La crisis 'obliga' a los coleccionistas a desprenderse de obras

Por qué triunfan las subastas

La casa londinense Sotheby’s supera los 5.300 millones de euros en ventas

Un lote de 114 botellas de vino Romanée-Conti se adjudicó por 1,4 millones de euros

Obra de Sorolla, 'Vuelta a la pesca. Playa de Valencia', vendida por 3,21 millones de euros.
Obra de Sorolla, 'Vuelta a la pesca. Playa de Valencia', vendida por 3,21 millones de euros.

 

Las subastas viven un momento de auge, debido a que la crisis económica ha hecho que muchos coleccionistas se replanteen desprenderse de obras de arte como una nueva forma de tener liquidez. Por ello, las casas de subastas están en permanente alerta, con el fin de conseguir convencer al coleccionista para que le confíe la venta de esa cotizada pieza. “Muchas veces vienen a nosotros pero otras veces tenemos que ir a sus casas para que se animen a desprenderse de ellas. Tenemos que ser muy persistentes porque en España hay muchas obras de arte ocultas en casas particulares”, aseguró ayer Aurora Zubillaga, consejera delegada en España de Sotheby’s, en un almuerzo con medios de comunicación donde presentó los resultados de la firma.

La casa británica alcanzó los seis mil millones de dólares (5.309 millones de euros)en ventas internacionales en 2014. “Ha sido un gran año y las cifras muestran que el mercado del arte y el coleccionismo es un sector muy sólido que evoluciona de forma positiva”, añadió Zubillaga.

Todo ello se debe a varios componentes, entre ellos, al valor de las piezas subastadas, a las ventas privadas, “aunque discretas, también han sido notables”, al canal online, a la emergencia de las artistas femeninas y a la aparición de nuevos coleccionistas, ya que un tercio de los nuevos compradores se estrenaron el año pasado en este tipo de adquisiciones.

La escultura en bronce y madera de 145 centímetros de altura Chariot, del artista suizo Alberto Giacometti obtuvo el récord de ventas en Sotheby’s, que se subastó el pasado mes de noviembre en una sesión de arte impresionista y moderno en Nueva York por 100,9 millones de dólares (89,2 millones de euros al cambio actual). Se trata de la segunda escultura más cara vendida en una subasta, seguida de otra pieza, esta de 1,83 metros, del mismo escultor L’Homme qui marche I, vendida en 2010 por 104,3 millones de dólares (92,2 millones de euros).

Artistas impresionistas, como Amedeo Modigliani o el siempre cotizado Vicent Van Gogh completan el podio de honor. Una obra de 1890, Still Life, Vase With Daisies and Poppies, pintada por el pintor holandés antes de morir, alcanzó los 61,8 millones de dólares (54,6 millones de euros), mientras que una escultura, Tete, de Modigliani, datada en 1911-1912, fue vendida por 70,7 millones de dólares (62,5 millones de euros).

La cuarta posición la ocupa otro impresionista, Claude Monet, seguido del pintor británico JWM Turner. El ranking lo cierran artistas contemporáneos como Francis Bacon, Mark Rothko (tres obras) o la artista americana Georgia O’Keeffe, entre otros.

Otra tendencia dentro del mercado del arte y que se consolidará a lo largo del presente año, es la emergencia de artistas femeninas. En 2014, según destaca la citada casa de subastas, hubo un aumento en la apreciación y en la revaluación de las obras de artistas femeninas. Como ejemplo, el nuevo récord mundial: 44,4 millones de dólares (39,2 millones de euros) conseguido con la obra Jimson Weed, de la artista Georgia O’Keeffe, o la venta de la pintura evocadora Le Passage, de la estadounidense Kay Sage, que causó un gran revuelo en el campo del arte impresionista y moderno, al superar todas las expectativas, al venderse por 7,1 millones de euros (6,2 millones de euros).

El objeto más valioso vendido el pasado ejercicio por Sotheby’s, debido a su peso y tamaño, fue el sello la Guayana Británica de un penique en color magenta, que se vendió en junio por un valor de 9,48 millones de dólares (8,37 millones de euros). Este sello se cotizó al alza, aunque por debajo de las previsiones iniciales, debido a que la Guayana Británica recibía los sellos de la metrópoli, pero debido a un problema con los envíos se originó una escasez de ellos que puso en peligro los envíos postales. Debido a esto, las autoridades locales acudieron a la imprenta de un periódico y editaron los sellos por precio y color. El único ejemplar existente del magenta de un penique fue hallado entre unos papeles familiares, sin sospechar su valía, por un niño de 12 años en 1873 en la Guayana.

Con el reloj más complicado hecho completamente a mano, el Patek Philippe Henry Graves Supercomplication, se estableció un nuevo récord en cuanto a pieza de relojería, con un precio de 23,2 millones de dólares (20,5 millones de euros). Asimismo, el lote de 114 botellas de vino Romanée-Conti Superlot, calificado en 1780 por el arzobispo de París como terciopelo y seda, fue adjudicado por 1,6 millones dólares (1,4 millones de euros).

Por otro lado, si hay un periodo de la pintura española que brille en las subastas es el siglo XIX, con una pieza de Joaquín Sorolla, Vuelta a la pesca. Playa de Valencia, vendida en 3,64 millones de dólares (3,21 millones de euros). Para este año, Sotheby’s confía en volver a romper récords. Será en febrero, en Londres, los días 3 y 4 y 10 y 11, cuando se subastarán obras de Picasso, Julio González, Joan Miró, Juan Muñoz, Manolo Millares y Antonio Tàpies.