Rafael Bengoa, asesor sanitario de Obama

“Es un escándalo que haya 25.000 profesionales sanitarios menos”

El exconsejero de Sanidad vasco considera que el sistema público de salud no es sostenible si no se hace una transformación tecnológica. Bengoa ha comenzado ha trasladar este mensaje a directivos en Deusto y Harvard

Rafael Bengoa en Deusto Business School en Madrid.
Rafael Bengoa en Deusto Business School en Madrid.

Asesor de Barack Obama en la reforma sanitaria de EE UU, profesor de Harvard, experto de la Comisión Europea en el programa Horizonte 2020, ha trabajado en la Organización Mundial de la Salud y ha sido coautor del Informe Abril sobre la sanidad en 1991. Rafael Bengoa (Caracas, Venezuela, 1951) es médico e hijo de médico republicano exiliado tras la Guerra Civil. Es una de las voces más reconocidas en el ámbito de la salud.

Como consejero vasco (2009-2012 con el Gobierno socialista) comenzó la revolución el sistema hacia un modelo preventivo valiéndose de los avances tecnológicos. Dirige Deusto Business School Health y desde enero se hará cargo del Programa Lead de esta escuela de negocios, para 25 directivos del ámbito sanitario desde donde quiere evangelizar sobre la importancia del cambio.

Pregunta. ¿Cuáles son los problemas urgentes en la sanidad?

respuesta. Primero, la seguridad clínica. Los sistemas que tenemos instalados no detectan un problema o un error humano. El 10% de las acciones médicas que se practican cada día tienen un efecto adverso. El otro gran problema es que el sistema no es sostenible si no hacemos una transformación muy profunda, por la demografía y la cronicidad de los enfermos. El 91% de las muertes en España están relacionadas con un problema crónico, después de muchos años de padecer una enfermedad. Lo que hay que hacer es transformar el modelo para hacer eso bien y tener mejores resultados. Si se logra, hay evidencias de que el sistema es más sostenible.

P. ¿Qué medidas hay que tomar?

r. Podemos hacer mucho más en casa y en la atención primaria para que los pacientes no lleguen a urgencias y ocupen camas hospitalarias, que son las partes más caras del sistema de salud. Para eso se puede hacer seguimiento de los enfermos a través de la tecnología, para intervenir antes de que lleguen al hospital. Es un modelo más barato y mejor.

P. Sin recursos, ¿cómo hacemos compatible esa inversión en tecnología con la sostenibilidad del sistema?

r. Siempre que quieras salvar algo hay que invertir. Lo hemos visto en el caso de la banca. Es muy interesante ver que el Gobierno piense que hay que invertir en la banca para salvarla pero piense que hay que desinvertir en sanidad para salvarla. Es un modelo mal concebido. Es necesario invertir. Hay países que están haciendo la transformación invirtiendo más recursos. España ni hace la transformación ni pone más dinero.

P. ¿Cuánta inversión hace falta?

r. No se puede estimar. Depende del grado en el que se quiera invertir. En el País Vasco destinamos 15 millones en dispositivos, por ejemplo, en centros de llamadas para pacientes, que provenían del ahorro en farmacia. Hay que trasladar una parte de esos ahorros e invertir más dinero. Es la transformación más importante en 35 años. Decir que se hace frente con copagos es ingenuo.

P. Teniendo en cuenta que en los últimos años en sanidad ha mandado el ministro de Hacienda, no parece tarea sencilla encontrar recursos.

r. Las comunidades no tienen que entrar en esa discusión. Deben transformar el modelo asistencial debido a la cronicidad y a la demografía. Si cada vez hay más demanda, no se puede poner menos recursos. Que en España tengamos 25.000 trabajadores menos en sanidad que hace cuatro años es un escándalo. Es algo que no está pasando en otros países. Es cierto que Montoro manda mucho, pero no ha comprendido qué es la sanidad. También se debe decir que hay que ser más eficientes.

P. ¿Cómo valora el modelo sanitario del Gobierno?

r. No tiene modelo. Hay mucho recorte y poco liderazgo.

P. ¿Qué consejo le daría al nuevo ministro de Sanidad?

r. Seguir la transformación que están haciendo algunas comunidades autónomas de todos los colores políticos. Además, hay que marcar la dirección, aunque no necesariamente con una ley. No hay un documento encima de la mesa a nivel nacional que diga en qué dirección vamos. En otros países y en algunas comunidades sí existe. No hay un rumbo.

P. ¿Cómo se evita el déficit crónico de las regiones en sanidad?

r. Haciendo esta reforma.

P. ¿Con eso es suficiente?

r. En general, sí. Este cambio es eficientista. Todos los años hay que meter 10.000 o 15.000 millones adicionales porque sigue llegando el enfermo que no tiene que llegar a urgencias. Se ha cronificado un modelo asistencial reactivo, que hace que el paciente esté en el lugar y momento equivocado. Además, sabemos que el 20% de las cosas que hacemos hoy en medicina no aportan valor.

P. ¿No cree que se deben introducir copagos?

r. Los copagos evaluados en los estudios internacionales tienen un gran problema que es que la gente deja de usar medicamentos necesarios. Pero, además, no son generadores de recursos. Decía Ana Mato que su copago generaría 7.000 millones y ya le dijimos todos que no era así. Y, efectivamente, no ha podido decirle a Cristóbal Montoro que se ha ahorrado todo ese dinero. La gente deja de tomar un medicamento por el copago, y si es una persona mayor sí le importan siete euros de más, y acaba en urgencias.

P. ¿Qué consecuencias para la salud pueden tener los últimos copagos?

r. Para la salud van a ser negativos porque el comportamiento de los pacientes es dejar de consumir un fármaco. En Alemania se ha medido que un copago en ciertos medicamentos hace que la gente consuma menos o mal algo que necesitan, y acaba demandando un proceso asistencial mucho más caro. En España no ha habido un proceso de evaluación de la medida.

“Hay que fusionar hospitales”

P. ¿Qué le ha aportado su experiencia con Obama?

R. Hemos visto que la sanidad en EE UU está empezando a comprar valor en lugar de actividad. Los médicos en España, sin embargo, no reciben información sobre la calidad de su trabajo. No se sabe qué ocurre después con el paciente. La Unión Europea va a exigir transparencia en los resultados de los indicadores de salud. Se debe saber qué diferencias de resultados hay entre hospitales. Pero no se sabe.

P. ¿Pero las comunidades tienen interés en saberlo?

R. En términos políticos no interesa porque va a hacer visible las desigualdades. Es algo habitual en la falta de transparencia en España. No interesará, pero es inevitable.

P. ¿Cuál debe ser el papel de las empresas en la sostenibilidad del sistema?

R. Hay que salir del debate ideológico, ver qué funciona y evaluar. El partido conservador en Reino Unido ha dicho que se están equivocando con los modelos competitivos de colaboración público-privada en los hospitales porque no están añadiendo valor y, además, están proyectando la deuda de la construcción de los centros hacia las futuras generaciones.

P. ¿Por qué no aportan más valor?

R. Porque no han ahorrado y se han centrado en construir instalaciones cuando no son necesarias. Hay que hacer más atención primaria y en casa. No nos hacen falta más hospitales. Lo que están haciendo en Reino Unido es fusionarlos para concentrar la actividad. Y eso supone cerrar algunos. En España hay demasiados hospitales. En las grandes capitales hay que empezar un proceso de fusiones de centros. No podemos tener pequeños hospitales con poca actividad tratando patologías complejas.