Editorial

Cómo asegurar el futuro del turismo

El gasto total que ha dejado el turismo internacional en España en 2014 –algo más de 63.000 millones de euros, un 6,5% más que en 2013– constituye una prueba de la buena salud de este segmento de la industria. Mariano Rajoy hizo pública la cifra durante la inauguración del Spain Global Tourism Forum, celebrado en Ifema y al que asistió el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai. El ranking de visitantes en términos de gasto está encabezado por Reino Unido, que representa el 20% del desembolso turístico, seguido de Alemania, con casi un 16% y Francia, con un 9,7%. Estados Unidos, Alemania, Italia y los países asiáticos cierran la lista, debido al menor volumen de visitantes que proceden de estos destinos.

Más allá de la cifra aportada por Rajoy, que proporciona el Ministerio de Industria, restan por conocer datos como el del gasto medio por viajero, que tradicionalmente sitúa a España muy por debajo de las primeras posiciones que ocupa entre las potencias turísticas por número de visitantes. Los datos de devolución de IVA a viajeros de la UE, por ejemplo, constituyen una evidencia del escaso gasto que los extranjeros realizan en nuestro país frente al registrado por Francia, Italia o Alemania. Las explicaciones a esta circunstancia son varias e incluyen el perfil del visitante. Británicos, franceses y alemanes, los turistas que más eligen España como destino, responden a un perfil de menos gasto, frente a estadounidenses y asiáticos, que realizan mayores desembolsos. El Gobierno ha puesto en marcha un Plan de Turismo de Compras 2015, que pretende paliar en parte el problema.

Entre las previsiones sobre la evolución de la industria turística que se escucharon ayer en Ifema destaca la realizada por la ministra de Fomento, Ana Pastor, que cifró en 75 millones de visitantes la afluencia que España acogerá en 2020. Como reconoció la propia Pastor, ese potencial requiere que el sector apueste por la innovación como prioridad y conozca en más profundidad las demandas y necesidades de los visitantes. La vieja asignatura pendiente de España en este ámbito pasa por atraer cada vez en mayor medida a viajeros de alto poder adquisitivo, como es el caso de los chinos y los rusos, además de los estadounidenses. Ese objetivo hace necesario un esfuerzo de renovación y modernización por parte de la industria y un decidido apoyo –en materia de infraestructuras y promoción de destinos– por parte de los poderes públicos. No en vano, el turismo genera el 12% del PIBnacional, proporciona uno de cada nueve empleos en nuestro país y cuenta con un elevado potencial de desarrollo, dado el creciente aumento de la clase media en las economías emergentes. Se trata de un reto de futuro que resulta clave para España.