Blogs por Alexis Ortega

Fiesta en El jardin de los cerezos.

“El teatro conmueve, ilumina, incomoda, perturba, exalta, revela, provoca, trasgrede. Es una conversación compartida con la sociedad. El teatro es la primera de las artes que se enfrenta con la nada, las sombras y el silencio para que surjan la palabra, el movimiento, las luces y la vida.”

"Un rayo de esperanza" de Victor Hugo Rascón Banda

Manifiesto del Dia Mundial del Teatro 2006

Como cada 27 de marzo, el pasado viernes se celebró el Día Mundial de Teatro. Aprovechando esta ocasión, Hoy querría hablar de una obra que muestra muy a las claras el declive económico de la aristocracia rusa a finales del siglo XIX. Los hijos y nietos de los que habían sido esclavos [1] de esa aristocracia, se enriquecían y podían mirar cara a cara a sus antiguos amos. Tenía lugar en esos años una inversión de papeles que ponía en entredicho el modus vivendi de las clases adineradas tradicionales. En concreto en un breve dialogo:

Lopajin: Como usted sabe ya, su jardín de los cerezos ha sido puesto en venta para saldar -con el dinero que se obtenga de él -las deudas, habiendo sido fijada la subasta para el veintidós de agosto... Usted, sin embargo, querida, no se preocupe... Duerma tranquila... Se ha encontrado una solución. He aquí mi proyecto... Le ruego lo escuchen atentamente... Su hacienda dista de la ciudad tan solo veinte "verstas"... El ferrocarril pasa junto a ella...; por tanto, si el jardín de los cerezos y la parte de terreno que da al río fueran divididos en parcelas para la construcción de casas veraniegas, y éstas se arrendaran, obtendría usted un beneficio de veinticinco mil rublos al año, como mínimo.

Gaev: Perdón..., pero eso es una tontería.

Liubov Andreevna: ¡No acabo de comprenderle, Ermolai Alekseich!

Lopajin: Cada veraneante le pagaría veinticinco rublos al año por "desiatina", como mínimo, y si empieza usted a anunciarlo desde ahora mismo, yo le garantizo que, de aquí al otoño, no le quedará ni un pedacito de terreno libre. Se lo llevarán todo. Conque en una palabra: la felicito. Está usted salvada... El paisaje es maravilloso y el río profundo...

Solo habría, naturalmente, que quitar algunas cosas..., que limpiar un poco... Por ejemplo..., digamos..., derribar las viejas construcciones..., esta misma casa, que ya no vale nada, y talar el viejo jardín de los cerezos...

Liubov Andreevna: ¿Talarlo?..., Perdone, querido, pero no entiende usted nada de eso... Si en toda la región hay algo interesante y hasta sobresaliente..., es solo nuestro jardín de los cerezos.

Lopajin: Lo único sobresaliente de este jardín es su gran tamaño... Las cerezas solo se dan cada dos años, y luego no sabe uno qué hacer con ella. Nadie la compra.

Gaev: Hasta el diccionario enciclopédico menciona este jardín.

Lopajin: (Mirando el reloj) Si no ideamos algo ni llegamos a ninguna conclusión, el veintidós de agosto, el jardín de los cerezos y la hacienda entera serán vendidos en pública subasta... Decídase... No hay otra solución..., se lo juro... no la hay.

Firs: En otros tiempos, hace cosa de cuarenta o cincuenta años, la cereza se secaba, se mojaba, se le ponía en escabeche, se hacía con ella mermelada, y ocurría...

Gaev: Cállate, Firs.

Firs: Y ocurría que se mandaba la guinda seca a Moscú y a Jarkov... ¡Cuánto dinero había!... ¡Y la cereza seca de entonces era blanca, jugosa, dulce y con un aroma!... Además, había su modo de prepararla...

Liubov Andreevna: ¿Y qué modo era ese?

Firs: Ya se ha olvidado. Nadie lo recuerda ya.

El jardín de los cerezos de A. Chejov.

Esta obra de teatro, estrenada en 1904, es la última de las grandes piezas teatrales de Chéjov. Las otras son "La gaviota", "Tio Vania" [2] y "Tres hermanas" [3] y pueden verse como una pequeña tetralogía que analiza la difícil relación que el hombre establece con la Realidad [4].

Esquema de El jardín de los cerezos.

Acto I-II: Presentación y desarrollo del problema. Liubov Andreievna llega a la finca desde París.

Al que pertenece el breve dialogo que propongo (00:22:24 en el video adjunto) que se desarrolla mientras toman el café. Liubov Andréievna se ha aficionado al café en París en lugar de tomar té, bebida más típica de Rusia. Este detalle, a primera vista insignificante, viene a representar el primer sintoma de un cierto "alejamiento" de su pasado y del jardin de los cerezos, a pesar de toda la parafernalia nostálgica que se pone de manifiesto delante de nosotros al empezar la obra.

Por orden de intervención:

- (Ermolái Alexéievich) Lopajin, hijo y nieto de siervo es ahora un importante mercader y una gran fortuna.Propone una salida a los problemas financieros del jardín de los cerezos convirtiéndola en un centro vacacional, lo que implicaría un reacondicionamiento de la finca, el derribo de la casa familiar y la tala del jardín.

- Leonid Andréievich (Gáyev) hermano de Liubov Andreievna, vive a su sombra y no ha trabajado nunca en su vida.

- Liubov Andréievna (Ranévskaya) (dueña de la finca Jardín de los cerezos) regresa de Paris donde ha dilapidado su fortuna. Además, y para seguir viviendo con su amante en Paris, unos años atrás hipotecó finca con la esperanza de que la producción de cerezas pagara el préstamo. No ha sido así. Ahora vuelve a la finca pues en breve (el 22 de agosto) se va a subastar la finca por impago. Se opone a las medidas propuestas por Lopajin.

- Firs, sirviente de la familia y que no se ha adaptado a la liberalización de los siervos. Tiene 87 años

Es importante este dialogo que pasa casi desapercibido en medio de las conversaciones que se establecen con motivo de la llegada a la finca de Liubov Andréievna pues en ella se enfrentan los tres tiempos clave en todo proceso de transformación:

- Presente (Liubov Andreievna y su hermano) que no admiten un cambio de la situación a pesar del desastre que representa. Solo buscan financiación para mantener el “status quo”. Su modelo productivo (los cerezos y la venta de cerezas) ya no funciona. La frase de Firs “ya nadie se acuerda” al final del dialogo es la sentencia de muerte del modelo productivo.

- Futuro (Lopajin) que busca soluciones a pesar de que haya que convertir en escombros parte de los tótems de la finca (la casa y los cerezos). Busca un nuevo modelo productivo: crear un centro vacacional dado que el tren (el progreso) ahora llega cerca de la finca y la gente puede querer pasar temporadas en el campo.

- Pasado (el criado Firs) que no se ha adaptado ni a los pequeños cambios que ha habido. Sueña con volver a ser un siervo (el mundo entre amos y siervos era más estable, no como ahora llega a decir). Al final de la obra, cuando se cierra la finca y todos se van, él se queda dentro, sin poder salir, olvidado por todos y acostándose en un sofá. Es el destino de los que no se adaptan: la soledad.

La propietaria de la finca y su hermano muestran un aparente amor por la finca (la escena de su hermano con la alabanza al armario es patética). En ella nacieron ellos y todos sus antepasados, pero donde también murió ahogado el hijo de Liubov Andréievna. Con el tiempo veremos que este amor no es tan sincero como aparenta.

Acto III. El 22 de agosto

Liubov Andréievna celebra una fiesta mientras, angustiada, aguarda noticias de la subasta de la finca. Espera que en el último minuto un nuevo préstamo, que liquide el anterior, la salve.

Otro tema que define muy bien el teatro de Chejov. La escena de la subasta no sucede delante de nosotros, es contada por Lopajin (algo que, bien mirado, es muy poco teatral) pero tiene una función dramática muy potente y que esta en todo el teatro de Chejov: tenemos muy poco control de la realidad.

La Realidad (con mayúsculas), se situa fuera de nuestro ámbitro de alteración y somos meramente monigotes en sus manos. Las palabras, el material con el que construimos "nuestra" realidad, tiene muy poco valor. La angustia de Liubov Andréievna es la angustia de quien ha controlado la realidad con palabras huecas y ahora ven el verdadero valor de las mismas ante la Realidad "a secas": no sirven de nada.

Todo lo importante, como la Realidad, ocurre fuera de nuestro campo de actuación. O mejor dicho, la Realidad es algo que sufrimos pero no podemos alterar, mas bien nos altera y no le importamos.

Al final de la fiesta se entera de que Lopajin ha comprado en subasta la finca y ahora es él el propietario. El antiguo sirviente es el dueño de "El jardin de los cerezos".

Acto IV. La despedida

En un orden desordenado, los distintos grupos de personajes que han formado el ambiente habitual del jardín de los cerezos se van despidiendo, cada cual busca una solución a SU problema. Los propietarios, a pesar de la tragedia, se sienten relajados pues se les ha quitado un peso de encima.

Lopajin comienza la tala de los cerezos.

Piensen un rato y encontraran similitudes. Piensen si no estamos celebrando una fiesta cuando se esta subastando nuestra finca.

"[...] Ya no somos capaces de construir torres y los muros que construimos tercamente no nos protegen de cualquier cosa, por el contrario, ellos mismos exigen protección y el cuidado que consume una gran parte de nuestra energía de la vida. Ya no tenemos la fuerza para tratar de vislumbrar lo que hay más allá de la puerta, detrás de la pared. Y es por eso exactamente por qué el teatro debe existir y donde debe buscar su fuerza. Para mirar dentro buscamos lo que está prohibido." [5]

Krzysztof Warlikowski

Manifiesto del Día Mundial del teatro de 2015.

NOTAS:

  1. La Reforma Emancipadora de 1861 en Rusia fue la primera y más importante de las reformas liberales llevadas a cabo durante el gobierno del zar Alejandro II de Rusia. La reforma significó la liquidación de la dependencia servil anteriormente sufrida por los campesinos rusos.
  2. Puede servir de ejemplo de como la piedad, interés o el miedo (como suele advertirnos siempre pisitófilos creditófagos en sus comentarios) nos lleva a renunciar al cambio y a resignarnos. La Piedad podría estar representada por Ivan Petrovich Voinitski (Tio Vania), el interés por Sofia Andreievna y el miedo por el médico Mijail Lvocih Astrov.
  3. El personaje de Natalia Ivánovna (Natasha), cuñada de las tres hermanas protagonistas, es un Lopajin en fase larvaria. Al final de la obra Natasha, como símbolo de su nuevo poder en la casa, acaba también talando los arboles del jardín que la rodea.
  4. Tema que me interesa mucho. Vease el discurso de Beckman "[...] Puede que suene paradójico, pero la realidad es la que conforma el misterio de nuestra existencia.” en la cabecera de éste blog.
  5. El subrayado y el formato negrita es mío.

Comentarios

NOSOTROS PODRÍAMOS PARTICIPAR EN LA CRUZADA PRO-SUBIDA DE TIPOS DE INTERÉS: LA INMEDIATA ASFIXIA DE LA ECONOMÍA PRODUCTIVA DESENCADENARÍA LA CRISIS FINAL Y LA VUELTA AL JARDÍN DE LOS CEREZOS.- ¡Qué maravilla de artículo de Alexis Ortega sobre El Jardín de los cerezos, de Chéjov! ¡Qué maravilla de título: "F-i-e-s-t-a en el jardín de los cerezos"! Y qué maravilla de televisión pública estatal que antaño producía cerezas blandas, jugosas, dulces y aromáticas, como "Estudio 1", de las que hoy ya se habría olvidado su modo de preparación:https://www.youtube.com/watch?v=rC6-IaE7gV0Minuto 24:50 En el minuto 22:40 es cuando se expone cómo "el" futuro, para superar la dificultad del presente, renunciar radicalmente al pasado y parcelar, construir y arrendar los inmuebles, cara a unos de fuera que van a venir a meternos su dinero en nuestro bolsillo. Con nosotros nacen, crecen, llegan a su máximo esplendor, decaen, mueren y son enterrados y olvidados nuestros modos... nuestro tiempo. Y este proceso tiene lugar por el empuje de otros modos y tiempos que nos sustituyen a nosotros mismos. El tiempo va con nosotros y nosotros con él. La cuestión está en que no siempre los modos nuevos son mejores que los viejos. Es lo que ocurrió en los 1980s. En este rechinante 2015, más que una fiesta en el jardín de los cerezos estamos viviendo una fiesta patética donde estuvo dicho jardín, que ahora es el cementerio tóxico de los modos popularcapitalistas ochenteros, en el que se acumulan cadáveres pendientes de enterrar y otros, que estaban ya enterrados se están exhumando para regocijo efímero de los zombis. No es de extrañar; pasa siempre:http://farm4.static.flickr.com/3551/3320338932_55f660209a_o.jpg Hay modos muertos. Y hay zombis de esos modos. En el segundo semestre de 2010, nuestra compasión por los muertos vivientes dio paso al hartazgo. Ahora empezamos a sentir repugnancia por el hedor de su corrupción. Primero fue no sabemos qué, pero hubo un momento en que fueron cerezos. Éstos sucumbieron a las fantasías animadas de ayer y hoy popularcapitalistitas. Tras esta época de malvas y crisantemos, flores de camposanto, auguro que volverán a florecer cerezos, solo que ya no será igual. Mientras tanto, manténganse con la cabeza bien fría: el nivel de tipos de interés va a ser ínfimo durante décadas; el dólar americano seguirá con su mala salud de hierro, aún con espasmos transitorios; la deflación es buena; El Pisito (y El Hipotecón), El Terruñito y Las Ideítas, que se los metan por donde les quepan; y ¡viva la Era Cero! y su solo-Bolsa funcional el regreso de las pensiones públicas a su naturaleza primigenia, la asistencialidad. Gracias por leernos.
Lo comparto por Google+ y Linkedin. Francamente bueno.
Felicidades Alexis, es un post brillante.
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