Grecia presentará el lunes una lista de reformas estructurales

Berlín y Atenas pactan la prórroga del rescate griego por cuatro meses

Varufakis se muestra satisfecho y asegura: "Desde hoy seremos nosotros los que decidamos las reformas”

Guindos subraya que el pacto "cumple todas las exigencias que había planteado el Gobierno español"

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, llega a la reunión del Eurogrupo.
El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, llega a la reunión del Eurogrupo.

El duelo entre Grecia y Alemania alcanzó el viernes su máxima intensidad desde la victoria electoral de Syriza el pasado 25 de enero. Ambos países chocaron frontalmente en las horas previas a la tercera reunión en menos de un mes del Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro), hasta el punto de que la cita estuvo a punto de cancelarse ante la aparente imposibilidad de llegar ni siquiera a un principio de acuerdo. Las dos partes, finalmente, alcanzaron un acuerdo para prolongar el rescate de Grecia durante cuatro meses más allá del 28 de febrero, última fecha del programa actual. Un acuerdo en el que Atenas se rinde, prácticamente sin condiciones, a todas las exigencias de Berlín.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no disimuló su victoria. "El Gobierno griego tendrá difícil explicar el acuerdo a sus electores", afirmó tras la reunión. Su colega griego, Yanis Varufakis, intentó hacer una lectura lo más positiva posible, aunque lo tenía difícil. "Es un punto de inflexión", dijo. "Por primera vez han negociado con nosotros de verdad y ya nadie nos pide medidas como la subida del IVA o el recorte de las pensiones. Desde hoy seremos coautores de nuestro futuro, desde hoy seremos nosotros los que decidamos las reformas”, señaló.

Satisfecho se mostró también el ministro de Economía, Luis De Guindos. “Es un acuerdo positivo, que permitirá tener cuatro meses de discusión sobre el acuerdo futuro y, por otro lado, que cumple todas las exigencias que había planteado el Gobierno español y muchos otros Gobiernos”, aseguró en declaraciones a la prensa tras el fin del Eurogrupo.

El Gobierno griego se compromete a pagar a todos sus acreedores, a no adoptar medidas económicas unilaterales y a presentar el lunes una primera lista de reformas estructurales que llevará a cabo en los próximos meses. A cambio, la zona euro se muestra dispuesta a revisar el objetivo de superávit exigido ”a la luz de la coyuntura económica actual”, como había reclamado Atenas, lo que se traducirá en mayor margen de maniobra presupuestaria para que el gobierno de Syriza acometa parte de su plan social.

Bruselas también liberará, previo examen de la troika, los 1.800 millones de euros que quedan del rescate y los 1.900 millones de euros de beneficio del programa de compra de deuda griega de los bancos centrales. Los 10.900 millones de euros para la recapitalización bancaria seguirán disponibles, pero dejarán de estar en manos del FROB griego y volverán bajo control de la zona euro, prueba de que la confianza mutua entre Grecia y el Eurogrupo todavía no es completa. "Recuperar la confianza plena llevará tiempo", señaló el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, tras anunciar los términos del acuerdo.

El texto pactado, que fue aceptado por el resto de socios de la zona euro, evita una ruptura total de las negociaciones entre Atenas y Bruselas, una posibilidad que flotó a lo largo del viernes. Los contactos entre las partes se intensificaron en las horas previas a la reunión y se llegó a evocar la posibilidad de una cumbre europea si los ministros de Economía y Finanzas no lograban cerrar un acuerdo, aunque fuera de mínimos.

En París, el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, celebraron una cumbre bilateral en la que ambos reiteraron su apuesta por la continuidad de Grecia en la zona euro. La canciller, sin embargo, advirtió que Atenas debería “mejorar sustancialmente” su propuesta del jueves para prolongar el rescate.

La solicitud de Atenas planteaba una prórroga de seis meses. Pero la misiva, con un marcado carácter político y reivindicativo que no gustó en muchas capitales de la zona euro, dejaba abierta la posibilidad de que el Gobierno de Syriza se desmarcase en ciertos casos de las políticas dictadas por la troika. Berlín advirtió nada más leerla que esa solicitud no bastaba.

En el Eurogrupo del viernes, Alemania dejó claro desde el principio que la única alternativa para prolongar el rescate de Grecia es que el gobierno de Syriza acepte sin ninguna ambigüedad todas las condiciones pactadas hasta ahora y que se comprometa a no adoptar ninguna medida económica unilateral sin permiso de la troika (CE, BCE y FMI). Berlín insiste en que se trata de una cuestión de principios para garantizar el buen funcionamiento de la UE, una premisa clave en un momento en que capitales como París o Roma quieren renegociar sus objetivos de déficit para los próximos años y en que en varios países avanzan electoralmente opciones políticas que cuestionan la permanencia en el euro o en la UE.

“Esto no tiene que ver con un solo país”, advirtió el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, nada más llegar a Bruselas para la cita del Eurogrupo. “Se trata de encontrar soluciones que no destruyan la confianza en la continuidad y la fiabilidad de Europa”.

La reunión del Eurogrupo comenzó finalmente con tres horas de retraso, que se dedicaron a los contactos previos para allanar el camino hacia un acuerdo. “Es muy complicado, pero todavía conservo cierto optimismo”, señalaba el presidente del Eurogrupo, el ministro holandés Jeroen Dijsselbloem, durante el transcurso de esas negociaciones preliminares.

En el edificio del Consejo Europeo se encontraban ya los dos principales contrincantes de la jornada: el veterano ministro alemán, presente en el Eurogrupo desde 2009, y su colega griego, con menos de un mes en el cargo.

El resto de miembros del Eurogrupo aguardaban a que se convocara la reunión plenaria en la llamada planta 50 del edificio Justus Lipsius, aplazada hasta que las posiciones de Schäuble y Varoufakis se aproximaran hasta un punto susceptible de encontrarse.

“Grecia no es que haya dado ya un paso de más [hacia el acuerdo] sino una decena de pasos de más”, aseguraba Varoufakis. “Ahora espero que nuestros socios europeos se muevan, no hasta la mitad del camino sino sólo una quinta parte”. Pero Alemania no se movió.

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