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¿Se acuerdan del bitcoin?

El bitcoin está demostrando ser una gran decepción. El aspirante a moneda se ha depreciado un 33% frente al dólar en lo que va de 2015, y un 71% en el último año. Seguramente aún queden más malas noticias por llegar.

La divisa electrónica tiene muchos problemas. Como reserva de valor que no está sujeta a la intervención del gobierno, le falta el apoyo de las autoridades y siempre corre el riesgo de ser prohibida.

Para empezar, el mercado era ilíquido y cada vez lo es más, lo que aumenta el riesgo de abuso. Los bitcoins no generan ningún ingreso, por lo que cuentan como objetos de colección. En este sentido, la belleza y el valor depende de los ojos volubles del espectador y potencial comprador.

Anonimato y transacciones gratuitas ofrecen algún encanto. Pero los primeros conducen a una asociación con la actividad ilegal y la última es una ilusión, ya cualquiera tiene que pagar por los equipos que se utilizan para procesar y almacenar información bitcoin. Los mineros prestan servicio a cambio de nuevos bitcoins.

En este momento, el mayor problema es la psicología. En un mundo más entusiasta e inflacionario, el suministro de nuevos y limitados bitcoins podría ser atrayente. Hoy en día, la desinflación y el descontento son los temas dominantes.

Los defensores del bitcoin no han perdido la esperanza. Su énfasis ha cambiado, sin embargo, de la moneda al software de procesamiento de cadena de bloques, que puede ser una buena inversión. Pero eso no va a devolver el precio del bitcoin. La moneda está sufriendo una erosión de confianza de la que podría ser difícil recuperarse.