Las importaciones crecieron un 11,2% entre agosto y diciembre

El consumo de crudo toca máximos desde 2006 por la caída del precio

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El barril de Brent, de referencia en Europa, inició una caída en picado el 19 de junio de 2014, cuando cotizaba a 115,06 dólares, que se frenó el 13 de enero de 2015. Seis meses durante los que el precio se desplomó un 60% hasta los 46,09 dólares. El derrumbe de la cotización fue una inyección económica para España, que importa el 99,8% del petróleo que consume. Los primeros cálculos del Ejecutivo apuntaban a un ahorro superior a los 10.000 millones de euros anuales por el abaratamiento del petróleo.

Fue el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, quién advirtió el miércoles, durante la rueda de prensa para presentar la balanza comercial del pasado ejercicio, que el impacto positivo del crudo había sido menor de lo previsto. “Un precio del petróleo más barato es un choque positivo en la economía española, pero a la hora de valorar el ahorro que supone, hay que tener en cuenta el efecto de compensación del abaratamiento de la factura vía precio con el incremento de la factura vía cantidad, ya que cuando baja el precio del petróleo, se compra más”, apuntó.

Economía minimiza el ahorro, ya que el menor precio eleva las compras al exterior

Una advertencia corroborada en el balance realizado por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), sociedad de derecho público tutelada por el Ministerio de Industria que elabora las estadísticas ligadas a los hidrocarburos. Estas revelan que las importaciones de crudo cerraron el pasado ejercicio en 59 millones de toneladas, lo que supone un crecimiento del 2% y que las compras hayan regresado a los niveles alcanzados en 2006.

Las compras de crudo al exterior se habían mostrado erráticas en la primera mitad del año, pero en la segunda empezaron a subir con fuerza en paralelo a la caída del precio del petróleo. En el acumulado entre agosto y diciembre, las importaciones ascendieron a 25 millones de toneladas, un 11,2% más que en el mismo período del ejercicio anterior. En diciembre, cuando la cotización del barril de Brent tocó mínimos, las importaciones se dispararon un 42%, corroborando la tesis expuesta por García-Legaz sobre la fuerte relación entre precio y consumo.

Las ventas de carburante crecieron con fuerza durante el segundo semestre

Este mismo esquema se ha reproducido en el caso de los carburantes. El consumo de gasóleo, el carburante que utiliza el 70% de los vehículos del parque automovilístico de España, tocó techo en 2007, al llegar a 36,8 millones de toneladas. Desde esa fecha emprendió un descenso vertiginoso que le llevó a cerrar 2013 en 28,2 millones, lo que supuso un recorte del 23,1% en seis años. Una tendencia a la baja que se corrigió el pasado año, cuando las ventas repuntaron hasta los 28,3 millones, un incremento anecdótico en terminos absolutos y relativos, pero el primero desde que estalló la crisis financiera.

Entre junio y septiembre, el precio del gasóleo, muy ligado al del crudo, cayó con fuerza. En ese período, el consumo creció tan solo un 0,7%. En diciembre, fecha en la que los precios de venta al público en España tocaron suelo, el consumo repuntó con fuerza hasta un 4,4% más. También, se produjo esa misma reacción en el caso de la gasolina, combustible en el que las ventas subieron un 2,3% en el último mes de 2014, aunque entre junio y diciembre habían bajado.

El 36,7% del petróleo ya procede de países africanos

La lista de países que venden petróleo a España ha cambiado sustancialmente en los últimos años. La imposición de sanciones internacionales a Irán y Rusia y los conflictos geopolíticos en la zona de Oriente Medio obligaron a las autoridades españoles a buscar otros destinos para comprar crudo (España importa 1,3 millones de barriles diarios). A ello se unió la necesidad de buscar destinos más baratos ante la carestía del oro negro, que se mantuvo por encima de los 100 dólares entre 2011 y 2013.

Todos esos factores han llevado a que África y América hayan adquirido un protagonismo significativo como proveedores de crudo frente a la tradicional hegemonía de Europa y Oriente Medio. De África procede el 36,7% del crudo que importamos y el primer vendedor es Nigeria, con 9,9 millones de toneladas, lo que supone un 16,7% del total. En segundo y tercer lugar figuran México y Arabia Saudí, con 8,5 y 7,2 millones de toneladas, respectivamente.

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