas en un secadero que habilitaron en el pueblo de Navalcaballo. “Así fue como comenzamos, compaginando las cajas de cambio con las visitas a los herbolarios”, sigue contando este hombre, que ha visto cómo una pequeña idea, con unos comienzos duros –“antes, las farmacias rechazaban todo lo que tenía que ver con plantas medicinales”–, se ha ido plasmando en un negocio de 380 hectáreas de cultivo ecológico.

En la actualidad cuentan con 70 variedades de plantas medicinales, un catálogo de productos que van desde bebidas vegetales a repostería; y una plantilla de 600 personas, además de un laboratorio en Querétaro (México). Soria Natural está presente en estos momentos en 28 países, que se comercializan a través de tiendas propias y franquiciadas. En 2014 facturó más de 40 millones de euros, un 7% más que en el anterior ejercicio.

Su despacho lo comparte con su hijo pequeño, José Antonio, de 37 años. “Quiero que esté cerca para que se vaya cultivando”. Anteriormente, la mesa de al lado la ocupaba su otro hijo, Rafael, de 44 años, que en estos momentos dirige la internacionalización de la compañía y se ocupa también de Homeosor, la división farmacéutica de Soria Natural. “Es bueno trabajar al lado de mis hijos, así ellos aprenden la esencia del negocio, los orígenes; y yo también aprendo de ellos. Es bueno compartir las bofetadas”. La puerta de su despacho permanece habitualmente abierta, “siempre estoy a disposición de la gente, no se pueden poner barreras, hay que ser accesible para que todo fluya”, explica Esteban, al que esperan en la puerta un grupo de clientes coreanos, interesados en sus productos.

Para Antonio Esteban hay dos pilares importantes en la empresa: la innovación y los empleados. Es por ello que el 5% de la facturación se destina a I+D, “en este capítulo siempre se nos va la mano, lo reinvertimos todo en la empresa”. Y desde hace tres años la plantilla está implicada en los resultados de la empresa. “Tenemos que preocuparnos por los temas sociales de los empleados, y ya que tiran del carro deben participar de la generación de esa riqueza”. Yen la toma de decisiones también se ha involucrado a los empleados.

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