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La renovada ayuda de Vuitton

Centrándose en sus propias bolsas LVMH está haciendo algo bien. Deshaciéndose de su participación controvertida en Hermès el año pasado impulsó ha impulsado su balance. Además, la renovación de su propia marca Louis Vuitton, tras tres años de preparación, está produciendo finalmente resultados. Bernard Arnault, principal accionista de LVMH, presidente y consejero delegado, tenía algunas razones para sonreír después de que los inversores elogiaran su comportamiento en 2014 haciendo subir sus acciones un 5% a máximos históricos.

Sin embargo, quitando el beneficio de 2.800 millones de euros derivado de la distribución de la participación de Hermès, la actuación del grupo parece menos optimista. El beneficio de las operaciones periódicas de LVMH cayó un 5% el año pasado en comparación con 2013.

Asia sigue siendo un problema. Las ventas del grupo en la región cayeron un 6% en el cuarto trimestre. Aunque el mercado del lujo se ha desacelerado significativamente allí, otros grupos como Burberry y Jimmy Choo lograron mantener un crecimiento robusto.

Pero al menos LVMH puede mostrar algunos resultados del renacimiento de Louis Vuitton, la marca que representa la mitad del beneficio del grupo. El lanzamiento de sus bolsos de mano de gama alta, completamente de piel, como el Capucine de 3.500 euros está ayudando a cambiar la percepción generalizada de que la etiqueta ha sufrido una sobreexposición.

Los intentos de su rival Kering de reformar su propio sello estrella Gucci han tenido menos éxito hasta el momento.

Hay otros puntos brillantes en la cartera de LVMH. La cadena de cosméticos Sephora, el fabricante de artículos de cachemir Loro Piana y los perfumes Christian Dior obtuvieron buenos resultados. La joyería está a punto de convertirse en una de las categorías más fuertes en el sector del lujo, por lo que la adquisición del grupo Bulgari por 3.700 millones en 2011 parece profética. Razones suficientes para mirar el próximo año con un poco de confianza.