Proponen menos impuestos y más empleo para la clase media

Así son los programas económicos para Andalucía

La candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y los candidatos por IU, Antonio Maillo (c) y el popular Juanma Moreno, momentos antes de comenzar el último debate electoral.
La candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y los candidatos por IU, Antonio Maillo (c) y el popular Juanma Moreno, momentos antes de comenzar el último debate electoral. EFE

Las elecciones andaluzas del próximo domingo son la primera cita electoral de este año en el que todavía habrá, al menos, otras dos convocatorias más (autonómicas y locales en mayo y las catalanas de septiembre); a la espera de que el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, decida convocar los comicios generales a final de año y no apurar la legislatura hasta el inicio de 2016, tal y como permite la ley.

Las encuestas auguran un parlamento autonómico mucho más plural que el actual, donde solo tres formaciones políticas tienen representación, y el final del bipartidismo PSOE/PP. ¿Acertarán? Esa es la principal inquietud de expertos, políticos y opinión pública porque de los mensajes que han desplegado unos partidos y otros no hay nada nuevo, triste, pero cierto. Por esta razón, la ciudadanía asiste escéptica a una campaña en la que son muchos más los líderes que tienden la mano por la calle, visitan colegios y mercados, pero el discurso apenas ha variado y eso que en los últimos tres años España en general y Andalucía en particular han estado sacudidas por la crisis económica más grave de la Democracia.

Así, hay muchos enunciados en los cientos de páginas que ocupan los programas electorales de las siete grandes formaciones políticas que podrían ponerse en boca de todos y cada uno de sus líderes y serían suscritos al cien por cien, independientemente de su ideología. Sin duda, una de las frases más coreadas durante la campaña electoral por todos los candidatos ha sido aquella que sostiene que el gran objetivo es lograr que “paguen menos impuestos las clases medias trabajadoras”.

En cualquiera de los mítines que están teniendo lugar estos días la han mencionado desde los líderes de PP y PSOE, hasta los nuevos dirigentes de Podemos, Ciudadanos y UPyD. Ahora bien, es curioso que nadie se haya parado a definir quiénes son para ellos los ciudadanos que estarían dentro de ese grupo.

Por lo tanto, en materia fiscal, la medida estrella es una decidida apuesta por la rebaja de impuestos (la incluyen sobre todo PP y PSOE), que contrasta con un incremento tributario para las rentas más altas, defendido por IU y Podemos sin ambages. Otro de los eslóganes más repetido es la “necesidad de reindustrializar la economía andaluza”. El objetivo es claro, virar hacia un sistema productivo que deje de depender tanto del sector servicios y la agricultura y aumente el peso de la industria. Cómo conseguirlo es otro de esos ámbitos donde las propuestas optan deliberadamente por no profundizar.

Todos los partidos políticos sin excepción prometen agresivos planes de incentivos, facilidades de acceso al crédito y rebajas fiscales para la puesta en marcha de proyectos empresariales “sostenibles” y para actividades vinculadas a la tecnología, la investigación y el desarrollo. Es raro que citen ejemplos de qué tipos de proyectos serían susceptibles de recibir esas ayudas.

Formación continua

Pero si hay un asunto que está siendo el eje central de todos los mítines y debates celebrados entre los candidatos, ese es el empleo, bueno, más bien su carencia. Andalucía es la comunidad autónoma con la tasa de paro más elevada del país, con el 34,23% y en Cádiz casi la mitad de la población en edad y disposición de trabajar no puede hacerlo.

El hecho de que estas cifras estén a más de 10 puntos de la media nacional (en el 23%) ha hecho saltar las alarmas y todas las formaciones que concurren a las elecciones del domingo sin excepción se fijan como objetivo prioritario darle la vuelta a esta situación.

IU anuncia incluso una iniciativa que, eso sí, admite que no podría llevarse a cabo de manera unilateral solo en Andalucía, que no es otra que un “plan de empleo garantizado”, por el que la Administración sería la encargada de liderar la creación de nuevos puestos de trabajo después de haber realizado un extenso análisis para detectar dónde se concentran las mayores necesidades de empleo. PSOE y PP optan por las recetas tradicionales, como son las rebajas y exenciones de impuestos a quienes comiencen una aventura empresarial y Ciudadanos anuncia incentivos para las compañías que menos despidan. La formación continua de los parados y su orientación profesional hacia nuevas ocupaciones son las apuestas que aporta UPyD.

El Partido Andalucista anuncia, por su parte, un agresivo plan de inversiones, equivalente al 1% del PIB, para tratar de generar actividad y empleo; que además se mantendría en el tiempo hasta que la tasa de paro andaluza se sitúe por debajo de la media nacional.

Otros asuntos que tradicionalmente ocupan el decálogo de medidas a implantar una vez se ganen las elecciones son la defensa y mejora del Estado del bienestar, el aumento de las ayudas a las familias, un incremento del número de escuelas infantiles para niños de cero a tres años o una mayor dotación para sanidad, educación y dependencia hasta alcanzar los estándares europeos. En esta ocasión, y merced a lo ocurrido durante los años de crisis, los partidos han incluido medidas concretas para frenar los desahucios.

Podemos insta a arbitrar mecanismos de mediación que impidan que las familias con menos recursos pierdan sus casas e incluso apuesta por una ley que decrete la emergencia de habitabilidad, de tal forma que se establezca un mínimo vital de subsistencia de los suministros de luz, agua y gas. Otro de los asuntos que ha vuelto a ser arma arrojadiza entre los distintos líderes políticos es la corrupción. En este asunto, hay que reconocer que solo los nuevos partidos que han surgido en el panorama político andaluz (Podemos, Ciudadanos y UPyD), hasta ahora sin responsabilidades de gobierno en esta comunidad, tienen argumentos de peso para recriminar al resto de fuerzas su tibia respuesta ante los escándalos destapados en esta región. Sin embargo, ante sus respectivos electorados, todos prometen y garantizan que no les temblará el pulso a la hora de expulsar de sus filas a los corruptos y que no permitirán que nadie se acerque a la política “para sacar beneficio de lo que es de todos”, Susana Díaz (PSOE), dixit.

Es tal la necesidad de convencer a los indecisos y a los desencantados con la clase política (ninguna encuesta se atreve a decir qué grupo es más numeroso) que muchos candidatos varían su discurso en función de dónde lo pronuncian, si en Madrid o en Andalucía. Ya solo resta el veredicto de las urnas.

Otras propuestas contenidas en los programas

Soluciones al problema de la inmigración

Es otro de los capítulos que merece atención por parte de las distintas candidaturas que aspiran a entrar en el Parlamento andaluz. Las cuestiones más debatidas son las concernientes a la reagrupación familiar, el cierre de los centros de internamiento de extranjeros o la ordenación del flujo migratorio. Los socialistas abogan por impulsar la integración en los barrios con más presencia de extranjeros, mientras el PP es partidario de fomentar la contratación en origen. Podemos propone crear un observatorio que aborde la situación y Ciudadanos rechaza habilitar procesos de regularización masiva.

Escaso protagonismo del gasto en I+D+i

La plataforma CienciaconFuturo analiza las propuestas que en materia de gasto en I+D+i realizan los principales partidos que concurren a los comicios del domingo y llega a una dolorosa conclusión: solamente tres partidos proponen incrementos cuantificables en dicha partida. La formación más ambiciosa es el Partido Andalucista, que propone triplicar el presupuesto actual hasta el 3% PIB, objetivo de la UE para 2020. En Podemos asumen un incremento en la legislatura hasta el 2% del PIB, que es la media europea. A esa cifra solo se aproxima el PSOE, que plantea un alza del 20% sobre el gasto actual.

Todo sea por lograr la conciliación familiar

Igualdad y conciliación de la vida personal y profesional son dos términos también manidos en los programas de los partidos que concurren a las elecciones del 22M. Las actuaciones que se contemplan varían desde la equiparación de la baja de maternidad y paternidad, hasta la creación de guarderías en los centros de trabajo de más de 500 empleados, pasando por el establecimiento de un sistema de horarios más flexible y racional que facilite la permanencia de la mujer en el mercado laboral tras la maternidad. Ytodo, aderezado con “medidas que fomenten la participación de la mujer en la vida pública”.

Mayor apoyo a la atención sanitaria primaria

El sindicato médico andaluz ha recopilado las propuestas que en materia sanitaria realizan los principales partidos en sus programas y pone en evidencia cómo es unánime la intención de potenciar la Atención Primaria, aunque también es unánime la falta de medidas concretas para hacerlo. El PP hace especial énfasis en mejorar las condiciones laborales del personal sanitario, mientras el PSOE se compromete a terminar las obras de infraestructuras aún inacabadas. IU aboga por eliminar los conciertos en vigor con entidades privadas. Ciudadanos es partidario de reducir la contratación eventual en el sector.

Por una educación pública, gratuita e inclusiva

Como uno de los pilares del gasto social, la educación es también objeto de numerosas propuestas por parte de los partidos políticos. Casi todos se marcan como finalidad la consecución de un sistema educativo público, gratuito, universal, inclusivo, de calidad y las fuerzas de izquierda abogan por su laicidad. Sin embargo, numerosas propuestas adolecen de falta de concreción. Podemos quiere que prevalezcan los centros públicos, en caso de que haya que cerrar unidades educativas por razones demográficas, y pretende limitar la cesión de suelos públicos para construir colegios privados.

Medidas con ‘extra’ de inventiva e imaginación

Los partidos son conscientes de que se juegan mucho el domingo y, quizás por ello, o quizás por el afán de llegar a todos los ciudadanos, sean cuales sean sus gustos o aficiones, los programas también incluyen medidas un tanto peculiares. Desde el impulso del dominó como deporte federado a la creación de playas inteligentes, pasando por la creación de entrenadores profesionales que ayuden en la búsqueda de empleo o una línea de apoyo para obtener el carnet de conducir. También se plantea la creación de una farmacéutica pública o la puesta en marcha de “talleres de masculinidad”.

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