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Así será el abogado del futuro

Así será el abogado del futuro

Qué competencias construyen hoy el perfil del abogado global, al menos para las firmas de referencia? Para intentar responder a esta cuestión, un centenar de abogados, directivos de empresa y expertos en gestión se reunieron en el salón de actos del Consejo General de la Abogacía Española en Madrid, el pasado jueves, en una jornada titulada El abogado global, organizada por la institución colegial y la Facultad de Derecho Ramón Llull-Esade.

Que el sector legal está viviendo un cambio de paradigma es una realidad constatada tanto por los profesionales como por los analistas. Los abogados de hoy deben operar en un entorno de pluralidad cultural, política y multijurisdiccional, para lo que, en consecuencia, deben convertirse en profesionales que se muevan confortablemente en un escenario de nuevas competencias. Los expertos coinciden en que este nuevo escenario requiere un perfil de abogado “diferente del tradicional”. Según ellos, un buen abogado global incorpora la gestión, la calidad y la acción comercial a su ejercicio profesional.

¿Qué busca el mercado legal?

Las conclusiones del estudio presentado por Eugenia Navarro, profesora de Marketing Jurídico y estrategia de Esade y analista de referencia del sector legal, son reveladoras del cambio de paradigma del sector legal.

La generación de negocio es condición necesaria para ser socio para el 92% de los bufetes encuestados y, además, condición suficiente para casi las tres cuartas partes.

Las competencias preferidas por los despachos de perfil global, principalmente orientados a la abogacía de los negocios, son, en primer lugar, la capacidad de generar negocio (para un 74%) y la gestión de equipos (para un 18%). Por el contrario, ser un excelente técnico solo es la primera competencia preferida para el 8% de los encuestados.

En cualquier caso, hay una coincidencia generalizada en no desprender de estas cifras una falta de interés de los despachos por la cualificación de sus letrados, sino más bien “que la elevada preparación técnico-jurídica de un abogado que quiera hacer carrera ya se contempla como inexcusable, como lo es el manejo natural del inglés”, dice Navarro.

Un revelador 58% de los clientes estudiados en el informe de Esade reconoce que su principal motivación para recomendar una firma legal a otros es “el excelente enfoque al cliente”, mientras que solo el 8,4% consideran que el principal motivo de recomendación es “ofrecer un buen precio por los servicios.”

Los clientes, opina Navarro, valoran mucho la cercanía del abogado, percibir empatía. Esto, asegura, hace mucho por consolidar la confianza de un cliente, por lo que insiste en “el enorme valor que para la abogacía global tiene trabajar y aplicar adecuadamente las habilidades sociales y relacionales”.

Para María José Esteban, coautora del estudio El papel de las Big 4 en la reconfiguración del mercado jurídico global, “es una evidencia que el mercado jurídico esta siguiendo, con años de retraso, el proceso de maduración por el que ya han pasado otros sectores”. Para la investigadora, “la globalización progresiva de la abogacía convive con la realidad de que el Derecho es tozudamente local”. Este escenario de “grandes posibilidades” favorece tanto a los grandes despachos como a “pequeños emprendedores, que pueden convertirse en micromultinacionales” si sitúan “la calidad” como factor de éxito. Un proceso en el que “son perfectamente trasladables a la abogacía herramientas de calidad ya experimentadas en otros sectores”.

De esta opinión participan significativos abogados. “En las últimas dos décadas, a los nuevos abogados que se incorporaban se les exigían conocimientos técnicos. Desde hace algún tiempo, el perfil del abogado exige un triple conocimiento: técnico, de gestión y de mercado”, reflexiona Joan Roca, vicepresidente ejecutivo de Roca Junyent, quien reconoce que la abogacía “ha sido una profesión reactiva.

 

Uno de los grandes retos de la profesión es saber adelantarse a los problemas. Adelantarse a ofrecer servicios tiene una dimensión evidentemente comercial que hay que interiorizar”.Se impone, segúnRoca, superar antiguas formas de trabajo. “Hoy, el trabajo en equipo, en cooperación y compartiendo recursos es clave en un despacho”.

Para Fernando Vives, presidente de Garrigues, el mayor despacho de la Europa continental, estos procesos innovadores para la abogacía global se generan “trabajando intensamente la pequeña innovación para aspirar a grandes cambios”, que, en su opinión, “casi nunca se dan bruscamente”. Este proceso, según el directivo de Garrigues, debe incluir “sostenibilidad, flexibilidad y muy buena formación”. Esta filosofía de negocio legal comprende también para Vives “la obsesión por los detalles y las formas”, que deben ser para el abogado global “tan importantes como el contenido”.

El socio director de Tax & Legal Services de la consultora PwC, Mario Lara, cree que la política de innovación en busca del perfil global “afecta a todos los miembros de la compañía, desde el comité ejecutivo al júnior”, porque “la innovación mejora la eficiencia en un entorno de grandes cambios producto de la revolución digital”, que, además, “introduce nuevos factores de competencia”.

El socio de Allen & Overy Antonio Vázquez resume el perfil de competencias de la abogacía global con un contundente mensaje. “No puede haber ejercicio de la abogacía si no vendes”, concluye.

Oriol Rusca, decano del Colegio de Abogados de Barcelona, por su parte, alerta de que, en cualquier caso, se debe mantener un esquema de valores propio que comprenda “tener claro que el mercado no lo es todo y que los abogados damos un servicio público que se instala en los derechos y libertades de los ciudadanos”.

Las competencias del abogado global

Excluyendo una excelente preparación técnico-jurídica en Derecho y, por supuesto, el dominio de, al menos, el inglés (que ha pasado en pocos años de ser un elemento de valor añadido a una competencia básica), los ejecutivos de los bufetes, según recoge el estudio de Eugenia Navarro sobre la abogacía global en Esade, describen unas nuevas competencias alejadas de las tradicionales, pero ya inexcusables para un abogado global que quiera emprender o mantener un perfil profesional atractivo, al menos en el campo de la abogacía de los negocios.

Entre ellas se cuentan la generación de negocio, la orientación al cliente, el trabajo en equipo, la resiliencia y empatía, la planificación y gestión del tiempo, la capacidad de aprendizaje y la flexibilidad. También es necesario tener capacidad de análisis, negociación y mediación, orientación a resultados, comunicación y liderazgo. Deben tener capacidad de resolución de conflictos y ser creativos.