La multinacional premia proyectos para la producción de fruta deshidratada, queso y miel

Philip Morris impulsa una nueva generación de emprendedores del tabaco en Extremadura

La reducción de las ayudas comunitarias ha puesto en riesgo la sostenibilidad del cultivo en la principal zona productora de España.

La receta de la tabacalera es formar líderes que mejoren la gestión y diversifiquen el negocio de las cooperativas.

De izquierda a derecha, María Sánchez, Diego Juárez y Noelia Cabrera, en las oficinas de Philip Morris en Madrid.
De izquierda a derecha, María Sánchez, Diego Juárez y Noelia Cabrera, en las oficinas de Philip Morris en Madrid.

Noelia Cabrera, técnica de campo en una cooperativa de productores de tabaco en Cáceres, quiere lanzar la primera marca española de frutas deshidratadas. A pesar de que su proyecto no tiene nada que ver con el cultivo de la hoja, ella y su equipo han sido elegidos para participar en el programa de emprendedores de Philip Morris, fabricante de los cigarrillos Marlboro.

El programa busca formar una nueva generación de emprendedores entre los cultivadores de tabaco de Extremadura, la principal zona productora de España, que despierte en ellos el interés por desarrollar nuevas líneas de negocio que les ayuden a diversificar sus ingresos y compensar la reducción de las subvenciones comunitarias.

El programa, que la tabacalera organiza en colaboración con la Universidad de Extremadura, escoge todos los años 18 cultivadores de entre 18 y 45 años que muestren cualidades de liderazgo y estén interesados en crear su propia empresa, independientemente de que el proyecto esté relacionado o no con el cultivo del tabaco.

Los seleccionados reciben clases de gestión empresarial, finanzas y contabilidad, comunicación y marketing, y habilidades directivas (que van desde liderazgo hasta oratoria), así como la asesoría de un cuerpo de mentores que los ayudan a poner en marcha proyectos de empresa en los que trabajan individualmente o en grupo.

La novedad de esta edición, la quinta desde la impartición del primer curso en 2010, es que Philip Morris premiará a los dos mejores proyectos con 10.000 euros y seis meses de asesoramiento gratuito.

Uno de los ganadores es Deshidra&Me, de Noelia Cabrera, Guadalupe Castillo y Aránzazu Zabala, que propone la producción de frutas deshidratadas que conserven sus vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y sabor originales.

El grupo se plantea vender los productos en forma de aperitivos para comer entre horas o picar en cualquier ocasión, a fin de aprovechar la demanda creciente de alimentos que se puedan consumir rápido, pero que al mismo tiempo sean sanos y naturales.

Cabrera, de 40 años, cuenta que tuvo la idea a raíz de una necesidad personal. “Tengo dos hijas. Una come fruta y la otra no”, explica. Para persuadir a la niña que se resistía, empezó a deshidratar fruta de manera artesanal en casa. Descubrió así que “es una forma divertida y sana de comer fruta natural, sin colorantes”.

Los participantes en el programa reciben una clase en las oficinas de la tabacalera en Madrid.
Los participantes en el programa reciben una clase en las oficinas de la tabacalera en Madrid.

El reto ahora es convertir esa anécdota en la primera marca española de snacks de fruta deshidratada. El producto estará dirigido a niños mayores de cuatro años, y a jóvenes y adultos de poder adquisitivo medio-alto que cuidan su alimentación.

El otro proyecto ganador es Capraex, de Antonio García, María Sánchez y Diego Juárez. García administra un ganado de cabras productoras de leche y Sánchez, una explotación apícola. El equipo quiere aprovechar esta infraestructura para elaborar productos de queso y miel dirigidos a consumidores gourmet de grandes ciudades, un mercado en aumento en el que no han identificado competencia directa.

Además, el jurado ha decidido de manera extraordinaria premiar con seis meses de consultoría gratuita al alumno Guillermo Domínguez por su proyecto para la elaboración de salsas a partir de aceite de oliva y pimentón de La Vera.

El resto de iniciativas presentadas están relacionadas con el cultivo de almendros, la creación de una agencia de viajes especializada en agroturismo, la exportación de hongos comestibles y la fabricación y venta de tabaco de liar.

Los emprendedores se encuentran en la fase de asesoramiento, ya que la parte académica del programa se desarrolla desde finales de noviembre hasta finales de febrero, coincidiendo con el parón de las labores agrícolas (la preparación de la tierra empieza en marzo y la temporada de recolección va de agosto a noviembre).

Al final del curso, los cultivadores que superen la evaluación recibirán un diploma de experto profesional de la Universidad de Extremadura.

En la valoración de las iniciativas, el jurado recomienda a los emprendedores de los dos grupos ganadores del premio un análisis financiero mucho más detallado para poder tener una visión bastante más aproximada de la rentabilidad de los negocios.

“Está muy detallado, pero hay que revisarlo”, admite Cabrera. “Cuando empiezas un proyecto no sabes cómo va a funcionar. Es un planteamiento inicial que vas modificando conforme la realidad te va viniendo”, defiende. En ese sentido, destaca que lo más valioso del programa, incluso por encima del dinero, es la consultoría.

“A mí me ha encendido la chispa del emprendimiento”, añade María Sánchez, de 35 años y técnica de campo en una cooperativa de Riolobos. “Me apunté porque quería ayudar a los socios de la cooperativa a mejorar su gestión, pero al final me ha despertado el interés por montar mi propio negocio”, abunda.

“Es una palanca para hacer algo propio”, coincide Diego Juárez, de 25 años y responsable del secadero de una cooperativa en Sierra de Gredos. “Porque, además -continúa Cabrera- toca todos los palos: creatividad, coaching, comunicación, finanzas…”. Los tres, junto con el resto de participantes, visitaron recientemente las oficinas de Philip Morris en Madrid.

Un cultivo estratégico

El programa forma parte de la política de responsabilidad social de la tabacalera, que compra tabaco en Extremadura, donde se concentra el 93% de la producción nacional, principalmente en las comarcas cacereñas de Tiétar, La Vera y valle del Alagón. El 6% se produce en La Vega de Granada, en Andalucía, y el 1% en la provincia de Ávila, en Castilla y León.

El tabaco es un sector estratégico para Extremadura porque de su cultivo viven 20.000 familias. Además, supone el 20% de su producción agraria. En los últimos años, sin embargo, la sostenibilidad del cultivo se ha visto amenazada por la reducción de las subvenciones de la Unión Europea.

El programa de Philip Morris intenta atajar el problema capacitando a los cultivadores y técnicos de cooperativas en el manejo de nuevos recursos que les permitan gestionar sus explotaciones de manera más eficiente.

“El objetivo del programa no es el emprendimiento per se, sino el liderazgo: que el cultivador sea consciente del mundo en el que está operando y tenga las herramientas para gestionar mejor su cooperativa”, aclara Ainhoa Capdevila, directora de comunicación de Philip Morris Spain.

Compra de tabaco en Extremadura

El fabricante de cigarrillos tiene un acuerdo con el Ministerio de Agricultura y el gobierno regional para la compra entre 2013 y 2015 de cuatro millones de kilos de tabaco en Extremadura. A cambio exige a sus proveedores el uso de semillas certificadas y la curación en secaderos que prevengan la contaminación mediante el uso de biomasa (huesos de aceituna o pellets) en lugar de fuel.

A comienzos de año, Altadis, fabricante de marcas como Fortuna y Ducados, firmó también un acuerdo con el Ministerio de Agricultura para la compra de tabaco extremeño durante las cosechas de los años 2014, 2015 y 2016, aunque no divulgó cantidades.

España es el tercer productor europeo de tabaco en rama, después de Italia y Polonia.

Si bien Philip Morris compra materia prima en Extremadura, no tiene fábrica en España. Los cigarrillos que la multinacional estadounidense vende aquí vienen de sus plantas de Portugal, Polonia, Alemania y Suiza.

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