Las negociaciones sobre la deuda se aceleran

Atenas apacigua a la UE con propuestas de compromiso

El nuevo gobierno griego y la Unión Europea acercaron hoy posiciones tras la jornada anterior de tensión y divergencia. En una sucesión de gestos de buena voluntad, el primer ministro Alexis Tsipras descartó buscar una solución al problema de la deuda y ligó la financiación de su programa social a la lucha contra el fraude fiscal y no a un incremento del déficit como temía Bruselas. Grecia, además, secundó ayer la propuesta de la UE para prolongar y ampliar las sanciones contra Rusia, una decisión que Atenas había paralizado 24 horas antes.

La renovada calma marcará mañana el inicio de las negociaciones sobre el futuro del rescate de Grecia, con la llegada a la capital griega del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. En Francia, además, se reúnen también mañana, por primera vez en muchos meses, el presidente francés, François Hollande, y la canciller Angela Merkel, dos piezas fundamentales para el acuerdo sobre las medidas de alivio que reclama el gobierno de Alexis Tsipras.

El rescate actual expira el 28 de febrero y si no se prolonga, Grecia se quedará sin el respaldo financiero de sus socios de la zona euro y sin acceso a los mercados, lo que podría condenar al país a una supsensión de pagos.

La agencia de rating Fitch advirtió ayer que si Atenas no alcanzaa un acuerdo con los acreedores, rebajará aún más la calificación de su bono (ahora en B), una amenaza que también ha cursado la agencia Standard & Poors.

Ni Francia ni Alemania aceptan conceder una quita en los préstamos de la zona euro a Grecia (más de 200.000 milloens de euros), pero Berlín y, sobre todo París, se muestran a dispuestos a suavizar los térmios de los préstamos y relajar los objetivos de superávit fiscal (4,5% este año, sin contar el pago de intereses), lo que dejaría margen a Tsipras para poner en marcha una parte de su programa social.

La presencia hoy en Atenas del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, permitió al ejecutivo de Tsipras escenificar el primer contacto oficial con las autoridades comunitarias. Y a juzgar por las palabaras de ambos, el encuentro tal vez sirva para allanar el camino de los futuros contactos.

“Pocas veces, desde que ocupo este cargo, he tenido un encuentro tan constructivo y franco como éste”, señaló el presidente del Parlamento tras reunirse dos horas con el primer ministro griego.

La cita aparentaba ser protocolaria porque el Parlamento Europeo apenas dispone de influencia en el principal problema de Tsipras, que es la renegociación del rescate financiero.

Pero la nacionalidad de Schulz (alemán), su color político (socialista) y su conocimiento previo de Tsipras, han convertido al presidente del Parlamento en un emisario e intermediario perfecto en estos primeros compases de negociación entre Brsuelas y Atenas.

Schulz, bisagra perfecta en estos momentos, asitirá el viernes a la cena bilateral de Hollande y Merkel en París, un privilegio que el eje franco-alemán solo concedió en los momentos más graves de la crisis al entonces presidente del BCE, Jean-Claude Trichet. El presidente del Parlamento podrá informar de primera mano sobre la actitud que ha encontrado en Atenas que, a juzgar por sus palabras, le parece positiva.

“La impresión en Europa es que el nuevo Gobierno griego va a seguir un camino diferente [al resto] ”, admitía ayer Schulz. “Pero hoy he descubierto que eso no es así”. Tsipras, que el día anterior había asegurado que evitaría la confrontación pero también la sumisión, se comprometió a presentar propuestas constructivas.

Los bancos alemanes vuelven a arriesgarse

Los bancos alemanes, que salieron en estampida de Grecia en 2010, vuelven a figurar entre los más expuestos al riesgo de un impago en ese país, según un análisis publicado ayer por Silvia Merler, del institutuo de estudios Bruegel de Bruselas.
La exposición de la banca alemana en Grecia cayó, según los datos recopilados por Merler, desde los 32.000 millones de euros al comienzo de la crisis de la deuda hace cinco años a solo 3.900 millones a finales de 2012, tras la reestructuración voluntaria de la deuda pactada por Grecia con buena parte de sus acreedores internacionales.
Desde entonces los bancos de la zona euro han reducido su exposición, tanto en deuda pública (en un 80% en manos de la zona euro, el BCE y el FMI) como en privada. “Pero curiosamente”, señala Merler, “Alemania es el único país cuyos bancos han aumentado su exposición a partir de 2013”. Su inversión se ha multiplicado casi por tres hasta llegar a los 10.000 millones de euros, igual que los bancos británicos y por delante de los de EE UU (8.000 millones). Los bancos franceses son los segundos de la zona euro más expuestos, con 1.368 millones; seguidos por los holandeses, 923 millones; y los italianos, 800 millones. Estos últimos son los úncos que han aumentado su exposición en deuda pública.
La exposición de la banca española solo es de 301 millones de euros; y la de los bancos portugueses, de 263 millones.
Merler atribuye el regreso (tímido) de los inversores al plan de compra de deuda (OMT, según sus siglas en inglés) anunciado por el BCE en 2012, nunca puesto en marcha.