Podría sentar un precedente que seguirían otros gobiernos
El ataque terrorista de París podría provocar la prohibición de servicios como WhatsApp o iMessage en Reino Unido

El ataque terrorista de París podría provocar la prohibición de servicios como WhatsApp o iMessage en Reino Unido

El terrorismo podría cobrarse otra víctima en Reino Unido que habría que sumar a las muertes de los editores de la revista Charlie Hebdo y es la libertad para utilizar una aplicación de mensajería como WhatsApp o iMessage.

Y es que el primer ministro David Cameron ha prometido, si gana las elecciones que se celebran en el país británico, poner en marcha un nuevo sistema de vigilancia nacido del impacto que ha tenido el tiroteo de Paris. Cameron asegura que bloqueará el funcionamiento de "métodos de comunicación que no puedan ser ledos por los servicios de seguridad incluso si estos tienen un permiso. Y esto podría incluir plataformas que encriptan sus datos como WhatsApp o los servicios de chat y videochat, iMessage o Facetime de Apple así, evidentemente, como propuestas más seguras como sería Telegram.

"En nuestro país, ¿queremos permitir que exista comunicación entre personas que no podemos controlar?" afirmaba Cameron en su intervención que cerraba relacionando las aplicaciones encriptadas de comunicación, que son opacas, frente al teléfono o las cartas que pueden ser monitorizadas por las autoridades en situaciones de alerta de seguridad y con un permiso del gobierno.

Una nueva víctima del terror: la libertad

El primer problema es que esta decisión de Cameron, de llevarla a cabo si gana las elecciones no lo olvidemos, es que sienta un peligroso precedente en Europa. Nada impide que, basándose en los mismos argumentos, otros países soliciten a estas empresas abran sus comunicaciones y éstas, que al fin y al cabo tienen intereses económicos en seguir funcionando en esos territorios, se pleguen a sus deseos.

Las reacciones no han tardado en saltar y es evidente que muchos contrarios a los sistemas de los gobiernos de monitorización de las comunicaciones, destapados y de actualidad desde la publicación de los documentos de Edward Snowden, ven en esta promesa de Cameron tanto una excusa para aumentar el control sobre la población y, por tanto, un atentado a la libertad como una respuesta cobarde y que, en definitiva, hace que aquellos que empuñan las armas consigan lo contrario que millones de europeos sienten y manifestaron ayer, que no nos dan miedo.

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