Fin del conflicto legal por la destitución del consejero de la constructora en 2010

El Supremo desestima un segundo recurso de ACS contra Iberdrola

El Alto Tribunal no entra en el fondo

La constructora solo tiene ya el 4% de la eléctrica

Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán, en una foto de archivo.
Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán, en una foto de archivo.

Así como la publicada el jueves estimaba casi todas las impugnaciones de ACS contra los blindajes de la junta de 2011, la entregada ayer a las partes rechaza la del acuerdo de 2010 por el que fue destituido el consejero nombrado por la constructora por el sistema de representación proporcional, si bien, no entra a valorar el fondo. Esto es, si ACS incurría en un conflicto de intereses, tal como alegó Iberdrola.

La compañía que preside Florentino Pérez presentó una primera demanda ante un juzgado mercantil de Bilbao, que la desestimó íntegramente, al concluir que existía “un conflicto de competencia directo, estructural y permanente” en energías renovables e ingeniería o el coche eléctrico. Tras pasar en segunda instancia por la Audiencia Provincial, que desestimó el recurso de apelación presentado por ACS, esta interpuso un recurso extraordinario por infracción procesal y de casación ante el Supremo, que le fue admitido.

La junta de accionistas de Iberdrola del 26 de marzo de 2010 acordó destituir al consejero nombrado en esa misma asamblea por ACS y reducir a 14 el número de vocales del consejo.La demandante pidió la nulidad de estos acuerdos porque violaban el derecho de representación proporcional que establecía la ya derogada Ley de Sociedades Anónima, “por cuanto el grupo ACS no podía ser considerado competidor de Iberdrola”. Esta compañía presentó en sus alegaciones sendos informes de Nera y PwC que, según ACS, no fueron facilitados en la junta y que, en su opinión, demostraban que los criterios aducidos por Iberdrola no acreditaban una relación de competencia.

El Supremo considera que la sentencia recurrida se ajusta a derecho y es “respetuosa con la doctrina de esta Sala (..), al concluir que la competencia entre las partes en conflicto alcanza la intensidad suficiente para calificarla de directa, estructural y permanente”.

Al tratarse de una tercera instancia, el Supremo opina que no le corresponde “revisar la fundamentación táctica” de los recursos anteriores. Esto es que “la casación no abre una nueva instancia”.

Aunque ACS hubiese ganado este pleito no le habría servido de nada, más allá de una victoria moral, pues no habría podido restituir a su consejero: el 4% del capital que mantiene actualmente en Iberdrola no le daría derecho a designarlo por representación proporcional.