La financiación a más de un año caía un 8% en 2014 y la de menos de 12 meses subía el 1,5%

La gran empresa reduce su deuda a costa de menos crédito a largo plazo

Los miembros del l Consejo Empresarial para la Competitividad, integrado por los presidentes de las grandes empresas españolas, junto al Rey Juan Carlos I.
Los miembros del l Consejo Empresarial para la Competitividad, integrado por los presidentes de las grandes empresas españolas, junto al Rey Juan Carlos I.

Puestas a rebajar su endeudamiento, las grandes empresas españolas están apostando por reducir su dependencia de la financiación bancaria a largo plazo a un ritmo tal que les permite incluso elevar su petición de crédito de corta duración sin renunciar al objetivo de desapalancamiento.

Aunque esta dinámica general varía con fuerza en función del sector económico que se analice, esta es, en términos generales, una de las principales conclusiones que se extrae de un reciente informe del fondo Bravo Capital, que analiza el comportamiento financiero de las 89 mayores compañías cotizadas del país –tanto del Ibex 35 como del mercado continuo– excluyendo firmas financieras e inmobiliarias.

“La deuda financiera total de este conjunto de empresas ha disminuido un 6%, siendo mayor la caída de la deuda a largo plazo, que ha disminuido un 8%”, reza el informe, que coteja los datos de cierre del primer semestre de 2014 frente al mismo periodo del año anterior. La deuda a corto se elevó un 1,8%. Así, su deuda financiera agregada total sumó 240.179 millones de euros frente a los 256.026,9 millones de junio de 2013.

El caso más paradigmático en el que este recorte se apoya en la reducción de los préstamos de larga duración es el del sector del petróleo y la energía, que reduce un 24% este tipo de deuda y eleva un 12,8% el crédito a corto plazo, arrojando una reducción neta de su deuda total del 18,1%.

“Todas las empresas del sector disminuyen su deuda financiera a largo plazo a excepción de Fersa”, recoge el informe, que destaca la disminución del 31% en el caso de Repsol, “propicidada por la desconoslidación en sus balances de YPF”.

Caso radicalmente opuesto, sin embargo, es el del sector de bienes de consumo en el que la deuda a largo plazo se incrementa un 17,5%, “principalmente por Grifols, que aumenta su deuda financiera en 1.000 millones de euros, y representa el 51% de esta variable en el sector”, mientras que la deuda a corto plazo cae un 36,7%, con todos los subsectores reduciendo posiciones excepto el de papel y artes gráficas. El sector redujo su deuda total un 4,8% mediante esta dinámica.

Otro sector que sí apostó por la reducción de la deuda a largo plazo fue el de tecnología y telecomunicaciones, que la rebajó un 4,5%, especialmente gracias a la reducción de 3.000 millones de euros por desinversión de activos que protagonizó Telefónica. Aunque otras empresas del ramo incrementaron tanto su deuda a corto como a largo plazo, en conjunto, el sector redujo también su financiación de menor duración, que cayó un 2,7%. En total se desapalancó un 4,3%.

De no ser por los acuerdos de refinanciación de deuda de importantes firmas como NH, el sector de servicios de consumo también vería reducida su deuda a largo plazo en un 1,3% –que sin embargo crece un 8,6%– mientras que la financiación de corta duración cayó un 13,2%.

La tendencia se multiplica en subsectores como el de materiales de construcción, que reduce un 54,9% su financiación a largo y eleva un 68,1% la de corto plazo, pese a que en el cómputo del sector que agrupa materiales básicos, industria y construcción el saldo de deuda crece en todos los períodos.

En conjunto, estas 89 empresas asumieron unos gastos financieros de 7.499,9 millones de euros a junio de 2014, lo que supone una rebaja anual del 1,1%, por créditos a un interés medio del 3,1%. El ratio de endeudamiento general, finalmente, pasó de 3,9 a 3,8 veces el ebitda en el citado periodo.

Un mejor escenario para las pymes

Bravo Capital, un fondo que durante el último año viene ofreciendo 400 millones de euros en financiación directa a pymes españolas gracias a las aportaciones de las firmas estadounidenses Avenue Capital y JZ Capital, asevera tras el estudio realizado que los datos “de las compañías cotizadas son peores que los que observamos en las medianas y pequeñas empresas españolas”.

“Las pequeñas y medianas compañías que en el año 2013 redujeron sensiblemente su ratio de apalancamiento de más de 7 veces a un ratio actual de 2,5 veces su ebitda, en el año 2014 mantienen ese ratio y usan su caja para realizar inversiones”, argumentan los expertos de Bravo Capital en su informe. “Pensamos que, en la segunda parte del año, el gap entre empresas cotizadas y no cotizadas (pequeñas y medianas) será menor, en el sentido de que las pymes seguirán actuando de motor de crecimiento y las cotizadas reducirán previsiblemente su caída en ventas y ebitda. Pero seguimos viendo a las medianas y pequeñas como motor del crecimiento en España”, sostienen.

Hay que tener en cuenta, eso sí, que aunque la situación comenzó a revertirse durante el pasado ejercicio, en medio de la gran campaña comercial de la banca por captar a pymes, las pequeñas y medianas empresas siguen soportando un mayor coste de acceso al crédito, con tipos de interés superiores al 4% para créditos de menos de un millón frente al 2,3% de media que cuestan los préstamos de mayor cuantía, dirigidos a las grandes firmas.