Editorial

Educación y alta tecnología

No cabe la menor duda de que si una sociedad quiere tener futuro debe cuidar especialmente dos aspectos: la educación de sus niños y el desarrollo tecnológico. Unir ambas imperiosas necesidades es el principio que se encuentra en la base del proyecto Escuelas conectadas, que ayer bautizaron en el Palacio de la Moncloa el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y sus ministros de Economía, Luis de Guindos; Cultura, José Ignacio Wert, e Industria, José Manuel Soria. El programa se fija como objetivo instalar la banda ancha ultrarrápida (100 megas por segundo) en más de 16.500 centros escolares (unos 6,5 millones de alumnos) entre 2016 y 2017. Escuelas conectadas contará con una inversión de 330 millones, que serán cofinanciados con Fondo Europeo de Desarrollo Regional, en tanto que el desarrollo de este proceso se ejecutará a través de Red.es, entidad pública dependiente del Ministerio de Industria. La concesión de las instalaciones se resolverá mediante licitaciones públicas entre las operadores que trabajan en España. La iniciativa no puede recibir más que parabienes. Está bien concebida, tiene un objetivo claro y la financiación está asegurada. Sería un pecado mortal que a finales de 2017, cuando se haga balance, alguien repare en que todo quedó en buenas palabras.

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