Rodrigo Niño, fundador de Prodigy Network

“El ‘crowdfunding’ es la respuesta a una crisis de confianza”

El modelo es sencillo: invertir en inmuebles donde antes sólo lo podían hacer los milmillonarios.

En España la gente tiene que superar el trauma de la crisis

Rodrigo Niño, de Prodigy Network, esta semana en su visita a Madrid.
Rodrigo Niño, de Prodigy Network, esta semana en su visita a Madrid.

Ha aterrizado en Madrid esta semana desde Nueva York para participar el pasado viernes en el IE Alumni Forum 2015, de IE Business School. El modelo de negocio impulsado por Rodrigo Niño (Bogotá, 1969) está siendo analizado en todo el mundo. Lidera Prodigy Network, una firma de crowdfunding (reúne a miles de microinversores) que invierte en bienes inmuebles en Manhattan y en Colombia, el país natal de este emprendedor.

Pregunta. ¿Por qué innovar con el crowdfunding para el sector inmobiliario?

respuesta. Existen unos edificios comerciales en EE UU que siempre han sido privilegio de los milmillonarios, porque por ley no se podía hacer publicidad masiva como una medida de protección ante el fraude, algo que sucede desde después de la Gran Depresión. Esa regla cambia en 2013, porque tras la crisis de 2007 los activos que mostraron la mayor protección fueron estos inmuebles.

“La rentabilidad está en el 15% anual”

El modelo de negocio de Prodigy Network pasa por invertir en apartahoteles o edificios con usos comerciales gracias a las aportaciones continuas de sus socios por todo el mundo. La cuantía mínima es de 10.000 euros. Ya han conseguido 4.800 partícipes por un total de 360 millones de dólares (318 millones de euros) para tres proyectos en Manhattan y dos en Bogotá, aunque próximamente van a comprar sendas propiedades en estas ciudades. Y asegura que el modelo funciona: “La rentabilidad está en el 15% anual”.

“Lo interesante de la simpleza del crowdfunding es que se aplica a cualquier modelo de negocio. La sindicación de capital se ha hecho toda la vida. Realmente consiste en reunir a un gran grupo de interesados que se comunican a través de la tecnología. Esa es la innovación”, apunta. “Es la democratización de la inversión, puedes hacerlo en lo que te guste, como la investigación científica”.

P. ¿Cómo eligen los edificios?

r. Lo interesante de esta innovación es que no tiene nada nuevo, porque estos inmuebles comerciales llevan demostrando cuáles sirven y cuáles no desde hace 80 años. Existe toda la información del mundo. Seguimos un criterio muy estricto. No compramos propiedades pequeñas porque han demostrado ser muy volátiles cuando cambia el ciclo del mercado.

P. Pero un inversor en España pensará que el crowdfunding es algo nuevo y además promovido por una firma que opera en EE UU, por tanto pedirá transparencia. ¿Cómo les ofrecen confianza?

r. Nosotros tenemos un profesional administrador de fondos que se llama FTI Consulting, escogida por el regulador de EE UU para hacer la administración del capital de nuestros socios.

P. Aunque al tener una posición muy minoritaria, al final el inversor confía en el promotor del proyecto.

r. Todo lo contrario. El crowdfunding es la respuesta a una crisis de confianza. Me da risa que el establishment critique este negocio como una nueva figura que no está clara. Mire lo que sucede en la Bolsa, donde se supone que hay un registro público. El caso Madoff surgió antes de que apareciera el crowdfunding. La falta de transparencia que hay en el sistema bursátil es cosa de todos los días. La destrucción de capital en el mercado en 2007 fue dramática. No hay transparencia, no hay control y sí hay volatilidad. La gente ya no cree a los expertos. Cada uno toma el control de sus decisiones de invertir donde crean. Yo no digo a la gente que me crea a mí, porque yo no me quiero vender como un experto. Nosotros mostramos información transparente y que cada uno decida si son buenos o no.

P. Pero si invierte en Bolsa seguramente está más diversificado que apostar por un solo proyecto.

r. Cuando cae la Bolsa, cae entera, como en 2007. Cómo va a estar diversificado si pone todo en la canasta del mercado bursátil.

P. ¿Cómo va a cambiar la economía colaborativa nuestro día a día?

r. Lo revoluciona en todos los sentidos. Uno de los casos más claros es Uber, que definió la forma en que nos transportamos, aunque cause problemas al status quo de los taxistas. Por ejemplo, en Nueva York, una licencia de taxi costaba un millón de dólares. Ahora cualquiera con un vehículo puede hacerlo. Todo eso se da gracias a la tecnología y a la inteligencia colectiva. Tenemos que cambiar el esquema paternalista y proteccionista de que alguien me diga a mí qué hacer con el dinero. El crowdfunding promueve la responsabilidad a la hora de hacer las inversiones.

P. ¿Cuándo cree que se recuperará el mercado inmobiliario en España?

r. Se va a recuperar, pero se tienen que hacer ajustes y permitir el crowdfunding para que haya más inversores. Si eso pasa va a ser un motor y va a dar un dinamismo a la economía impresionante. La Ley de Crowdfunding en España tiene un problema específico, y es que tiene un techo en la oferta de dos millones de euros por proyecto. Eso es absurdo porque no hay un inmueble comercial por ese valor. Otra cosa que tiene que ocurrir en España es que la gente tiene que superar el trauma de la crisis. Aquí todavía se siente la psicología de la crisis y hay mucho escepticismo, con toda razón, por los problemas que ha habido. Pero aquí hablamos de algún modelo nuevo y sale a relucir el caso de los sellos, de Forum Filatélico por ejemplo. Hablas a cualquier persona de un proyecto y te dicen que no. ¿Qué tiene que ver el sector inmobiliario con que compran unos sellos? Además, España debería haber permitido a los compradores liberarse de los activos sin garantía personal, eso es algo que a mí me parece una aberración. Si compra un activo de 100.000 euros, con una deuda de 80.000 y el precio del valor cae a 50.000, el pobre señor sigue debiendo 80.000. Eso es algo que solo pasa en España. Yo jamás compraría un inmueble así. Es increíble”.