Pequeños gigantes

Star Vie juega a ganador en el negocio de las palas de pádel

La marca entra en Francia e Italia y mejora la potencia de sus palas

Azuqueca de Henares
Palas de Star Vie después de haber recibido su primer baño de pintura. Ver fotogalería
Palas de Star Vie después de haber recibido su primer baño de pintura.

Fabrica el elemento básico de uno de los deportes más populares en España, pero la piratería y la falta de mercados en el exterior son dos sets que deberá superar para consolidarse como marca de referencia en el mundo del pádel.

En su corta trayectoria Star Vie ha demostrado tener buen saque. La marca fue creada en 2002 por dos aficionados al juego, pero sus ventas estaban muy concentradas en Barcelona, donde tenía su sede. Tampoco hacía las palas sino que las importaba de China, lo que le costó más de un cliente: algunas venían defectuosas y se quebraban con facilidad. 

Todo eso empezó a cambiar en 2008, cuando Star Vie fue adquirida por un grupo dedicado a la organización de torneos, que trasladó la empresa a Madrid.

En busca de un salto en calidad, los inversores probaron con un proveedor argentino, pero la experiencia volvió a ser decepcionante (la pintura se desgastaba con el uso muy pronto).

El grupo prevé que sus ventas crezcan este año un 40% hasta los 2,1 millones

Convencidos de que tenían que controlar la producción si de verdad querían sobresalir entre 150 marcas, alquilaron dos naves industriales en Azuqueca de Henares (Guadalajara) y tras una inversión de 500.000 euros, lanzaron su primera colección de factura propia en 2012.

Colección tras colección, la compañía ha ido mejorando el diseño de sus palas e incorporando nuevos materiales, como la fibra de carbono, más flexible y resistente que la de vidrio. La novedad en la serie de este año es el uso de tejido de aluminio, que aumenta la potencia, y un sistema en el corazón de la raqueta que reduce su resistencia al aire, facilitando el control por parte del jugador.

“Es un trabajo muy artesanal. Terminar una pala toma 10 días”, apunta Jorge Gómez de la Vega, director general de Star Vie. En efecto, desde el troquelado de la goma (la misma que se usa para fabricar colchonetas e insonorizar paredes) hasta el calcado de los dibujos, todo se hace a mano. En la nave trabajan 21 personas, de las que 18 son operarios.

En dos años, la compañía ha pasado de producir 400 palas mensuales a 1.800 y ha reducido el número de devoluciones a menos del 1%.

200.000 euros en innovación

Jorge Gómez de la Vega, director general de Star Vie.
Jorge Gómez de la Vega, director general de Star Vie.

Star Vie invierte en I+D unos 200.000 euros al año, el 13% de sus ingresos en 2014. “Probamos fibras, moldes, resinas, gomas...”, precisa Gómez de la Vega. La marca testa las palas en sus propias pistas de pádel, ubicadas dentro de la fábrica.

En paralelo ha firmado acuerdos de patrocinio con estrellas del pádel como las hermanas Majo y Mapi Sánchez Alayeto (número 1 en el ranking mundial de parejas) y Cecilia Reiter y Carolina Navarro (5). Hace poco, además, ha estilizado su logotipo para dar una imagen más vanguardista. 

Todas estas mejoras han permitido a la compañía elevar su facturación desde los 469.000 euros en 2012 a los 1,5 millones en 2014. Este año prevé vender 15.000 palas y alcanzar unos ingresos de 2,1 millones, lo que supondría un crecimiento del 40%.

La marca ha firmado también acuerdos con distribuidores de Portugal, México, Francia e Italia, aunque el aporte de las exportaciones a sus ventas es todavía “raquítico”.

La capacidad de crecimiento del grupo se ve limitada por la falta de interés en el pádel más allá de España y Argentina.

“Mañana tenemos la visita de unos importadores japoneses, pero en Tokio solo hay dos clubes y ahí ya estarán Dunlop y Hi-Tec que en su gama tienen palas de 40 euros”, dice Gómez de la Vega. Star Vie compite en el segmento medio-alto con raquetas desde 150 hasta 300 euros.

Otro problema es la competencia informal. “Hay mucho pirateo”, se queja. “Alguien trae 200 palas de China y se las pasa a cuatro monitores amigos que las venden en el maletero”, explica.

También hay mucha reventa en webs de segunda mano. Por eso, la firma está desarrollando un sistema de trazabilidad, a fin de que todas las raquetas salgan al mercado con un código de barras y número de serie.

El décimo deporte más practicado

Después de pasar por el horno, se cortan los sobrantes.
Después de pasar por el horno, se cortan los sobrantes.

No hay datos fiables de cuántas personas practican el pádel en España. En el sector se habla de cuatro millones, pero jugadores federados, es decir, con licencia para participar en torneos nacionales, solo hay 49.513, según la Federación Española de Pádel. Clubes federados, con permiso para organizar competencias y participar en ellas, hay 1.062.

Tampoco hay estadísticas actualizadas sobre pistas. Las últimas del Consejo Superior de Deportes (CSD) son de 2005. Entonces habían 2.607. Sin embargo, Jorge Gómez de la Vega, de Star Vie, estima que actualmente hay unas 20.000.

Lo que sí está claro es que cada vez más gente juega al pádel en España. Según una encuesta sobre hábitos deportivos realizada por el CSD en 2010, el hermano menor del tenis es el décimo deporte más practicado con un 5,9% de las preferencias. Cinco años antes no aparecía entre los 10 primeros.

La creciente popularidad de esta actividad ha propiciado la proliferación de marcas. “Hay 150, pero solo cuatro fábricas, el resto son talleres pequeños”, indica.

El problema es que fuera de España es un deporte poco conocido. “Mi gran esperanza son los estadounidenses que hacen todo a lo bestia”. La buena noticia en ese sentido es que Miami acogerá este año los mundiales de equipos y parejas.

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