El ratio de deuda frente a Ebitda caerá a 1,9 veces

Venta de O2, un alivio para Telefónica en la presión financiera

Hutchison pagará 13.500 millones al grupo español por su filial británica

César Alierta, presidente de Telefónica.
César Alierta, presidente de Telefónica.

La venta de O2 a Hutchison, por 10.250 millones de libras (unos 13.500 millones de euros) en efectivo, supondrá un alivio casi definitivo en la presión financiera de Telefónica. Tras reducir la deuda en más de 17.000 millones de euros entre junio de 2012 y septiembre de 2014, hasta situarla en el entorno de los 41.000 millones con una drástica venta de activos, la operadora española se prepara para afrontar una nueva reducción de su endeudamiento. Ahora distintos analistas han pronosticado que podría reducirse hasta el entorno de los 32.000 millones. Por ejemplo, Beka Finance indicó que el importe supone reducir aproximadamente un 30% la deuda neta de Telefónica.

En esta línea, tanto Santander como Kepler Cheuvreux coinciden en la fuerte reducción del apalancamiento, que según esta última firma pasará de 2,4 veces a 1,9 veces (2,2 veces de incluir la deuda híbrida emitida), en línea con el sector. Una nueva situación con la que compañía que preside César Alierta aspira también a reducir la presión de las agencias de rating. A su vez, Bank of America Merrill Lynch, que defiende que Telefónica va a conseguir más dinero de lo esperado, cree que la operadora podrá desapalancar su cuenta de balance.

Carlos Winzer, vicepresidente de Moody’s, califica de positiva la operación, y prevé que la compañía destine parte de los fondos captados a reforzar la estructura de capital y reducir el apalancamiento. El experto, que recuerda que las mejoras en las calificaciones de la operadora dependerán de la evolución del negocio en España, indica que Telefónica mantiene su compromiso de situar el ratio de deuda neta frente a Ebitda por debajo de 2,35 veces.

Además, la entrada de efectivo podría ayudar a Telefónica a mantener las actuales cotas de rentabilidad por dividendo, que en la actualidad ronda el 5,9%, uno de los más altos del sector. El mantenimiento de la política de retribución a los accionistas ha sido uno de los compromisos que siempre ha mantenido la cúpula. La decisión de suspender esta retribución en junio de 2012 (hasta noviembre de 2013), dentro de la estrategia iniciada entonces para reforzar la flexibilidad financiera, fue especialmente dolorosa para la empresa. En la última junta de accionistas, la teleco aprobó el pago de un dividendo de 0,75 euros por acción. En noviembre abonó 0,35 euros por título, buena parte a través de acciones, y de cara al segundo trimestre de este 2015, desembolsará el resto, en este caso en efectivo. “La operación garantiza y da continuidad a la política de retribución al accionista”, defendió la teleco.

La transacción tiene también un gran componente estratégico. Y es que al salir de Reino Unido con la venta de O2, el grupo reducirá el peso de Europa en sus cuentas, en favor de Latinoamérica, con la mirada puesta en grandes mercados como Brasil y México, donde se enfrenta a la amenaza de grupos como AT&T, pero que tienen un mayor potencial de crecimiento que los países europeos.

En los nueve primeros meses de 2014, Europa aportó más del 46% de los ingresos de Telefónica. Pero, de no contabilizarse Reino Unido, el peso del Viejo Continente habría sido solo del 38%. Y con los movimientos corporativos en marcha, esta tendencia podría acelerarse.

Según explica Carlos Winzer, la compañía recuperará flexibilidad financiera para afrontar fusiones y adquisiciones en países claves como Brasil. En misma línea, la firma Fidentiis cree que la entrada de caja ocurre en un buen momento para Telefónica, que espera participar del proceso de consolidación en Brasil.

En este caso, Telefónica está pendiente de la posible venta de TIM Brasil, filial de Telecom Italia. En los mercados se ha rumoreado desde hace muchos meses que el grupo transalpino podría vender esta división en distintas partes a sus competidores, Telefónica, América Móvil y Oi, con el objetivo de reducir deuda.

Mientras tanto, Telefónica está en proceso de compra de la brasileña GVT, filial de Vivendi. Con la operación, que superará los 7.400 millones de euros, la compañía aspira a reforzar su presencia en el segmento de la banda ancha fija. La transacción, pendiente solo de la aprobación por parte de las autoridades de la competencia, será financiada en gran medida con una ampliación de capital de 4.660 millones por parte de Telefónica Brasil. La matriz cubrirá su parte proporcional a su presencia en el capital (un 74%) con otro incremento de capital de 3.400 millones.

Otro impacto de la desinversión británica se dejará notar en España, mercado estratégico para el grupo. Telefónica reforzará su músculo financiero de cara a mejorar las inversiones en los despliegues de móvil 4G y fibra óptica. La teleco, además, está en proceso de compra de Canal+ (actualmente en proceso de análisis por parte de la CNMC), para crecer en el segmento de la televisión de pago.

La venta de O2 supondrá el adiós definitivo de Telefónica al mercado británico, después de casi una década. Eso sí, no es la única compañía del sector que ha emprendido este camino. Orange y Deutsche Telekom acordaron la venta de su filial Everything Everywhere (EE) a BT a finales de 2014, a cambio de efectivo y acciones. Así, al cierre de la operación, mantendrán una participación del 4% y el 12% de la nueva BT, respectivamente. Es decir, solo mantendrán una participación financiera. Con esta decisión, Telefónica, Deutsche Telekom y Orange parecen dejar claro de que han salido a buscar mercados más rentables y con mayor potencial.