España es el segundo país de Europa con más hurtos

Hombre de 35 años e ingresos bajos, perfil del ‘ladrón de empresa’

Las empresas pierden cada año 2.574 millones de euros por los hurtos internos de sus trabajadores.
Las empresas pierden cada año 2.574 millones de euros por los hurtos internos de sus trabajadores.

Las empresas pierden cada año 2.574 millones de euros debido a los hurtos internos llevados a cabo por los propios trabajadores. España es el segundo país de Europa con más hurtos y el índice de pérdida desconocida equivale al 1,36% de las ventas del sector minorista tras crecer el 3,1% en el último año, según el Barómetro Mundial del Hurto en la Distribución 2013-2014.

Maldonado, una empresa dedicada a la seguridad con 35 años de experiencia, asegura que el perfil del “ladrón más extendido” es el de “un hombre de entre 18 y 35 años, con ingresos bajos y que habitualmente se dedica a robar para conseguir ingresos extra”.

La empresa ha estudiado tipos de robos que llevan a cabo estos empleados, que pueden ir desde falsos aumentos en las cuentas de gastos, la sustracción de productos en venta y hasta pagos a firmas inexistentes.

Según el mismo informe, los bienes con mayor índice de robo son los de más valor y que presentan mayores facilidades de camuflaje y reventa, como es el caso de los complementos de moda, las joyas, el calzado, herramientas electrónicas, teléfonos móviles, vinos y licores, productos de maquillaje y cremas faciales.

Persona racional

"El principal problema es que no sabemos quién nos acecha, pero hay que tener en cuenta que el ladrón es una persona racional y, por tanto, tomará decisiones racionales. Por encima del botín, su objetivo principal es no ser visto, reconocido ni detenido y medirá los riesgos racionalmente", afirmó Andreu Maldonado, responsable de la firma.

Además del “empleado infiel”, Maldonado advierte sobre otros perfiles más convencionales y vinculados a la delincuencia. “Su objetivo son los robos rápidos y sencillos; no tienen una clara expectativa de botín, no se preparan específicamente el robo y no quieren asumir riesgos de ser descubiertos ni enfrentarse a quien le descubre”, señalan.

Además los describen como personas que suelen actuar en viviendas situadas en edificios residenciales, especialmente en aquellos con pocos vecinos por rellano, personas mayores, casas unifamiliares y aisladas y pequeños negocios con protección de baja calidad o inadecuada, como puertas huecas o que ceden con una simple palanca.

Finalmente, Maldonado elaboró otro perfil denominado “del ladrón experto”. Este tipo de ladrones “buscan todo tipo de objetivos, pero especialmente aquellos en los que tienen una cierta expectativa de botín, emplean herramientas profesionales y silenciosas, además de tener conocimientos técnicos de apertura y sabotaje. Preparan de manera concienzuda el robo y su huida, y difícilmente se aventura en algo donde el riesgo no sea equivalente a lo que pueda robar”.

Desincentivar el delito

La entidad Maldonado señala que desmotivar al delincuente es básico para evitar que logre sus objetivos y detalla una serie de medidas clave para que un ladrón abandone su intención de robar: como la instalación de una puerta de seguridad con detección anticipada del robo, la existencia de riesgo excesivo de ser descubierto, grabado, reconocido o detenido, lo que se consigue a través de cámaras en el entorno cercano, buena iluminación y la presencia de vecinos y vigilantes en la zona.

"Es muy importante diseñar un plan de autoprotección, que no es más que dedicar un tiempo a reflexionar sobre una serie de cuestiones relativas a la probabilidad de ser atacados y del impacto de ese ataque, para posteriormente plantear el riesgo que estamos dispuestos a correr y asumiéndolo, plantear las medidas de protección y seguridad para evitar el resto", señala Maldonado.

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