Las eléctricas y las mineras piden concreción y los sindicatos, un periodo transitorio

El incentivo al carbón se notificará a Bruselas como ayuda de Estado

Los sindicatos piden un periodo transitorio hasta que entre en vigor la orden

La medida la financiarán los usuarios en los peajes eléctricos

Centrales de carbón de Aboño y de Soto Rivera, de EDP.
Centrales de carbón de Aboño y de Soto Rivera, de EDP.

La orden ministerial por la que “se regula el incentivo a la inversión para la mejora medioambiental en instalaciones de producción de electricidad a partir de carbón autóctono” que Industria ha entregado a las afectadas -eléctricas y mineras- será notificada a la Comisión Europea como ayuda de Estado. Así lo confirmó ayer el ministerio en una nota de prensa, lo que da idea de que la puesta en marcha del nuevo mecanismo va para largo, pues Bruselas deberá determinar la legalidad o no de dicha ayuda.

Tras las reuniones mantenidas por Industria con las grandes eléctricas (el lunes) y el sector del carbón (ayer), las partes han criticado la falta de concreción del borrador de real decreto, lo que impide a las compañías adoptar una posición ante la propuesta. Por su parte, los sindicatos mineros han reclamado un periodo transitorio hasta que se aplique el sistema.

El borrador de orden recuerda que, de acuerdo con la normativa comunitaria, el Gobierno puede apoyar el uso de fuentes autóctonas, hasta un 15% de la energía primaria para producir electricidad. Sobre la base de esta norma y la que permite pagos por capacidad a cambio de que las centrales estén disponibles, el ministerio ha diseñado un nuevo incentivo al consumo de carbón nacional cuyos efectos económicos no ha dado a conocer.

Industria aprovechó la reunión de la Comisión de Seguimiento del Plan del Carbón (el que facilita el cierre de las minas no rentables), que no tiene directamente que ver con los incentivos al carbón, para tratar este tema.

El año pasado se pagaron ayudas por 33,2 millones.

Así, aunque el incentivo consistirá en una retribución en función de la potencia instalada (en euros/MW) ligada a las inversiones en mejoras medioambientales para aquellas centrales que utilicen mineral autóctono “como combustible principal”, el borrador no fija el porcentaje que han de quemar para recibirla. Y, si bien se les exigen contratos de aprovisionamiento a largo plazo a partir de 2016, tampoco especifica la duración de los mismos.

En el sector eléctrico consideran complicado cuantificar lo que se genera con combustible nacional o de importación y se preguntan qué ocurrirá cuando no se casen las ofertas en el mercado. Si el pago se realiza en función de la potencia, “es difícil relacionarlo con la producción cuando existe la posibilidad de utilizar dos combustibles.

La orden no establece ni la cuantía ni el plazo para devengar el incentivo ni si las plantas recuperarían el 100% de la inversión realizada de acuerdo con la directiva de reducción e emisiones industriales de 24 de noviembre de 2010 (prevención y control integrados de la contaminación). Además, no se fija el límite temporal en el calendario de puesta en marcha de las mejoras.

Una de las dificultades de calcular la cuantía global del incentivo es que se desconoce cuántas centrales optarán por realizar dichas inversiones y cuáles por el cierre paulatino. El plazo para la solicitud del incentivo termina en octubre de este año, fecha limite que tienen las compañías para tomar una decisión en uno u otro sentido.

Tras la reunión de ayer con Industria, la directora general de Carbunión, Mercedes Martín señaló que “hay que concretar la cantidades”, tras mostrar su preocupación por la actitud negativa de Iberdrola y Gas Natural Fenosa. “Lo ideal sería que no hubiera demandas y hubiera acuerdo con las empresas”, aseguró.

Las eléctricas se han quedado más tranquilas al saber que el incentivo al consumo de carbón ha sido notificado a Bruselas, pues no tienen claro su legalidad. Además, piden al Gobierno que,sea cual sea el mecanismo, este sea competitivo.

 

 

La producción térmica se dispara

A pesar de que el mecanismo de subvención de la quema de carbón nacional caducó a finales de 2014, durante el primer trimestre de este año las centrales térmicas que funcionan con mineral autóctono ha sido superior a los 30 GWh, lo que ha representado aproximadamente un 5% del mix de producción en ese periodo.

Entre enero y marzo, según datos del mercado, el valor medio diario de la producción del parque de generación con carbón nacional, en total, 38 GWh, ha supuesto más de cinco veces el registrado en los mismos meses de 2014, que apenas alcanzó los siete GWh.

Fuentes del sector indican que todas las centrales de carbón nacional han conseguido en este primer trimestre precios medios por encima de los 50 euros/MWh, en un rango entre los 50 y los 65 euros/MWh. En todos los casos, sus ingresos en mercado han sido superiores a los costes variables recogidos en el real decreto 134/2010 de restricciones por garantía de suministro (el mecanismo que se agotó el 31 de diciembre), excepto en el caso de Elcogás, que se ha quedado muy cerca.

Estos datos demostrarían, según las mismas fuentes, que la generación con carbón es un buen negocio para las eléctricas, aunque también se explicaría por los excedentes de mineral que acumulaban del año anterior y por el hundimiento de los precios internacionales del carbón, que le ha permitido casar en el mercado mayorista de la electricidad.

Algunas mineras han denunciado el incumplimiento por parte de las eléctricas de los cupos de carbón que la normativa anterior les obligaba a comprar cada año.

Una medida que podría derivar en un déficit de tarifa

Una cuestión ha quedado clara: sea cual sea el montante de los pagos por capacidad para incentivar el consumo de carbón nacional, la factura la pagarán de nuevo los consumidores en los peajes eléctrico, ya que su financiación correrá a cargo del sistema.

Así lo indica el borrador de orden ministerial elaborado por el Ministerio de Industria, que debe ser dictaminado por la CNMCy recibir el visto bueno de la Comisión Europea. Según el citado texto, “los costes correspondientes a la retribución del incentivo serán financiados como los mecanismos de capacidad”, esto es, en los peajes eléctricos.

Aunque esta partida registró el año pasado un superávit (cada vez se utilizan menos por el derrumbre de la producción con gas), la situación queda descompensada por la caída de los ingresos por potencia de la tarifa y las dudas sobre los ingresos del nuevo canon hidráulico.

Por tanto, el coste del nuevo incentivo no lo podrán cubrir los ingresos previstos en la orden de peajes de este año, lo que derivaría en un déficit de tarifa y la posibilidad de que haya que subir los peajes. Algo que no preocupa al Gobierno pues la liquidación anual definitiva del sistema se realiza en el mes de diciembre del año siguiente.

Fuentes del sector se preguntan por qué el nuevo incentivo, ya que tiene fines medioambientales, no se financia con los ingresos procedentes de las subastas de CO2.

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