Se abre el abanico a nuevas medidas por parte del BCE

¿Por qué la deflación no es aún un riesgo para Europa?

¿Por qué la deflación no es aún un riesgo para Europa?

La entrada de la zona euro en deflación ha vuelto a desatar el miedo para algunos analistas que vuelven a ver que el fantasma de los precios negativos como el lastre el crecimiento económico. El problema es potencialmente más grande cuando hay países que están en recesión y otros, entre los que se incluyen motores como Alemania y Francia, estancados. Pero si se analizan las razones de este crecimiento de precios negativo los motivos para alarmarse son menos.

Hay deflación porque se ha desplomado el precio del petróleo mientras que el precio de la práctica totalidad de los bienes y productos ha crecido levemente o se ha mantenido estable. Una de las mayores preocupaciones de la Unión Europea y de sus organismos supervisores es el control de precios. El objetivo marcado es que los precios estén por debajo del 2%, pero si este rango se vuelve negativo puede indicar y agravar la situación financiera. Si una empresa tiene dificultad para vender sus productos, una reacción puede ser rebajar los precios para incentivar la venta. Si los problemas se extienden al total del país, esta decisión puede llevar a que esta decisión sea tomada por la mayoría de las empresas y por tanto acabar en deflación. Ante esta situación, el consumidor puede volver a comprar los productos más económicos y por tanto salir de esta deflación de forma coyuntural o esperar a que sigan bajando los precios y con ello prolongar la situación. La empresa que se ve obligada a bajar los precios verá recortados sus ingresos y con ello limitado la inversión e incluso llevar a empeorar circunstancias laborales, incluido despidos.

En estos momentos esta clara debilidad en la demanda interna no existe. Por distintas circunstancias el precio de un producto –el petróleo- y sus derivados que tiene un gran peso ha caído de forma importante y lejos de afectar a las empresas negativamente lo puede hacer positivamente ya que muchas abaratarán costes.

El Euribor sigue bajando

Si se mantienen los precios del resto de los productos, en el momento que llegue al equilibrio de precios del petróleo o el repunte que algunos esperan para finales del año, volveremos a ver inflación o incremento de precios. De momento sí parece que podemos tener un ciclo de al menos unos 6 meses con deflación, algo que también tendrá sus consecuencias en los tipos de interés.

Ante este escenario y con un precio de dinero en mínimos históricos, el Banco Central Europeo (BCE) parece abocado a un nuevo programa de compra de deuda pública que algunos estiman durará al menos 12 meses. El BCE tiene margen suficiente en su balance para asumir unos 500.000 millones de deuda que llevará a que los tipos de interés bajen aun más.

Ya lo estamos viendo en el Euribor, que ya en sus primeros quince días de cotización ha marcado una tasa del 0,315% y su media es ya una décima inferior al mínimo histórico de diciembre de 2014. Tendremos más impacto en los tipos de cambio y el dólar, con una economía estadounidense muy fuerte, bajará de los 1,20 euros. El efecto en productos de ahorro seguimos viéndolo, con más descensos en cuentas y depósitos. Sólo falta ver que también se traslade a los préstamos, una medida que se busca hace mucho pero que no está siendo muy exitosa.