El selectivo cae el 0,13% desde enero

El Ibex, muy lejos de los 11.700: en qué han errado las previsiones

En qué se han equivocado los analistas
En qué se han equivocado los analistas

La prudencia ha sido durante años la nota dominante en las previsiones que, cada diciembre, los analistas presentaban de cara al ejercicio entrante. Y es que la expresión ‘la Bolsa subirá el año que viene alrededor de un 10%’ es una frase que, posiblemente no la haya pronunciado un único analista a lo largo de los últimos años sino más bien varias decenas de ellos. Esta cifra de dos dígitos parecía ser una fórmula mágica para no errar demasiado en las predicciones bursátiles.

Sin embargo, a finales de 2013 las cosas cambiaron. El espectacular año vivido por la renta variable con una subida para el Ibex del 21%, convirtiéndo 2013 en el mejor ejercicio bursátil desde 2009 y del 17,95% para el Eurostoxx50, llevó a las casas de análisis a dejarse llevar por el optimismo y a lanzar unas previsiones que no se han cumplido. Hace un año, los analistas más cautos preveían para 2014 una subida del 11% en el Ibex, y del 21%, los más optimistas. A falta de menos de diez sesiones para cerrar el año, el Ibex pierde el 0,13%, en los 9.903,9 puntos.

De entre todas las previsiones, una de las menos erradas es la de Cortal Consors, que veía al Ibex a finales de año en 10.700 y aun así, el selectivo tendría que subir un 8%. Para poder cumplir con el objetivo de Inversis Banco, que manejaba una previsión de 11.500, el selectivo debería pisar el acelerador y revalorizarse más de un 16% en lo poco que queda de año.

“Salvo el caso de EEUU y Japón, todos los países han tenido resultados inferiores a nuestras expectativas”, explican desde la EAFIDidendum. “Más allá de ciertos desequilibrios económicos en los países y menores previsiones de crecimiento a nivel global, creemos que los imponderables han jugado una mala pasada a los mercados en 2014. Comenzamos el año con la crisis de Ucrania y Rusia, que nos ha durado todo el año, pasando por otros casos como la crisis del ébola, el Estado Islámico, la “guerra” en el precio del petróleo, entre otros”, añade la firma.

Por su parte, Renta 4 también realizó una previsión más comedida para el selectivo. La firma de análisis predijo que el Ibex acabaría 2014 en los 10.700 puntos. Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4, recuerda que, “hace una semana el selectivo estaba en estos niveles pero la volatilidad que hay en el mercado se los ha llevado por delante”.

El Dow Jones cerró 2013 con una subida anual del 26,5% y con el S&P500 disfrutando de un ascenso del 29,6%. Tras esos repuntes, los expertos no pensaban que la renta variable al otro lado del Atlántico acabaría haciéndole sombra a la europea este año. Sin embargo, en 2014 se ha ampliado la brecha que separa a ambas economías y también a sus respectivas Bolsas.
Según Aguirre, la clave está en el rumbo que ha tomado la economía de la zona euro debido al parón de países como Alemania y Francia. De hecho, el BCE en su última reunión del año celebrada a primeros de diciembre, metió un tijeretazo a sus previsiones. Prevé ahora un aumento del PIB de la zona euro para este año del 0,8%, desde el 0,9% de su estimación anterior, del 1% en 2015, frente a un aumento previo del 1,6% y del 1,5% en 2016, cuatro décimas menos de lo estimado hasta ahora.

En cuanto a la renta fija, las previsiones apuntaban hace un año a un escaso recorrido. La mayoría de expertos coincidían hace un año en que 2014 no iba a ser un buen año para la renta fija, ya que, pasada la tormenta de la crisis de deuda había bajas rentabilidades en relación al riesgo a asumir. Aguirre recuerda que las rentabilidades que había en la renta fija hace un año y, como ha quedado demostrado, esta sí que ha tenido recorrido. Hemos pasado de una rentabilidad del 4,2% del bono a diez años en diciembre de 2013 a estar por debajo del 1,8% ahora.

La imprevisible caída del crudo

En cuanto al precio del petróleo, sería impensable a comienzos de año haber esperado unos niveles de 60 y una caída por encima del 40%, lo “que si preveíamos era una desaceleración generalizada en la producción mundial, lo que iba a llevar inevitablemente a una reducción sistemática de los precios, más aun teniendo en cuenta el nivel de sobreoferta del mercado”, recuerdan desde Didendum.

Menos han errado las previsiones sobre la caída del euro frente al dólar. Los analistas ya majenaban la previsión de que las medidas expansivas de la Fed se iban a terminar durante este año y que el BCE tendría que acometer medidas adicionales, lo que supondría inevitablemente su depreciación.