La ciudad, cargada de historia, casi irreal y su entorno natural encandilan al viajero

Salpicada de leyendas, inspiradora de artistas

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No todo es sol, playa y pescaíto frito en la segunda provincia más poblada de Andalucía. Málaga atesora joyas como Ronda, situada en un emplazamiento privilegiado, bordeando el abismo del tajo cincelado por el río Guadalevín, y con su serranía, tierra que fue de bandoleros, siguiendo el tópico que le dio fama, de una belleza perturbadora. Inspiradora de escritores como Hemingway, Rilke, Goytisolo o Borges, otro artista como Orson Welles, gran aficionado taurino, sucumbió a sus encantos: sus cenizas fueron esparcidas, según sus deseos, en la finca del torero Antonio Ordóñez tras su fallecimiento.

Ronda es una de las ciudades más antiguas de España. Sus orígenes se remontan al Neolítico, pero de todos los legados culturales que han dejado su impronta en la ciudad el más perceptible es el islámico. Su época más significativa y por la que es más conocida coincide con el reino nazarí de Granada, ya que por su proximidad a los territorios conquistados tanto la ciudad como la comarca se convirtieron en un enclave fronterizo de gran relevancia.

Tras su conquista, Ronda experimentó transformaciones económicas y cambios en su estructura urbana (apertura de plazas, ensanche de calles...) que hoy se pueden apreciar, aunque es en el siglo XVIII cuando se establecen las pautas de su papel en el contexto de la región. En esta época se construyen algunos de sus monumentos más emblemáticos, como el Puente Nuevo, la plaza de toros o sus elegantes palacios blasonados. Y ya en el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, se da a conocer al viajero. Es cuando se forja la imagen romántica de Ronda y su serranía, el mundo del bandolerismo y la tauromaquia que causarán gran impresión entre los visitantes ilustres que lo descubren.

Excesiva en patrimonio, más propio de una gran urbe, cada paseo por Ronda es un hallazgo. Es el caso del palacio de Mondragón, quizá el monumento civil más significativo de Ronda que, al parecer, fue residencia del rey Abbel Malik, hijo del sultán de Marruecos Abul Asan; o el palacio de los marqueses de Moctezuma, hoy Museo Joaquín Peinado, una construcción que, además de su valor artístico, es el testimonio histórico de la estancia en la ciudad de los herederos del último emperador azteca.

Cada paseo es un hallazgo de rincones repletos de historia


EL LEGADO MUSULMÁN

Los baños árabes son los mejor conservados de la península Ibérica

Los baños árabes son del siglo XIII.
Los baños árabes son del siglo XIII.

El más perceptible
Una sorpresa inesperada, por el buen estado en que se encuentran, son los baños árabes. Es el recinto termal de época musulmana mejor conservado de la península Ibérica. Situados junto a una de las puertas de la ciudad, donde confluyen el río Guadalevín y el arroyo de la Culebra, las termas de Ronda son de tal belleza que invitan al viajero moderno a visualizar fácilmente su época de esplendor. Los baños son del siglo XIII y estuvieron en uso durante más de 300 años. Se localizan en el actual barrio de San Miguel, en el extrarradio de lo que fue la medina de Ronda.

Fueron, en su momento, reconvertidos en fábrica de curtido de pieles y en el siglo XIX albergaron un taller de cerámica. La duquesa de Parcent, dama noble que hizo de Ronda uno de los centros de moda entre la alta sociedad a principios del siglo XX, los compró, impidiendo así su deterioro.

Su serranía, tierra que fue de bandoleros, es de una belleza perturbadora

Esta malagueña afincada en Ronda, que además dotó a la ciudad de una serie de talleres artesanales donde se trabajaban la talla de madera y la forja que caracterizan la artesanía rondeña, da nombre a la plaza donde desemboca el entramando de calles y palacios renacentistas, la Ronda monumental. La plaza de la duquesa de Parcent es el espacio protagonista de la ciudad vieja, donde es posible respirar ese aire elegante y señorial de Ronda que enamora y donde siempre han estado los edificios y templos más representativos del poder: la Real Colegiata de Santa María de la Encarnación la Mayor, antes mezquita mayor de la Medina, y mucho antes, probablemente, templo romano; el ayuntamiento, un sorprendente edificio con fachada de doble arcada construido en 1743 como cuartel militar; el convento de Santa Isabel de los Ángeles, una de las construcciones más antiguas de la ciudad, levantada en 1540 sobre la antigua cárcel musulmana...

De la época andalusí se conservan parte de las murallas y de sus puertas, como la del Almocábar y la de la Xíjara, y el mihrab para la oración de la mezquita grande, hoy bajo la estructura de la iglesia de Santa María la Mayor. Permanece, asimismo, el alminar de ladrillo de San Sebastián y la Casa del Gigante, una vivienda de clase acomodada fechada entre los siglos XIV y XV, excelente muestra de la arquitectura nazarí.

EL PUENTE NUEVO
Emblema de la ciudad
Ronda está dominada por tres puentes que cruzan el gran tajo que la divide. En 1751 se iniciaron las obras del Puente Nuevo, uno de los emblemas de la ciudad. Más de 40 años se invirtieron en esta espectacular obra que salva un tajo de más de cien metros de altura. Fue construida en sillares de piedra extraídos del fondo de la garganta y permitió la conexión del barrio moderno con el antiguo y la expansión de la ciudad. Las vistas sobre el borde del precipicio son impresionantes.

TAUROMAQUIA MODERNA 
Tradición ecuestre
El toreo ha sido y es un importante reclamo de la ciudad. No es casualidad que Ronda sea considerada como cuna de la tauromaquia moderna, surgida en el siglo XVIII en una urbe donde se conservaba muy viva la tradición de la caballería y donde existía una corporación empeñada en que no se perdiera el arte ecuestre. Personalidades de todo el mundo quedaron prendadas de su plaza, el coso de toreo moderno más antiguo del mundo, una obra de 1784. Cada mes de septiembre se celebra aquí la tradicional corrida goyesca.

NATURALEZA EXCEPCIONAL
Reservas de la Biosfera
El entorno natural de la ciudad de Ronda es, sencillamente, espectacular. Belleza, armonía y equilibrio en una flora y una fauna mediterráneas que proporcionan continuas sorpresas a los visitantes. Cuenta con un territorio de más de 240.000 hectáreas donde se encuentran tres parques naturales, dos Reservas de la Biosfera y una veintena de espacios naturales protegidos.

Ronda está rodeada por tres espléndidos parques naturales. La sierra de las Nieves es una zona montañosa recortada por barrancos y tajos espectaculares, como el de la Caina. La naturaleza caliza de su suelo ha originado simas como la de Gesm, la tercera en profundidad del mundo, con más de 1.100 metros, y todavía con secretos que desenmascarar. Se trata de una sima mítica.

Aquí crece un importante bosque de pinsapos, una especie exclusiva del sur peninsular y del norte de Marruecos, que ocupa más de 3.000 hectáreas. Se encuentra, además, una de las poblaciones más numerosas de Andalucía de la cabra montés y habitan especies protegidas como el gato montés, el águila real, el búho real o la nutria.

A caballo entre Cádiz y Málaga aparece la sierra de Grazalema, de relieves abruptos a causa de su convulsa historia geológica. La erosión ha creado cañones de gran belleza, como la Garganta Verde, y un laberinto subterráneo de simas y grutas entre las que destaca el complejo Hundidero-Gat, donde hiberna la mayor población de murciélagos de España. El visitante podrá conocer la riqueza de esta sierra a pie, por itinerarios señalizados, o a caballo. La gastronomía de la comarca es rica y contundente. En general, en todos los pueblos es posible degustar chacinas caseras; la sopa de Villaluenga es muy reconfortante en invierno, y la repostería también es exquisita.

Por último, el Parque de los Alcornocales agrupa un conjunto de sierras donde se encuentra el mayor alcornocal de la península Ibérica y uno de los más importantes del mundo. Aquí la gastronomía también es protagonista, vinculada a los productos del campo como las cabrillas, caracoles y hongos que acompañan a las carnes de venado, jabalí y perdiz, aderezadas con las plantas aromáticas de la zona.

ALOJARSE, COMER…
Con vistas privilegiadas
El hotel Reina Victoria es un cuatro estrellas con un encanto especial. Construido en 1906 y remodelado en varias ocasiones, se encuentra en el centro de la ciudad, rodeado de una amplia zona ajardinada con piscina para el verano. Fue durante un tiempo lugar de residencia y trabajo de Rilke; la habitación que ocupó es hoy un pequeño museo (www.hoteles-catalonia.com).

Construido sobre la antigua Casa Consistorial, el Parador es una interesante opción para alojarse en este privilegiado mirador en pleno centro, entre la plaza de España y el Puente Nuevo, con inmejorables vistas a la sima de 120 metros de profundidad, uno de los principales atractivos de la villa andaluza (www.parador.es).

Para comer, el restaurante Tragabuches, en una casa del siglo XIX situada en el centro del casco antiguo de Ronda, cuyo interior ha sido decorado con mucho esmero, ha dejado una estela de buenos cocineros, como Sergio López o Dani García. Es probablemente la máxima expresión de la cocina de autor en Andalucía. Tiene una estrella Michelin en su haber (www.tragabuches.com).